DICCIONARIO MÉDICO
Preservación renal
La preservación renal es el conjunto de técnicas con las que se mantiene viable un riñón donante desde su extracción hasta el momento del trasplante, mediante frío y soluciones que sustituyen temporalmente su riego sanguíneo natural. El riñón fue precisamente el primer órgano para el que se desarrolló esta técnica. Nada más extraer el riñón del donante, el equipo quirúrgico lo perfunde con una solución fría que arrastra la sangre y ocupa su lugar, y a continuación lo sumerge en esa misma solución, normalmente a unos 4 grados. Ese doble gesto (lavado más inmersión) es lo que separa a un riñón preservado de uno simplemente enfriado. La primera solución diseñada específicamente para este fin fue obra de G. M. Collins, que en 1969 publicó en la revista Lancet un protocolo de perfusión inicial y almacenamiento en hielo capaz de mantener un riñón viable durante treinta horas. Hasta entonces, el margen disponible entre la extracción y el trasplante se medía en minutos, no en días. El riñón filtra continuamente grandes volúmenes de sangre, y esa función exige un gasto energético alto, concentrado sobre todo en las células del túbulo proximal. Son precisamente esas células las más sensibles a la falta de oxígeno: cuando el riego se interrumpe, su metabolismo se desploma antes que el de otros tejidos del propio riñón, y si la isquemia se prolonga en exceso pueden llegar a necrosarse, lo que compromete la función del injerto tras el trasplante. Con la hipotermia, ese consumo energético cae a una fracción mínima. La solución de preservación hace el resto: impide que las células se hinchen al perder su bomba de sodio-potasio, neutraliza en parte la acidez que genera el metabolismo anaeróbico residual y limita el daño que provocarán, más adelante, los radicales libres liberados en el momento de la reperfusión. Durante décadas, la solución de referencia específica para el riñón fue la Euro-Collins, mientras que la de Wisconsin se impuso antes en hígado y páncreas; con el tiempo, esta última se ha extendido también al riñón, sobre todo cuando se prevén tiempos de isquemia más largos. La conservación en frío estática, en cualquier caso, sigue siendo el método más usado. Distinta es la conservación en máquina: con perfusión continua e hipotérmica, se ha generalizado para el riñón bastante más que para otros órganos sólidos. Cuando el donante se aparta del perfil ideal (edad avanzada, tiempos de isquemia caliente prolongados, donación tras muerte circulatoria), la elección del método y su capacidad para anticipar si el riñón funcionará ganan importancia. Conviene no confundir la preservación renal con el tiempo de isquemia fría, que es el intervalo cronológico que transcurre mientras dura la preservación, ni con la solución de preservación, que es solo uno de sus componentes. Tampoco equivale al conjunto genérico de la preservación de órganos: aquí el objeto es un riñón concreto, con una tolerancia a la isquemia mayor que la del corazón o el pulmón, y con soluciones que han evolucionado de forma algo distinta a las de otros órganos abdominales. El riñón es, con diferencia, el órgano que más se trasplanta en España. En 2025 se realizaron 3.999 trasplantes renales, sobre un total de más de 6.300 trasplantes de órgano sólido, según el balance de la Organización Nacional de Trasplantes. Con 51,9 donantes por millón de población ese mismo año, España conserva la tasa de donación de órganos más alta del mundo. Porque fue el primer órgano sólido que se trasplantó con éxito de forma sistemática, ya en los años cincuenta y sesenta, y porque tolera la isquemia bastante mejor que el corazón o el hígado. Esa combinación lo convirtió en el campo de pruebas natural para las primeras soluciones de preservación, como la que publicó Collins en 1969. Con conservación en frío, hasta 24 o 30 horas en condiciones favorables, aunque los resultados mejoran cuanto más corto es ese periodo. Depende del centro y del origen del donante. La Euro-Collins fue durante décadas la opción de referencia específica para el riñón; la solución de Wisconsin, más cara pero eficaz también en otros órganos, gana terreno cuando se anticipan tiempos de isquemia más largos. El principio es el mismo, pero el tiempo de preservación suele ser mucho más breve, porque la extracción y el trasplante se programan de forma coordinada y casi simultánea. Consulte también la información clínica completa sobre el trasplante de riñón Si busca información sobre el procedimiento quirúrgico, la evaluación previa y el seguimiento tras la intervención, puede consultar la página de trasplante renal elaborada por el Servicio de Urología de la Clínica Universidad de Navarra.Qué es la preservación renal
Mecanismo
Clasificación
Diferenciación
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿Por qué se empezó a preservar precisamente el riñón?
¿Cuánto tiempo puede pasar entre la extracción y el trasplante?
¿Qué solución se usa hoy para preservar un riñón?
¿Se preserva igual un riñón de donante vivo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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