DICCIONARIO MÉDICO
Toxicidad
La toxicidad es la capacidad de una sustancia para producir daño a un organismo vivo, una propiedad graduable y no un estado de todo o nada. Prácticamente cualquier compuesto, incluida el agua, puede resultar tóxico si la cantidad, la vía o la duración de la exposición se llevan al extremo adecuado. Conviene distinguir tres nociones que se emplean con frecuencia como si fueran intercambiables. El veneno es la sustancia; la intoxicación, el cuadro clínico que provoca; la toxicidad, en cambio, es la propiedad intrínseca de esa sustancia, cuantificable y comparable entre compuestos. Una misma sustancia puede tener una toxicidad muy alta por una vía de exposición y prácticamente nula por otra, lo que obliga a especificar siempre en qué condiciones se mide. La dosis administrada es el factor dominante, hasta el punto de que la toxicología entera se ha construido históricamente alrededor de ese principio, desarrollado con más detalle en la entrada dedicada a la dosis letal. Pero no es el único. La vía de exposición importa: una sustancia inyectada directamente en el torrente sanguíneo suele resultar mucho más tóxica que la misma cantidad ingerida, porque se salta barreras de absorción y metabolismo de primer paso. La frecuencia y la duración de la exposición distinguen, a su vez, la toxicidad aguda, tras un contacto único o breve, de la crónica, que se acumula con exposiciones repetidas y puede manifestarse años después. Existe además una variabilidad individual considerable. La edad, el sexo, el estado nutricional, la función hepática y renal y la dotación genética de cada persona modifican tanto la absorción como la eliminación del tóxico, de modo que una misma dosis puede resultar inocua para unos y grave para otros. Los niños y los ancianos, con sistemas de biotransformación menos eficientes, se sitúan sistemáticamente entre los más vulnerables. La necesidad de comparar sustancias entre sí, sobre todo con fines de seguridad laboral y etiquetado, llevó a idear escalas numéricas ya en la primera mitad del siglo XX. Una de las más influyentes, propuesta en 1949 por los toxicólogos estadounidenses Harold Hodge y Jay Sterner, ordenaba las sustancias en seis categorías según su dosis letal por vía oral, desde «extremadamente tóxico» hasta «prácticamente no tóxico». Aquella escala sirvió de base a buena parte de la reglamentación de seguridad química que vino después. El sistema vigente es distinto, aunque conserva la misma lógica de fondo. El Sistema Globalmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos, adoptado por Naciones Unidas en diciembre de 2002 y revisado cada dos años desde su primera publicación en 2003, establece cinco categorías de toxicidad aguda según los valores de dosis o concentración letal media obtenidos experimentalmente por las distintas vías de exposición. Cada categoría lleva asociado un pictograma y una frase de advertencia normalizada, de manera que la etiqueta de un producto químico comunica de un vistazo su nivel de peligrosidad. Sí, en cantidades extremas. La ingesta de varios litros en poco tiempo puede diluir peligrosamente el sodio de la sangre y provocar una intoxicación hídrica. Es el ejemplo clásico que usan los toxicólogos para explicar que ninguna sustancia es tóxica o inocua en abstracto. No. La aguda aparece tras una exposición única o muy breve y suele manifestarse en horas o días. La crónica se desarrolla con exposiciones repetidas a dosis bajas, a veces durante años, y sus efectos pueden ser irreversibles cuando finalmente se detectan. La toxicidad se refiere al daño sobre un organismo concreto, incluido el ser humano. La ecotoxicidad amplía la mirada al impacto de una sustancia sobre ecosistemas enteros: peces, plantas, insectos polinizadores y las cadenas que los conectan.Qué es la toxicidad
Factores que modulan la toxicidad
Clasificación de la toxicidad
Preguntas frecuentes
¿Puede el agua ser tóxica?
¿Es lo mismo toxicidad aguda que toxicidad crónica?
¿Qué diferencia hay entre toxicidad y ecotoxicidad?
Referencias
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