DICCIONARIO MÉDICO
Mitral
Mitral es el adjetivo que designa lo relativo a la mitra, el tocado episcopal, prestado por la anatomía para nombrar dos estructuras muy distintas: la válvula auriculoventricular izquierda del corazón y un tipo de neurona del bulbo olfatorio. En los dos casos el criterio es el mismo, el parecido de forma con la mitra de un obispo, aplicado en momentos históricos separados por casi dos siglos. En el uso médico corriente, "mitral" funciona casi siempre como sinónimo abreviado de "relativo a la válvula mitral": se habla de estenosis mitral, insuficiencia mitral o soplo mitral sin que nadie confunda a qué estructura se refieren. Pero el adjetivo no nació para el corazón. Nació para describir una forma. Y esa forma se ha reconocido, con siglos de diferencia, en dos rincones distintos del cuerpo humano. La raíz es el griego antiguo μίτρα (mítra). En sus primeros usos no designaba ningún tocado: era una banda o cinturón que se ceñía bajo la armadura, a la altura de la cintura. Con el tiempo la palabra ascendió: pasó a nombrar una cinta para sujetar el cabello y, después, el tocado alto y apuntado propio de sacerdotes y, más tarde, obispos. El latín tomó el préstamo como mitra, que la Real Academia Española define hoy, de forma reveladora, como "toca persa", un rastro de que el objeto llegó a Roma por vía oriental antes de asentarse en la liturgia cristiana. El adjetivo mitralis es posterior, y bastante. Su documentación en la nomenclatura anatómica latina se sitúa hacia 1693, más de siglo y medio después de que Andrés Vesalio describiera la válvula, sin darle ese nombre, en su De humani corporis fabrica (1543). En algún punto de ese intervalo, alguien miró las dos valvas desde el ventrículo izquierdo y reconoció en ellas el perfil de una mitra episcopal. El nombre cuajó y así ha llegado hasta el español actual. En cardiología, el terreno de "mitral" es amplio. Cubre la propia válvula, el anillo fibroso que la sostiene y el conjunto de alteraciones que pueden afectarla: estenosis mitral e insuficiencia mitral son las más frecuentes; el prolapso, menos común, recibe el mismo calificador. También describe procedimientos, como la valvuloplastia o la reparación mitral, y un hallazgo exploratorio muy concreto, el soplo mitral, el ruido que se ausculta cuando el flujo a través de la válvula se vuelve turbulento. Para la anatomía completa de la estructura (valvas, anillo, cuerdas tendinosas, músculos papilares), la entrada válvula mitral reúne todos esos componentes. Fuera del corazón, el adjetivo reaparece en un contexto que nada tiene que ver con la circulación sanguínea. En el bulbo olfatorio, la estructura cerebral que recibe las señales de las neuronas sensitivas de la nariz, existe una capa formada por las llamadas células mitrales. Son las neuronas de proyección principales del sistema olfativo: reciben información de los axones olfatorios en unas estructuras esféricas, los glomérulos, y la envían hacia la corteza olfativa a través de sus propios axones. Deben su nombre a la forma del soma, el cuerpo celular, que en corte transversal dibuja un perfil triangular y apuntado. El parecido es de forma, no de función. Las primeras descripciones de esas neuronas se remontan a 1860 y 1861, en los trabajos de Owsjannikow y Walter. Quien bautizó la válvula mitral en el siglo XVII trabajaba con el corazón a simple vista. La comparación con las células mitrales llegó después, en 1875, cuando Camillo Golgi las representó por primera vez aplicando su recién inventada técnica de tinción argéntica al bulbo olfatorio, una de las primeras estructuras del sistema nervioso central estudiadas con ese método; pocos años más tarde, Santiago Ramón y Cajal amplió y precisó esas observaciones. Ninguno de los dos tenía en mente la válvula cardíaca: la comparación con la mitra surgió de forma independiente, en una disciplina distinta y casi dos siglos después. No. Es el uso más conocido, pero la neuroanatomía lo emplea igual para las células mitrales del bulbo olfatorio, un tipo de neurona que no guarda relación alguna con el corazón. La forma latina mitralis aparece en la nomenclatura anatómica hacia 1693, más de ciento cincuenta años después de que Vesalio describiera la válvula sin darle ese nombre. El uso para las neuronas del bulbo olfatorio es mucho más tardío: llega con la neuroanatomía del siglo XIX, de la mano de Golgi y Cajal. Porque las dos estructuras comparten, de forma casual, un perfil triangular y apuntado. Quien bautizó la válvula mitral en el siglo XVII trabajaba con el corazón a simple vista y buscaba un nombre para dos valvas visibles a ojo desnudo. La comparación con las células mitrales llegó en el siglo XIX, cuando un histólogo observó el mismo perfil en neuronas teñidas con una técnica de plata recién inventada, sin relación alguna con la tradición cardiológica anterior. No hubo contacto entre ambas tradiciones ni intención de establecer un paralelismo. Es, sencillamente, el mismo recurso (comparar una estructura poco familiar con un objeto cotidiano y reconocible) empleado dos veces, en disciplinas distintas, con casi dos siglos de diferencia. Si desea profundizar en conceptos asociados al adjetivo mitral, puede consultar:Qué significa mitral
Del griego mítra a la nomenclatura médica
Un mismo adjetivo, dos anatomías distintas
Preguntas frecuentes
¿Es "mitral" un término exclusivo de la cardiología?
¿Desde cuándo se documenta el término "mitral" en español?
¿Por qué la misma comparación sirvió para nombrar una válvula del corazón y una neurona del cerebro, sin relación entre ambas?
Referencias
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