DICCIONARIO MÉDICO

Función del injerto

La función del injerto es la capacidad del órgano o tejido trasplantado para asumir las tareas fisiológicas que el órgano nativo del receptor ya no puede cumplir. Su evaluación comienza inmediatamente después de la cirugía y se prolonga durante toda la vida del trasplante, porque constituye el indicador más directo de que el procedimiento ha logrado su objetivo.

Qué significa función del injerto

"Injerto" procede del latín insertum (participio de inserĕre, "insertar, plantar dentro"), y en el ámbito quirúrgico designa cualquier tejido u órgano que se implanta en un receptor para restaurar una función perdida. La "función del injerto" se refiere, por tanto, al grado en que ese órgano implantado trabaja de forma eficaz una vez restablecida su perfusión sanguínea en el cuerpo del receptor.

El concepto adquirió relevancia clínica con el desarrollo de los programas de trasplante de órganos sólidos a partir de la década de 1950. Cuando Joseph Murray realizó en 1954 el primer trasplante renal exitoso entre gemelos idénticos en Boston, la pregunta más urgente tras la intervención era justamente si el riñón trasplantado produciría orina, es decir, si asumiría su función. Esa pregunta sigue siendo la primera que se formula en cualquier trasplante.

Evolución funcional tras el trasplante

La función del injerto puede seguir tres trayectorias en los primeros días postoperatorios. La más favorable es la función precoz o inmediata, en la que el órgano empieza a trabajar de forma satisfactoria desde el momento en que se revasculariza. En el trasplante renal, esto se traduce en producción de orina y descenso progresivo de la creatinina sérica sin necesidad de recurrir a la diálisis.

Cuando el órgano no retoma su actividad de inmediato, se habla de función retardada del injerto. La definición más aceptada en el ámbito del trasplante renal es la necesidad de al menos una sesión de diálisis durante la primera semana posterior a la cirugía. La incidencia varía ampliamente entre centros y oscila, según las series, entre el 10 y el 50 % en riñones procedentes de donante fallecido, mientras que en donante vivo es considerablemente menor.

La tercera posibilidad, y la más grave, es la ausencia completa de función, en la que el injerto no llega a funcionar en ningún momento. En ese caso puede ser necesario retirar el órgano (trasplantectomía) y reiniciar el tratamiento sustitutivo.

Factores que condicionan la función del injerto

El tiempo de isquemia fría, que es el intervalo entre la extracción del órgano del donante y su reperfusión en el receptor, figura entre los determinantes más estudiados. A mayor duración, mayor riesgo de lesión isquémica y de función retardada. También influyen la edad del donante, su situación hemodinámica antes de la extracción, el índice de masa corporal y las condiciones del receptor (tiempo previo en lista de espera, sensibilización inmunológica, comorbilidades vasculares).

La respuesta inmunitaria del receptor contra el injerto constituye el otro gran condicionante. El rechazo agudo, mediado por linfocitos T o por anticuerpos específicos contra antígenos del donante, puede deteriorar la función del órgano trasplantado de forma brusca. Los protocolos de inmunosupresión actuales han reducido notablemente su incidencia, pero no la han eliminado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la función del injerto es un indicador pronóstico?

Porque predice la supervivencia del órgano trasplantado a medio y largo plazo. Varios metanálisis han demostrado que los pacientes con función retardada del injerto renal presentan un riesgo significativamente mayor de pérdida del órgano en los años siguientes y una mayor incidencia de episodios de rechazo agudo.

¿Solo se aplica al trasplante renal?

No. El concepto se usa en todos los trasplantes de órganos sólidos. En el hepático, la función se valora por la normalización de las transaminasas, la bilirrubina y los factores de coagulación. En el cardíaco, por la capacidad del corazón trasplantado de mantener un gasto suficiente sin soporte mecánico.

¿Qué diferencia hay entre función del injerto y función precoz del injerto?

La función precoz del injerto es una categoría dentro de la evaluación de la función: indica que el órgano trabaja de manera satisfactoria desde las primeras horas tras la revascularización. "Función del injerto" es el concepto general que abarca tanto la evolución favorable como la retardada o la ausencia de función.

Referencias

  1. Schiavelli, R. et al. "Retraso de la función del injerto en trasplante renal". Nefrología, Diálisis y Trasplante. 2015;35(4):182-187. Disponible en: https://www.scielo.org.ar
  2. Pérez-Gutiérrez, A. et al. "Factores predictores para la función retardada del injerto renal: estudio retrospectivo". Rev Mex Urol. 2023;83(3). Disponible en: https://www.scielo.org.mx
  3. Yarlagadda, S.G. et al. "Association between delayed graft function and allograft and patient survival". Nephrol Dial Transplant. Comentario disponible en: https://www.revistanefrologia.com
  4. Gosset, C. et al. Seguimiento inmunológico postrasplante renal. Biomédica. 2020;40(Supl. 2). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov

Entradas relacionadas

  • Injerto: tejido u órgano que se implanta en un receptor para restaurar una estructura o función perdida.
  • Trasplante: procedimiento mediante el cual se transfiere un órgano, tejido o células de un donante a un receptor.
  • Función precoz del injerto: recuperación funcional satisfactoria del órgano trasplantado en las primeras horas posquirúrgicas.
  • Rechazo: respuesta inmunitaria del receptor contra los antígenos del órgano trasplantado.
  • Inmunosupresión: reducción controlada de la actividad del sistema inmunitario para prevenir el rechazo del injerto.

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