DICCIONARIO MÉDICO
Conservación en máquina
La conservación en máquina (o preservación mediante máquina de perfusión) es un método de mantenimiento de órganos para trasplante que, frente a la conservación estática en frío, hace circular de forma continua o pulsátil una solución a través del sistema vascular del órgano. Esa perfusión activa permite prolongar los tiempos de preservación, evaluar la viabilidad del injerto antes de implantarlo y, en algunos casos, recuperar órganos que de otro modo no se habrían utilizado. El concepto no es nuevo. Ya en la década de 1960, Folkert Belzer diseñó los primeros dispositivos de perfusión hipotérmica pulsátil para riñones. El problema era práctico: aquellas máquinas resultaban aparatosas, caras y exigían personal dedicado durante todo el transporte. La conservación estática en frío, mucho más sencilla, las desplazó durante décadas. Solo a partir de los años 2000, cuando la escasez de órganos obligó a recurrir a donantes de mayor edad o con patología previa (los llamados donantes con criterios expandidos), la comunidad trasplantadora volvió a mirar hacia la perfusión mecánica con interés renovado. El dispositivo consta, en su forma más elemental, de una bomba que impulsa solución de preservación, un circuito cerrado de tuberías, sensores de presión y flujo, y un sistema de control de temperatura. El órgano se conecta al circuito por su arteria principal y la solución recorre los vasos, recogiendo metabolitos y aportando oxígeno y nutrientes según la modalidad elegida. La perfusión hipotérmica trabaja entre 4 y 10 °C. Reduce el metabolismo de forma similar a la conservación estática pero mantiene un flujo activo que arrastra productos de desecho y preserva mejor la integridad del endotelio vascular. Es la más estudiada en el trasplante renal: varios ensayos aleatorizados han demostrado que disminuye la incidencia de función retrasada del injerto (la necesidad de diálisis en la primera semana postrasplante) respecto a la nevera convencional. En el otro extremo está la perfusión normotérmica, que mantiene el órgano a temperatura corporal (36-37 °C) con una solución oxigenada, a veces sangre del propio donante. Aquí el órgano sigue funcionando fuera del cuerpo: un hígado perfundido a normotermia produce bilis, un riñón genera orina, un corazón late. Esa actividad metabólica residual permite algo que la hipotermia no: valorar en tiempo real si el órgano funciona antes de decidir si se trasplanta. El grupo del Hospital Universitario de Zúrich publicó en 2022 un caso en el que un hígado inicialmente rechazado fue tratado con antibióticos durante varios días en una máquina normotérmica y acabó trasplantándose con éxito. Existe una tercera variante que no es propiamente una conservación ex vivo (fuera del cuerpo) sino in situ. Se emplea en la donación en asistolia, es decir, cuando el donante fallece por parada cardiorrespiratoria. Mediante un dispositivo de circulación extracorpórea (ECMO), se restablece el flujo de sangre oxigenada a los órganos abdominales del donante fallecido antes de extraerlos, de modo que llegan al receptor en mejores condiciones. España fue pionera en la aplicación de esta técnica, y en 2025 la donación en asistolia superó por primera vez a la donación en muerte encefálica, representando el 56 % de los donantes del país. No del todo. La conservación estática en frío sigue siendo el método más empleado en el mundo por su sencillez, bajo coste y disponibilidad universal. La máquina de perfusión se reserva sobre todo para órganos procedentes de donantes subóptimos, para tiempos de isquemia prolongados o para centros con programas de donación en asistolia que necesitan evaluar la viabilidad del injerto. Permite que el órgano siga funcionando fuera del cuerpo, lo que hace posible valorar su capacidad antes de trasplantarlo. En un hígado perfundido a 37 °C se puede medir la producción de bilis, los niveles de lactato y otros marcadores de viabilidad. La perfusión hipotérmica, al enfriar el órgano, reduce su metabolismo casi por completo y no ofrece esa posibilidad de evaluación funcional. La perfusión regional normotérmica con ECMO, aplicada a la donación en asistolia, tiene firma española. Gracias a ella, España es el único país del mundo capaz de trasplantar todo tipo de órganos procedentes de donantes en asistolia, incluidos corazones e intestinos. En 2025 se realizaron 6.335 trasplantes, una cifra récord. Si desea profundizar en conceptos asociados a la conservación en máquina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conservación en máquina de perfusión
Modalidades según la temperatura
Perfusión regional normotérmica
Preguntas frecuentes
¿La máquina de perfusión ha sustituido a la nevera?
¿Qué ventaja tiene la perfusión normotérmica sobre la hipotérmica?
¿Qué papel ha tenido España en el desarrollo de estas técnicas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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