DICCIONARIO MÉDICO
Neurocisticercosis
La neurocisticercosis es la infección del sistema nervioso central por cisticercos, las larvas de la Taenia solium. El parásito se instala en el encéfalo, el espacio subaracnoideo, los ventrículos cerebrales o la médula espinal, y constituye la principal causa de epilepsia adquirida y prevenible en las regiones donde la tenia del cerdo es endémica. La neurocisticercosis es la localización en el sistema nervioso central de los cisticercos, la forma larvaria de la Taenia solium. La cisticercosis general puede afectar al músculo, al tejido subcutáneo o al ojo; aquí, en cambio, el parásito se enquista en el encéfalo o sus cubiertas, con un comportamiento biológico y una relevancia sanitaria propias. El nombre combina el prefijo griego neuro-, de neuron ('nervio', aunque en origen designaba un tendón o una cuerda), con cisticercosis, término formado a comienzos del siglo XX a partir del griego kystis ('vejiga') y kerkos ('cola'): literalmente, una vejiga con cola, la forma que adopta la larva enquistada. En 1558 se registra el primer relato clínico conocido: vesículas descritas en la duramadre y el cuerpo calloso de varios pacientes con crisis epilépticas. Pasarían casi tres siglos antes de que se demostrara su relación con la tenia del cerdo. El ciclo completo del parásito, desde la ingestión de huevos hasta la formación del cisticerco, se describe en la entrada dedicada a la Taenia solium. Lo propio de la neurocisticercosis ocurre en la última etapa: tras atravesar la pared intestinal, el embrión se disemina por vía sanguínea y, en una proporción variable de personas infectadas, alcanza el sistema nervioso central en lugar de quedarse en el músculo o el tejido subcutáneo. No se conoce con precisión qué determina esa afinidad neural. Se ha propuesto que la abundante irrigación del encéfalo facilita el anidamiento de la larva, aunque no es la única hipótesis manejada. La clasificación más utilizada distingue dos grandes grupos según la localización del quiste. La forma parenquimatosa, con los cisticercos alojados dentro del propio tejido cerebral, es la más frecuente. La extraparenquimatosa agrupa las localizaciones fuera del parénquima: el espacio subaracnoideo, los ventrículos cerebrales y, con menor frecuencia, la médula espinal. Dentro de la forma subaracnoidea existe una variante particular, la racemosa: los cisticercos pierden el escólex, proliferan en racimo y pueden alcanzar varios centímetros, muy distintos en tamaño del quiste parenquimatoso aislado. Esta distinción anatómica condiciona buena parte del curso natural de la infección. Un cisticerco vivo atraviesa varias fases según la respuesta inmunitaria que despierta en el huésped. En la fase vesicular el parásito está intacto, con líquido claro y escólex visible, y apenas provoca reacción a su alrededor: el sistema inmunitario todavía lo tolera. Cuando esa tolerancia se rompe, el quiste entra en fase coloidal, se enturbia y desencadena una respuesta inflamatoria intensa. Le sigue la fase granular-nodular, en la que el parásito ya muerto se retrae y se rodea de tejido cicatricial, y finalmente la fase calcificada, con un depósito mineral que sustituye por completo al organismo. Estas calcificaciones pueden persistir de por vida como única huella de una infección ya resuelta biológicamente. Cuatro fases, un solo desenlace: la muerte del parásito, antes o después. Conviene no confundir tres términos que comparten origen parasitario pero designan procesos distintos. La teniasis es la infección intestinal por el gusano adulto, contraída al comer carne de cerdo mal cocinada, y no guarda relación directa con la neurocisticercosis, que en cambio se contrae al ingerir huevos del parásito. La cisticercosis es el término general para la infección por cisticercos en cualquier tejido; la neurocisticercosis es, estrictamente, el subconjunto de esos casos en los que el parásito alcanza el sistema nervioso. La persona que porta la tenia adulta en el intestino puede infectarse a sí misma por autoinfección, y es también la principal fuente de contagio para quienes conviven con ella, ya que elimina huevos con las heces sin presentar necesariamente molestias digestivas. La Organización Mundial de la Salud incluye el complejo teniasis-cisticercosis entre las enfermedades tropicales desatendidas y estima entre 2,5 y 8,3 millones de personas con neurocisticercosis sintomática o asintomática en todo el mundo. Es endémica en América Latina, el África subsahariana, el sur y el sudeste asiático, el subcontinente indio y algunas zonas de China, allí donde el cerdo convive con el ser humano en condiciones sanitarias deficientes. En las regiones endémicas, hasta un 30 % de los casos de epilepsia se atribuye a esta infección, y en algunas comunidades la proporción llega al 70 %. Es, con diferencia, la causa parasitaria más frecuente de afectación del sistema nervioso central en el mundo. La obstrucción del sistema ventricular por quistes extraparenquimatosos puede además derivar en hidrocefalia, una consecuencia mecánica de la localización del parásito, no un rasgo universal de la infección. No. La cisticercosis es el término general para la infección por cisticercos en cualquier tejido; la neurocisticercosis es la forma que se instala específicamente en el sistema nervioso central. De neuro-, del griego neuron ('nervio'), y cisticercosis, formado a partir de kystis ('vejiga') y kerkos ('cola'), un término documentado en su forma latina científica desde comienzos del siglo XIX y consolidado en el uso médico en inglés en 1905. La calcificación es el desenlace natural de un cisticerco muerto. Cuando el sistema inmunitario destruye al parásito, el tejido de granulación que lo rodea acaba mineralizándose, del mismo modo en que otros restos tisulares antiguos se calcifican en distintas partes del organismo. El proceso no requiere intervención externa: es la forma que tiene el cuerpo de aislar y neutralizar de manera definitiva lo que ya no es un organismo vivo. La forma racemosa pierde el escólex, prolifera en racimos de vesículas y puede crecer hasta varios centímetros; el quiste parenquimatoso, en cambio, suele ser único, de pequeño tamaño y conserva su estructura larvaria completa.Qué es la neurocisticercosis
Cómo llega el parásito al sistema nervioso
Formas anatómicas de la infección
Evolución del quiste en el tejido nervioso
Diferenciación con otras formas de la infección
Distribución y frecuencia
Preguntas frecuentes sobre la neurocisticercosis
¿Es lo mismo que la cisticercosis?
¿De dónde procede el nombre?
¿Por qué se calcifican los quistes?
¿En qué se diferencia la forma racemosa de un quiste parenquimatoso habitual?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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