DICCIONARIO MÉDICO

Líquido pleural

El líquido pleural es la fina película de líquido seroso que ocupa el espacio pleural, entre las dos hojas de la pleura que separan el pulmón de la pared torácica. En condiciones normales su volumen es muy pequeño, de unos 5 a 15 mililitros por hemitórax, y actúa como lubricante que permite el deslizamiento de las membranas durante la respiración.

Qué es el líquido pleural

Cada pulmón está rodeado por la pleura, una membrana serosa de dos hojas. La visceral se adhiere a la superficie del pulmón y la parietal reviste la pared del tórax; entre ambas queda un espacio virtual, el espacio pleural, de apenas 10 a 20 micras de anchura. El líquido pleural es la lámina de líquido que ocupa esa hendidura. Se forma como un ultrafiltrado del plasma a partir de los capilares de ambas hojas, y su misión es reducir la fricción para que el pulmón pueda expandirse y retraerse sin rozar contra la pared torácica.

La cantidad normal es escasa. Suele cifrarse en torno a 0,1 a 0,2 mililitros por kilogramo de peso corporal, lo que en un adulto equivale a unos 5 a 15 mililitros en cada lado. Es un líquido claro e inodoro, con una concentración de proteínas baja, de 1 a 1,5 gramos por decilitro.

Un equilibrio dinámico

Lo interesante del líquido pleural no es su cantidad, sino que esa cantidad se mantenga constante pese a estar formándose y reabsorbiéndose sin descanso. Existe un equilibrio dinámico entre producción y drenaje, gobernado por el juego de presiones hidrostática y oncótica entre los capilares de las dos hojas, la integridad de la serosa y el drenaje linfático. La ley de Starling describe ese balance: la presión hidrostática empuja líquido hacia el espacio pleural, mientras que la presión oncótica de las proteínas plasmáticas tiende a retenerlo en los vasos.

El recambio es lento. En reposo, el flujo neto de líquido que atraviesa el espacio pleural es de apenas medio mililitro por hora, y aumenta con el movimiento de los músculos intercostales y del diafragma, que exprimen los linfáticos a su paso. La reabsorción corre a cargo sobre todo de los vasos linfáticos de la pleura parietal, que captan líquido y células a través de unas aberturas llamadas estomas. Ese sistema linfático tiene una reserva considerable: puede multiplicar su ritmo de reabsorción hasta unas cuarenta veces antes de que el líquido empiece a acumularse de forma apreciable.

Por qué se acumula

Precisamente por esa reserva, para que se forme un acúmulo hace falta un desajuste importante, ya sea un aumento marcado de la producción o un bloqueo de la reabsorción linfática. El exceso de líquido en el espacio pleural constituye un derrame pleural, y los mecanismos que lo provocan son varios: un aumento de la presión hidrostática (como en la insuficiencia cardíaca), un descenso de la presión oncótica (en la desnutrición o el síndrome nefrótico), un aumento de la permeabilidad de la microcirculación pleural (en infecciones, inflamación o tumores), una alteración del drenaje linfático o el paso de líquido desde el abdomen a través del diafragma.

Cuando hay que estudiarlo, la muestra se obtiene por toracocentesis. El análisis clasifica el líquido en trasudado, cuando la causa es un desequilibrio de presiones sin afectación de la membrana, y exudado, cuando la pleura está inflamada o dañada. Esa distinción es el primer paso para orientar el origen de un derrame.

Composición celular

En estado normal el líquido pleural contiene alrededor de 1.500 células por microlitro, con predominio de monocitos y células mesoteliales, algunos linfocitos y escasos neutrófilos, sin glóbulos rojos. Las células mesoteliales que revisten la pleura no son meras tapizadoras: producen el líquido, regulan su composición y participan en la respuesta ante la inflamación. Su presencia en el análisis es uno de los datos que ayudan a interpretar un derrame.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto líquido pleural hay en condiciones normales?

Muy poco: del orden de 0,1 a 0,2 mililitros por kilogramo de peso, unos 5 a 15 mililitros en cada hemitórax. Es una película tan delgada que no se aprecia en una radiografía normal.

¿Por qué no se acumula si se está formando todo el tiempo?

Porque la reabsorción va al mismo ritmo que la producción. El drenaje linfático de la pleura parietal retira el líquido conforme se forma, y dispone de una amplia capacidad de reserva: puede aumentar su ritmo hasta unas cuarenta veces. Solo cuando ese margen se supera aparece un derrame.

¿En qué se diferencia del líquido pericárdico y del peritoneal?

Los tres son líquidos serosos con el mismo diseño básico (un ultrafiltrado de plasma que lubrica una cavidad revestida por mesotelio), pero se sitúan en cavidades distintas. El pleural rodea los pulmones, el líquido pericárdico envuelve el corazón y el líquido peritoneal ocupa la cavidad abdominal. El pleural se caracteriza por su recambio lento y por la notable capacidad de reserva de su drenaje linfático.

¿Cómo se obtiene una muestra?

Mediante toracocentesis, una punción a través de la pared del tórax que permite aspirar líquido del espacio pleural para analizarlo.

Referencias

  1. Anales de Pediatría. Aire y líquido en patología pleural. Disponible en: analesdepediatria.org
  2. Medicina & Laboratorio (Medigraphic). Estudio del líquido pleural. Disponible en: medigraphic.com
  3. Neumosur. Manejo del paciente con derrame pleural. Disponible en: neumosur.net
  4. Escuela de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile. Fisiología pleural. Disponible en: escuela.med.puc.cl

Entradas relacionadas

  • Pleura: la membrana serosa de dos hojas que envuelve el pulmón y produce el líquido pleural.
  • Derrame pleural: la acumulación anormal de líquido en el espacio pleural.
  • Líquido pericárdico: el líquido seroso del saco que envuelve el corazón.
  • Líquido peritoneal: el líquido seroso de la cavidad abdominal.
  • Membrana serosa: el tipo de membrana que produce y contiene estos líquidos.

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