DICCIONARIO MÉDICO
Neurotoxicidad
La neurotoxicidad es la alteración funcional, estructural o bioquímica del sistema nervioso que se produce como consecuencia de la exposición a un agente químico o biológico. El término no describe una enfermedad concreta, sino una categoría de efecto: el mismo mecanismo puede originarse por metales pesados, disolventes industriales, ciertos fármacos o toxinas de origen animal, entre otras causas. La palabra se construye sobre dos raíces griegas. Neuro- procede de νεῦρον (neûron), término que Galeno empleó para designar el nervio y que originalmente se refería al tendón o a la cuerda de un arco. El segundo elemento remite a τοξικόν (toxikón), «veneno para untar flechas», derivado a su vez de τόξον (tóxon, arco); de ahí pasó al latín toxicum y, finalmente, a la toxicidad como concepto general. La neurotoxicidad es, literalmente, la toxicidad que tiene al sistema nervioso como diana. No toda sustancia que provoca cambios neurológicos merece, en sentido estricto, el calificativo de neurotóxica. La distinción es conceptual y no meramente terminológica: un agente se considera neurotóxico cuando interacciona directamente con el tejido nervioso. Cuando el daño neurológico aparece como consecuencia secundaria de una lesión en otro órgano (el hígado o el riñón, por ejemplo), el mecanismo causal es distinto, aunque el resultado clínico pueda parecer similar. La anatomía del sistema nervioso explica en parte la variedad de mecanismos posibles. Una neurona consta de un cuerpo celular, dendritas y un axón recubierto, en muchos tramos, por una vaina de mielina; la comunicación entre neuronas ocurre en la sinapsis, mediante neurotransmisores. Cada uno de estos componentes constituye una diana distinta, y de ahí se derivan cuatro grandes categorías de acción neurotóxica. En las neuropatías, el agente actúa sobre el cuerpo neuronal y provoca su degeneración; el proceso, una vez iniciado, no tiene marcha atrás. En las axonopatías, en cambio, el ataque se dirige al axón (se desestructura, se fragmenta) mientras el cuerpo de la neurona permanece intacto; aquí sí cabe cierta reversibilidad cuando el nervio afectado pertenece al sistema nervioso periférico, algo que no ocurre en el sistema nervioso central. Un dato llama la atención en este grupo: los axones más largos son también los más vulnerables, por la simple razón de que ofrecen mayor superficie de exposición al tóxico. Las mielinopatías afectan a la vaina que envuelve el axón o a las células que la fabrican (oligodendrocitos en el sistema nervioso central, células de Schwann en el periférico). La consecuencia funcional es la misma en los tres casos anteriores: la transmisión del impulso nervioso se retrasa, se distorsiona o se interrumpe. El cuarto mecanismo no daña ninguna estructura, sino la comunicación entre neuronas: ciertas sustancias interfieren con los receptores de la sinapsis y alteran, de forma reversible mientras dura la exposición, la neurotransmisión. La neurotoxicología reúne varios enfoques complementarios. Uno analiza los cambios de conducta (memoria, aprendizaje, coordinación) tras la exposición aguda o crónica a un agente. Otro estudia la interacción molecular y celular entre el tóxico y su diana. Un tercero mide las alteraciones eléctricas de la membrana neuronal, y un cuarto describe el daño anatómico observable en el tejido. Estas cuatro ramas, conductual, neuroquímica, electrofisiológica y neuropatológica, aportan datos que, cruzados entre sí, permiten reconstruir el mecanismo completo de un agente concreto. Según una estimación publicada por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, alrededor de una quinta parte de los productos químicos de uso industrial (excluidos los fármacos) posee potencial neurotóxico. La cifra procede de un análisis de finales de los años noventa, pero ilustra bien la magnitud del fenómeno más allá del ámbito clínico. Los agentes capaces de producir neurotoxicidad se agrupan, de forma amplia, en varias categorías: sustancias de origen biológico (entre ellas, un tipo particular de sustancia recibe el nombre de neurotoxina), disolventes y metales de uso industrial, plaguicidas y determinados principios activos farmacológicos. Cuando se habla de un agente concreto con esta capacidad, el adjetivo empleado es neurotóxico. La mayoría de los agentes neurotóxicos no distinguen entre sistema nervioso central y periférico, y afectan a ambos con distinta intensidad. Los que se limitan al sistema periférico resultan, paradójicamente, más fáciles de identificar en la práctica, porque sus manifestaciones son más específicas y menos confundibles con otras alteraciones neurológicas. Combina neuro-, del griego νεῦρον (nervio, originalmente tendón o cuerda de arco), con toxicidad, que a su vez desciende de τοξικόν (toxikón), «veneno para flechas». La expresión completa, toxikón phármakon, aparece documentada ya en un texto atribuido a Aristóteles. No. La neurotoxicidad designa el efecto o el fenómeno; neurotóxico califica al agente que lo provoca. Un compuesto es neurotóxico; el daño que produce es neurotoxicidad. Depende del mecanismo y de la localización. La degeneración neuronal no se recupera. El daño axonal en el sistema nervioso periférico admite cierta reversibilidad; en el central, no. La toxicidad asociada a la neurotransmisión suele revertir cuando cesa la exposición al agente. En la neuropatía el agente destruye el cuerpo de la neurona. En la axonopatía respeta ese cuerpo celular y ataca únicamente la prolongación axonal, lo que en ocasiones permite cierta regeneración si el segmento afectado pertenece al sistema nervioso periférico. No necesariamente. Algunos agentes muestran preferencia por regiones muy concretas, el cerebelo, el hipocampo, ciertos núcleos de la base, lo que explica por qué dos sustancias neurotóxicas pueden producir cuadros clínicos completamente distintos entre sí.Qué es la neurotoxicidad
Mecanismos de acción
Disciplinas que estudian el fenómeno
Clasificación de los agentes según su origen
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el término «neurotoxicidad»?
¿Es lo mismo neurotoxicidad que ser neurotóxico?
¿Todos los mecanismos de neurotoxicidad son irreversibles?
¿Qué diferencia hay entre una neuropatía y una axonopatía como mecanismos neurotóxicos?
¿La neurotoxicidad afecta siempre a todo el sistema nervioso por igual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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