DICCIONARIO MÉDICO
Red arterial
La red arterial es el conjunto interconectado de todas las arterias del organismo, desde la aorta hasta las arteriolas que desembocan en los capilares, entendido como una sola estructura de reparto de sangre. La red arterial no es una arteria en concreto, ni tampoco el sistema circulatorio completo. Ocupa el espacio intermedio: es el conjunto de todas las arterias del organismo, desde la aorta hasta las arteriolas que desembocan en los capilares, entendido como una sola estructura de reparto. Cada arteria por separado tiene su calibre, su pared y su territorio de irrigación propios; la red es la suma de esos vasos y, sobre todo, el patrón de conexiones, o de ausencia de ellas, que los organiza entre sí. Conviene distinguirla del sistema circulatorio, que además de las arterias incluye el corazón, la sangre y el territorio venoso de retorno. La red arterial es solo la mitad de ida del circuito. Nace en el ventrículo izquierdo con cada sístole y se reparte, ramificándose sin pausa, hasta el último capilar del cuerpo. La palabra "red" procede del latín rete, la malla que se empleaba para pescar o cazar. Así lo recoge la Real Academia Española, que reserva una de sus acepciones, la séptima en el diccionario vigente, para "conjunto de elementos organizados para determinado fin", el sentido que aquí interesa. Existe además una razón anatómica, no solo lingüística, para preferir "red" a la alternativa más intuitiva, "árbol arterial", expresión que también circula en los textos médicos. Un árbol, en sentido estricto, se ramifica sin volver nunca a unirse consigo mismo. Buena parte del territorio arterial se comporta así: la sangre avanza de un vaso mayor a varios menores y no hay marcha atrás. Sin embargo, hay puntos concretos donde dos ramas arteriales sí se reencuentran y forman verdaderos bucles, las llamadas anastomosis, y ese detalle basta para que el conjunto merezca, en sentido estricto, el nombre de red y no el de árbol. El polígono de Willis, en la base del cráneo, o los arcos de la mano y del pie son los ejemplos más conocidos; la entrada sobre la circulación colateral explica cómo funcionan esas conexiones cuando entran en juego. El calibre de las arterias cae con mucha más rapidez de lo que cae su número. Por cada arteria que se bifurca aparecen dos ramas más finas, y el proceso se repite generación tras generación hasta desembocar en millones de arteriolas y capilares. Ese patrón no es arbitrario. En 1926, el fisiólogo estadounidense Cecil D. Murray publicó en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos un principio matemático que sigue empleándose en el estudio de la morfología vascular: el radio de un vaso principal, elevado al cubo, es aproximadamente igual a la suma de los cubos de los radios de sus ramas hijas. Murray llegó a esa relación buscando el compromiso más económico entre dos costes que compiten entre sí. Bombear sangre por un tubo estrecho exige más presión y más energía; mantener vivo un vaso ancho, con su pared y su volumen de sangre, también tiene un coste metabólico propio. La proporción que describió es la que minimiza la suma de ambos. Dicho de otro modo: la red arterial no se ramifica al azar, sino siguiendo una regla de ahorro energético. El organismo la cumple con notable fidelidad. Estudios recientes han encontrado desviaciones en territorios concretos, como la circulación pulmonar, donde el exponente real se aleja algo del valor teórico de tres. No todos los territorios arteriales están conectados entre sí de la misma manera. En algunas zonas, las arteriolas que irrigan el lecho capilar se comunican con profusión con las de las zonas vecinas: es la circulación anastomótica, y el territorio intestinal es uno de sus ejemplos más ricos. En otras, esa comunicación no existe o resulta insuficiente para sostener el territorio si la vía principal falla. A esos vasos se los llama arterias terminales. El patólogo alemán Julius Cohnheim defendió en 1872 una postura radical al respecto: sostuvo que un infarto solo puede producirse en territorios irrigados por arterias terminales, y rechazó que las conexiones vecinas tuvieran ninguna función compensadora real. La discusión que abrió se prolongó durante décadas, con anatomistas que fueron documentando redes de conexión más ricas de lo que Cohnheim admitía. Hoy se distinguen dos variantes del concepto: la arteria terminal anatómica, que carece de toda anastomosis, como la que irriga la retina, y la arteria terminal funcional, cuyas conexiones existen pero son demasiado escasas para suplir el territorio si se ocluyen, el patrón que se observa en buena parte del bazo, el riñón y el hígado. Porque no todas se comportan así. La mayor parte del recorrido arterial es, en efecto, dendrítico: cada rama es más fina que la anterior y no hay reencuentro posterior. Pero existen puntos de anastomosis reales, el polígono de Willis, los arcos palmares y plantares, que convierten al conjunto, en sentido estricto, en una red y no en un árbol puro. La Real Academia Española recoge precisamente ese sentido de "red" como conjunto de elementos organizados para un fin común. No. Las llamadas arterias terminales, como la que irriga la retina, carecen de anastomosis funcionales con los vasos vecinos. Si se ocluyen, el territorio que dependía de ellas no recibe sangre por ninguna otra vía. Porque el organismo, según describió el fisiólogo Cecil Murray en 1926, reparte el trabajo circulatorio siguiendo un principio de coste mínimo: el radio del vaso madre, elevado al cubo, iguala aproximadamente la suma de los cubos de los radios de sus ramas. Esa proporción explica por qué el número de vasos crece mucho más deprisa de lo que se reduce su diámetro. No exactamente. El sistema circulatorio incluye el corazón, la sangre y también las venas; la red arterial es solo la porción de ida, la que reparte la sangre desde la aorta hasta los capilares.Qué es la red arterial
Etimología: red frente a árbol arterial
La geometría de la ramificación: el principio del trabajo mínimo
Arterias terminales y arterias anastomóticas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "red arterial" si la mayoría de las arterias se ramifican sin volver a juntarse, como las ramas de un árbol?
¿Todas las arterias tienen una vía alternativa si se obstruyen?
¿Por qué el calibre de las arterias cae tan deprisa al alejarse del corazón?
¿Es lo mismo la red arterial que el sistema circulatorio?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026