Trasplante renal

"Las principales ventajas de la donación entre vivos son que acorta el tiempo de espera y que es el órgano de una persona muy sana".

DRA. PALOMA MARTÍN MORENO
ESPECIALISTA. SERVICIO DE NEFROLOGÍA

El trasplante renal consiste en la extracción de un riñón de un individuo previamente sano (cadáver o de vivo) y su colocación en un enfermo con insuficiencia renal crónica.

Técnicamente, la operación es sencilla y consta de tres anastomosis o uniones (arterial, venosa y urinaria). La duración de la intervención en el receptor es de unas 3-4 horas. Permite la recuperación integral de la función renal y realizar una vida normal. Precisa la toma de medicación anti-rechazo o inmunosupresora de por vida y frecuentes controles médicos.

Dependiendo de la procedencia del injerto, puede ser de donante vivo emparentado (padres, hermanos, hijos, primos), donante vivo emocionalmente relacionado (por ejemplo, entre parejas) y de donante cadáver (por muerte encefálica o asistolia). Los mejores resultados se obtienen con el trasplante renal de donante vivo.

¿Cuándo está indicado?

En todo paciente con insuficiencia renal crónica terminal y sin contraindicaciones, previo al inicio de la diálisis o una vez incluido en programa de hemodiálisis o de diálisis peritoneal.

Requiere la realización de una serie de estudios analíticos, inmunológicos, diversas técnicas de imagen, valoración de situación cardíaca, pulmonar, neurológica, urológica, etc., siendo posteriormente incluido en lista de espera de trasplante renal en su centro de referencia.

Indicaciones más frecuentes de este tratamiento:

¿Tiene una insuficiencia crónica avanzada?

Puede que sea necesario realizarle un trasplante renal

Saber más sobre el trasplante

No todos los pacientes con insuficiencia renal crónica terminal pueden ser trasplantados por problemas o limitaciones de naturaleza médica o quirúrgica.

Es el caso de los pacientes con problemas importantes de origen cardíaco, hepático, neurológico, pulmonar, patología infecciosa crónica, enfermedades tumorales no resueltas, etc.

Todo paciente en el que el riesgo vital de la operación y de las complicaciones asociadas con la medicación anti-rechazo se consideran excesivas o importantes, es mejor contraindicar el trasplante renal.

En la actualidad, los resultados del trasplante renal de cadáver son muy buenos, lográndose una supervivencia del injerto de alrededor de 90% al año, del 70-75% a los cinco años y del 50-60% a los 10 años.

Las principales causas de pérdida del injerto a largo plazo son el rechazo crónico y la muerte del paciente con injerto funcionante en relación con problemas cardiovasculares, infecciones y tumores.

Los resultados del trasplante renal de donante vivo son superiores a los de cadáver y se caracterizan por una menor incidencia de rechazo agudo y unos resultados superiores en cuanto a supervivencia del injerto que pueden ser al año del 98%, a los cinco años del 85% y a los 10 años del 75%.

La principal es que restituye o normaliza todas las funciones del riñón, incluidas la producción de hormonas tipo eritropoyetina (necesaria para la producción de glóbulos rojos), vitamina D (para el mantenimiento normal de los huesos), etc., y no sólo la función de eliminación de agua y de productos de desecho como la urea, creatinina, potasio, fósforo, etc. que realizan las diferentes técnicas de diálisis peritoneal o hemodiálisis.

Permite, además, un mejor estado físico y psíquico, una mejor calidad de vida y es la opción terapéutica más barata a partir del año con injerto funcionante.

Las complicaciones precoces más frecuentes son las relacionadas con la cirugía (obstrucción urinaria, fístula urinaria, colecciones líquidas, infección de la herida quirúrgica, infecciones de orina, del pulmón, etc.).

Es alta la incidencia de hipertensión arterial, aumento del ácido úrico, aumento del colesterol.

A más largo plazo, las principales complicaciones son las infecciones, los tumores malignos, el rechazo crónico y las complicaciones cardiovasculares.

La persona que recibe el trasplante debe seguir una serie de cuidados y recomendaciones para evitar complicaciones y lograr el éxito del trasplante:

  • Que tome la medicación correctamente con la dosis e intervalo indicado por el médico responsable de su seguimiento.
  • Que se controle periódicamente la tensión arterial, el peso y la temperatura.
  • Que consulte con rapidez ante episodios de fiebre, edema, disminución de la diuresis o cualquier otra complicación relacionada o no con el trasplante renal.

Es importante también realizar actividad física diaria, llevar una dieta adecuada, evitar el tabaco, mantener el peso ideal, etc.

Deberá tomar medicación inmunosupresora para evitar el rechazo y conseguir la tolerancia del injerto. Existen diversos protocolos de inmunosupresión dependiendo de la edad, grado de riesgo inmunológico, según se trate de primeros o más injertos, etc. Los agentes de uso actual más frecuentes son Tacrolimus de liberación retardada, Micofenolato mofetil o Micofenolato sódico, Sirolimus o Everolimus, y Corticoides.

Pueden utilizarse también anticuerpos policlonales o monoclonales durante cortos períodos de tiempo.

¿Dónde lo realizamos?

EN NAVARRA Y MADRID

NUESTRO EQUIPO MÉDICO

Especialistas del Servicio de Nefrología

El Servicio de Nefrología de la Clínica Universidad de Navarra cuenta con una experiencia de más de cinco décadas, tanto en el diagnóstico y tratamiento de todas las patologías del riñón como en el trasplante de este órgano. 

Nuestros especialistas han completado su formación en centros de referencia nacional e internacional.

Contamos con las mejores instalaciones en la Unidad de Diálisis para ofrecer una atención de máxima calidad a nuestros pacientes.

Enfermedades que tratamos

Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

¿Por qué en la Clínica?

  • Referencia a nivel nacional en el trasplante renal, pioneros en el trasplante renal de donante vivo.
  • Enfermería especializada para el cuidado y seguimiento de nuestros pacientes.
  • Programa de prevención del daño cardiovascular y renal.