DICCIONARIO MÉDICO
Paquidermia
La paquidermia es el engrosamiento patológico de la piel, producido por acumulación de líquido, inflamación crónica o proliferación del tejido conectivo. No constituye una enfermedad en sí misma: es un hallazgo que acompaña a procesos muy distintos entre sí, desde alteraciones tiroideas hasta síndromes hereditarios raros. El término conserva un uso descriptivo amplio en dermatología y otorrinolaringología. El término paquidermia procede del griego pachýs, grueso, y dermía, cualidad de la piel. Ya se documenta con este sentido en los textos hipocráticos, hacia el siglo V antes de nuestra era. Su incorporación al vocabulario médico moderno es bastante más tardía: la forma alemana Pachydermie aparece registrada en 1870, y el vocablo español no entra en los diccionarios generales hasta 1917. Conviene no confundir el término con paquidermo, el sustantivo zoológico que designa a elefantes, rinocerontes e hipopótamos (comparte raíz griega, pero es una acuñación posterior y de otro campo, popularizada a comienzos del siglo XIX a partir de una clasificación de Georges Cuvier hoy abandonada por la taxonomía moderna). No hay relación conceptual directa entre ambos usos, más allá de la imagen común de una piel gruesa. La Real Academia Española recoge dos acepciones médicas del término: el espesamiento patológico de la piel propiamente dicho y, como segunda acepción, sinónimo clásico de mixedema, la infiltración cutánea característica del hipotiroidismo grave. El engrosamiento puede originarse por dos vías distintas que rara vez coinciden en el mismo paciente. En la primera, el líquido se acumula en el espacio intersticial: ocurre en el mixedema, donde el depósito de glucosaminoglicanos retiene agua en la dermis, y en el linfedema crónico, cuando falla el drenaje linfático y los tejidos se congestionan de forma progresiva. Los casos extremos de esta segunda vía dan lugar a la elefantiasis, con deformidad masiva de las extremidades. En la segunda vía no hay edema, sino producción excesiva de componentes del tejido conectivo. La irritación mantenida de una superficie epitelial, ya sea por fricción, calor o sustancias irritantes, estimula la síntesis de colágeno y fibras elásticas. El resultado es una piel más gruesa, menos elástica y, con frecuencia, hiperqueratósica. Es el mecanismo que opera en la paquidermia de laringe. Ninguna de las dos vías es excluyente. En algunos cuadros hereditarios, sin embargo, coexisten. Localizada o generalizada, la paquidermia se agrupa mejor según su origen que según su aspecto. La forma edematosa aparece en el mixedema por hipotiroidismo grave, con predilección por cara, manos y pies, y en el linfedema de causa infecciosa, quirúrgica o congénita. La forma hiperplásica se asocia a mucosas sometidas a irritación repetida, como ocurre en la paquidermia laríngea o en la llamada paquidermia vesical, o a zonas cutáneas concretas, como la paquidermia alba de la mucosa bucal. Existe además una forma hereditaria, poco frecuente, en la que el engrosamiento cutáneo forma parte de un cuadro más amplio junto con alteraciones óseas: la paquidermoperiostosis. Sus mecanismos genéticos y su historia clínica son propios, y se abordan en una entrada aparte. La esclerodermia produce igualmente induración cutánea, pero por depósito excesivo de colágeno de origen autoinmune, con afectación vascular y, a menudo, sistémica. La paquidermia carece de ese componente inflamatorio autoinmune y de la esclerosis progresiva que caracteriza a la esclerodermia. Tampoco debe equipararse a la queratosis, que afecta a la capa córnea de la epidermis sin engrosar necesariamente la dermis subyacente. Son procesos distintos que, sin embargo, comparten protagonistas: en la piel envejecida o fotoexpuesta pueden coexistir hiperqueratosis y cierto grado de paquidermia sin que exista relación causal entre ambas. Del griego pachýs (grueso) y dermía (cualidad de la piel). El compuesto ya se empleaba en griego antiguo con sentido médico, y su forma moderna se fija en el alemán científico de 1870, antes de pasar al español. Estrictamente, no. Es un signo clínico que remite siempre a la causa que lo produce, y su relevancia depende del contexto en el que aparece. Solo en una de sus dos acepciones. La Real Academia Española admite mixedema como sinónimo de paquidermia, pero en la práctica clínica se reserva ese término para el cuadro cutáneo asociado al hipotiroidismo grave, mientras que paquidermia se emplea en un sentido más amplio. Comparten raíz griega y poco más. El naturalista Georges Cuvier agrupó, a comienzos del siglo XIX, a elefantes, rinocerontes, hipopótamos y tapires bajo la denominación zoológica de paquidermos, atendiendo al grosor visible de su piel. La clasificación tuvo éxito popular, pero no reflejaba un parentesco evolutivo real entre esas especies, y la zoología moderna la abandonó hace más de un siglo. El término médico paquidermia, en cambio, es anterior en su raíz griega y del todo independiente en su desarrollo: describe un hallazgo cutáneo humano, no una categoría animal. La coincidencia léxica ha alimentado cierta confusión divulgativa, pero ambos usos discurren por caminos separados desde el principio. Sí, aunque es infrecuente. La forma hereditaria mejor descrita es la paquidermoperiostosis, un síndrome genético que combina el engrosamiento cutáneo con alteraciones óseas específicas.Qué es la paquidermia
Mecanismo del engrosamiento cutáneo
Formas y contextos clínicos
Diferenciación con otros engrosamientos cutáneos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra paquidermia?
¿Es una enfermedad en sí misma?
¿Es lo mismo que el mixedema?
¿Tiene relación con los paquidermos, los animales de piel gruesa?
¿Puede ser hereditaria?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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