DICCIONARIO MÉDICO

Conservación en frío

La conservación en frío (también llamada preservación estática hipotérmica) es el método más utilizado para mantener la viabilidad de un órgano desde su extracción hasta el momento del trasplante. Consiste en perfundir el órgano con una solución de preservación fría e introducirlo en un recipiente con hielo a una temperatura próxima a 4 °C.

Qué es la conservación en frío

El principio es sencillo: el frío ralentiza el metabolismo celular. A 4 °C, la actividad metabólica de un tejido se reduce a un 5-8 % respecto a la temperatura corporal normal. Esa reducción hace que las células consuman menos oxígeno y glucosa, lo que retrasa (no elimina) el daño que la falta de riego sanguíneo produce en cualquier órgano separado de su circulación.

Inmediatamente después de la extracción, el equipo quirúrgico lava internamente el órgano con una solución de preservación fría, un proceso denominado perfusión in situ. Ese lavado tiene un doble objetivo: enfriar el tejido de manera rápida y homogénea, y arrastrar los elementos formes de la sangre y otras sustancias que podrían dañar las células durante el almacenamiento. Después, el órgano se sumerge en la misma solución dentro de bolsas estériles y se deposita en una nevera portátil con hielo.

Soluciones de preservación

No cualquier líquido frío sirve. Las soluciones de preservación se diseñan para contrarrestar los efectos de la hipotermia prolongada sobre las células: la hinchazón celular (edema), la acidosis intracelular y la generación de radicales libres. La más conocida históricamente es la solución de la Universidad de Wisconsin (UW), desarrollada por Folkert Belzer y James Southard a finales de la década de 1980, que amplió de forma notable los tiempos seguros de almacenamiento renal y hepático. Otras soluciones de uso frecuente son la HTK (histidina-triptófano-cetoglutarato, también llamada Custodiol) y la solución Celsior, esta última concebida inicialmente para la preservación cardíaca.

Cada una tiene una composición distinta, pero todas comparten componentes que amortiguan el pH, aportan sustratos energéticos, previenen el edema celular mediante impermeantes y quelantes, e incluyen antioxidantes.

Tiempos de isquemia fría según el órgano

El intervalo que transcurre desde que se interrumpe la circulación del donante y se perfunde el órgano con solución fría hasta que se restablece el flujo sanguíneo en el receptor se denomina tiempo de isquemia fría. No todos los órganos toleran la misma duración. El corazón y el pulmón exigen tiempos cortos, de 4 a 8 horas como máximo en condiciones óptimas; el páncreas y el hígado admiten unas 12 horas; el riñón puede conservarse con relativa seguridad durante 24 a 30 horas, aunque los resultados son mejores cuanto más breve sea el periodo de almacenamiento.

Superar estos límites incrementa el riesgo de lesión por isquemia-reperfusión, un daño celular paradójico que se produce cuando el órgano, tras haber estado privado de oxígeno, vuelve a recibir sangre oxigenada. Ese fenómeno genera radicales libres y activa cascadas inflamatorias que pueden comprometer la función del injerto.

Ventajas y limitaciones

La conservación estática en frío sigue siendo el estándar porque es barata, universalmente disponible y no requiere equipamiento complejo ni personal especializado para el transporte. Cabe en una nevera. Frente a ella, la conservación en máquina ofrece resultados superiores en ciertos escenarios (sobre todo con donantes subóptimos o con tiempos de isquemia prolongados), pero necesita dispositivos costosos y vigilancia continua.

Una limitación relevante de la conservación estática es que no permite evaluar la viabilidad del órgano antes del trasplante. El cirujano decide si el órgano es apto basándose en datos del donante y en la inspección macroscópica, pero no dispone de información funcional en tiempo real.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo puede conservarse un riñón en frío?

En condiciones idóneas y con soluciones de preservación modernas, entre 24 y 30 horas. Los resultados mejoran cuando el tiempo de isquemia fría no supera las 18 horas; más allá de ese umbral, el riesgo de que el riñón tarde en funcionar después del trasplante aumenta de forma progresiva.

¿Es la conservación en frío el único método disponible?

No. La alternativa principal es la conservación en máquina de perfusión, un dispositivo que bombea solución a través del órgano de forma continua, bien a temperatura baja (perfusión hipotérmica), bien a temperatura corporal (perfusión normotérmica). Ambas técnicas se emplean y la elección depende del tipo de órgano, del perfil del donante y de los recursos del centro trasplantador.

¿Qué es la solución de Wisconsin?

Una solución de preservación desarrollada a finales de los años ochenta en la Universidad de Wisconsin por Folkert Belzer y James Southard. Fue la primera en ampliar significativamente los tiempos seguros de almacenamiento de órganos abdominales y durante décadas constituyó el estándar de la preservación en frío.

Referencias

  1. Álvarez J, et al. Preservación de órganos. Medicina Intensiva. 2009;33(6):282-292.
  2. Organización Nacional de Trasplantes. Donación de órganos.
  3. Ministerio de Sanidad de España. España vuelve a superar los 6.300 trasplantes en 2025.
  4. AETSA. Seguridad y efectividad de las máquinas de perfusión en el trasplante de órgano sólido. 2022.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la conservación de órganos, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Conservación en máquina: método de preservación de órganos mediante perfusión mecánica continua, alternativo a la conservación estática en frío.
  • Trasplante: transferencia de un órgano, tejido o células de un individuo a otro.
  • Isquemia: déficit de aporte sanguíneo a un tejido u órgano.
  • Injerto: tejido u órgano transferido de un sitio a otro del cuerpo o entre individuos.
  • Perfusión: flujo de sangre o líquido a través de los vasos de un órgano o tejido.
  • Rechazo: respuesta inmunitaria del receptor contra el órgano trasplantado.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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