DICCIONARIO MÉDICO
Mycobacterium ulcerans
Mycobacterium ulcerans es una micobacteria ambiental, ligada a medios acuáticos, que causa la úlcera de Buruli. Su rasgo más singular es una toxina lipídica, la micolactona, que destruye el tejido de la piel y frena la respuesta inmunitaria local. Los genes que la fabrican no están en el cromosoma de la bacteria, sino en un plásmido gigante. Mycobacterium ulcerans Micobacteria de la úlcera de Buruli Tipo: bacteria Morfología: bacilo ácido-alcohol resistente, microaerófilo, de crecimiento muy lento; crece entre 29 y 33 °C Transmisión: desde el medio ambiente, por un mecanismo aún no aclarado Reservorio: ambiental (aguas dulces) Patogenicidad: primario Enfermedades: úlcera de Buruli, osteomielitis Es una bacteria del género Mycobacterium incluida entre las micobacterias no tuberculosas y de crecimiento lento. El epíteto latino ulcerans, «que produce úlceras», alude a la lesión que la caracteriza: la úlcera de Buruli, una destrucción progresiva de la piel y del tejido que hay debajo. Tras la tuberculosis y la lepra, es la tercera enfermedad micobacteriana más frecuente del mundo. Su historia científica empieza en Australia. En 1948, el patólogo Peter MacCallum y sus colaboradores describieron seis pacientes del estado de Victoria con úlceras de bordes socavados en brazos o piernas; cinco procedían de la zona de Bairnsdale. En los tejidos vieron necrosis extensa y abundantes bacilos acidorresistentes, pero no los granulomas que cabría esperar de una micobacteria. Glen Buckle y Jean Tolhurst, en el Hospital Alfred de Melbourne, consiguieron aislar el organismo, que en 1950 recibió su nombre actual. El cultivo, curiosamente, solo prosperó cuando un incubador averiado mantuvo las muestras por debajo de la temperatura habitual, entre 30 y 33 °C. Aquella avería descubrió su principal exigencia. A diferencia de la mayoría de sus parientes, M. ulcerans debe su capacidad de hacer daño a una exotoxina. En 1999 se identificó la micolactona, un compuesto lipídico formado por un anillo de lactona de doce miembros y dos cadenas laterales de tipo policétido. Químicamente pertenece a la familia de los macrólidos, la misma de algunos antibióticos, pero su efecto va en sentido contrario: es citotóxica, destruye las células del tejido subcutáneo y deprime la respuesta inmunitaria en la zona. Por eso, en las lesiones, los bacilos se encuentran sobre todo fuera de las células, rodeados de tejido necrótico. La maquinaria que fabrica la toxina se localizó en 2004. Está en un plásmido de 174.000 pares de bases, llamado pMUM001, y ocupa la mayor parte de él: unos 105.000 pares de bases dedicados a seis genes, tres de los cuales codifican policétido sintasas gigantes. Fue el primer plásmido de micobacteria que se relacionó con la virulencia. M. ulcerans y Mycobacterium marinum comparten más del 98 % de la secuencia de su ADN, viven en el agua y producen infecciones de la piel. Los análisis genéticos indican que todas las micobacterias productoras de micolactona proceden de un antepasado común de M. marinum y que la adquisición del plásmido, con la capacidad de fabricar la toxina, fue probablemente el motor de su separación como especie. En el mismo grupo se han descrito micobacterias aisladas de peces y ranas enfermos que también producen micolactona, y hay autores que proponen agruparlas todas bajo el nombre de M. ulcerans. Las lesiones que causan una y otra especie son muy distintas. M. marinum vive dentro de las células y provoca una reacción granulomatosa típica; M. ulcerans, extracelular, produce necrosis sin apenas inflamación organizada. Es una micobacteria exigente. Crece mejor entre 29 y 33 °C (el bacilo de Koch lo hace a 37 °C) y con una concentración baja de oxígeno, en torno al 2,5 %. El cultivo primario puede tardar hasta seis meses. Las colonias son amarillentas, rugosas y de bordes bien delimitados, más pigmentadas en las cepas africanas y japonesas que en las australianas. Para confirmar la especie en poco tiempo se recurre a la detección por PCR de la secuencia de inserción IS2404, presente en muchas copias en su genoma. Vive en ambientes de agua dulce, pero cómo pasa del medio al ser humano sigue sin aclararse. Durante sesenta años nadie logró aislarlo en cultivo puro de una muestra ambiental. Lo consiguió en 2008 el equipo de Portaels, a partir de un zapatero de agua (un insecto del género Gerris) capturado en una zona endémica de Benín, tras más de dos años de trabajo y tres pases a ciegas por ratón. El aislado producía la misma toxina que las cepas clínicas y era plenamente virulento, aunque el hallazgo no bastó para cerrar la cuestión de la vía de contagio. «Que produce úlceras». Es un participio latino y describe la lesión de la piel que caracteriza a la infección. Un nombre que no prosperó. En 1964, Clancey describió en Uganda una micobacteria causante de úlceras crónicas de la piel, parecida a M. ulcerans, y la llamó así. Más tarde se reconoció que era la misma especie descrita años antes en Australia, cuyo nombre tenía prioridad. En la toxina. La mayoría de las micobacterias patógenas causan daño a través de la respuesta inflamatoria que despiertan; M. ulcerans lo hace sobre todo con la micolactona, que destruye el tejido y además inhibe la reacción defensiva local.Qué es Mycobacterium ulcerans
La micolactona, una toxina codificada en un plásmido
Un descendiente de Mycobacterium marinum
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Preguntas frecuentes
¿Qué significa ulcerans?
¿Qué fue Mycobacterium buruli?
¿En qué se diferencia de otras micobacterias?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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