DICCIONARIO MÉDICO
Necrosis cortical
La necrosis cortical es la destrucción del tejido de la corteza renal por una lesión grave de las pequeñas arterias que la irrigan. A diferencia de otras formas de daño renal agudo, respeta la médula y una fina capa de corteza situada bajo la cápsula, lo que le confiere un patrón de imagen característico y, con el tiempo, tendencia a la calcificación. El riñón recibe su irrigación a través de la arteria renal, que se ramifica progresivamente hasta las arterias interlobulillares y las arteriolas aferentes que nutren la corteza. Cuando este territorio vascular sufre un espasmo intenso, una obstrucción microvascular o una coagulación intravascular generalizada, el tejido cortical queda privado de sangre y muere. El proceso puede afectar a la corteza de forma parcheada o difusa, y suele ser bilateral. Se trata de una causa rara de fracaso renal agudo. Por su gravedad y por la extensión del daño, la necrosis cortical se sitúa entre las formas más severas de lesión renal aguda de origen vascular, con una recuperación funcional que en la mayoría de los casos es solo parcial. El daño se origina por una combinación de vasoespasmo de las arterias interlobulillares y afectación microvascular, con frecuencia agravada por coagulación intravascular diseminada. Las arterias renales principales y sus ramas mayores quedan respetadas, lo que explica que la médula y la zona yuxtamedular de la corteza sobrevivan gracias a la circulación colateral. Bajo la cápsula persiste también un margen delgado de tejido viable, alimentado por vasos extrarrenales. Histológicamente se observa necrosis de los glomérulos y de los túbulos en la zona afectada. Con el paso de las semanas, el tejido cortical necrosado tiende a calcificarse, un hallazgo que puede detectarse en pruebas de imagen meses después del episodio agudo. Las complicaciones graves del embarazo y el puerperio, en particular el desprendimiento prematuro de placenta, figuran entre los factores que con más frecuencia se han asociado a la necrosis cortical en mujeres. También aumenta el riesgo la sepsis, especialmente cuando cursa con coagulación intravascular diseminada. Fuera del ámbito obstétrico, se ha descrito en el contexto de pancreatitis aguda grave, quemaduras extensas, deshidratación severa, mordeduras de serpiente, reacciones transfusionales y rechazo de trasplante renal. En recién nacidos puede aparecer tras episodios de asfixia perinatal o infecciones graves. Ninguna de estas causas actúa siempre en solitario: en muchos pacientes coinciden varios factores que reducen de forma simultánea la perfusión del riñón. La necrosis tubular es, con diferencia, la causa más común de fracaso renal agudo intrínseco y afecta de forma selectiva a las células del túbulo, respetando el glomérulo y la membrana basal. Por eso su curso suele ser reversible: la membrana basal intacta permite la regeneración del epitelio tubular en pocas semanas. La necrosis cortical sigue un camino distinto. Compromete tanto el glomérulo como el túbulo en la zona afectada, y algunos autores la consideran una forma extrema y evolucionada de necrosis tubular cuando la isquemia se prolonga lo suficiente. El resultado es una lesión irreversible del tejido cortical, con calcificación progresiva y pérdida permanente de función en la zona necrosada. Porque su aporte sanguíneo depende de las arterias arcuatas, que quedan al margen del territorio vascular afectado. La circulación colateral desde vasos extrarrenales protege además a la zona yuxtamedular y a un margen fino de corteza subcapsular. Lo habitual es que sí, dado su origen en un proceso sistémico como la sepsis o la coagulación intravascular diseminada. Se han descrito casos unilaterales, mucho más raros, casi siempre ligados a obstrucción ureteral o estenosis de la arteria renal de un solo lado. La tomografía computarizada con contraste orienta el diagnóstico al mostrar ausencia de realce en la corteza con preservación de la médula. La biopsia renal, cuando es posible realizarla, aporta la confirmación histológica y precisa el grado de afectación. No. Puede producirse a cualquier edad, pero es poco habitual en lactantes y niños. Cuando aparece en el periodo neonatal suele relacionarse con asfixia al nacer o con cuadros infecciosos graves.Qué es la necrosis cortical
Mecanismo y hallazgos
Contexto clínico y causas
Diferenciación con la necrosis tubular
Preguntas frecuentes
¿Por qué se respeta la médula renal en la necrosis cortical?
¿Afecta siempre a los dos riñones?
¿Se puede confirmar sin biopsia?
¿Es una enfermedad frecuente en la infancia?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026