DICCIONARIO MÉDICO

Trasudado

El trasudado es el líquido que cruza una pared capilar intacta cuando se rompe el equilibrio entre la presión hidrostática y la presión oncótica del plasma, sin que exista inflamación ni daño de la membrana vascular. Se acumula en cavidades serosas como la pleural, la peritoneal o la pericárdica, y su pobreza en proteínas y células es lo que lo separa del exudado, ligado en cambio a un proceso local que altera la permeabilidad capilar.

Qué es el trasudado

La palabra procede de trasudar, y ahí la etimología guarda una pequeña sorpresa: el Diccionario de la lengua española no lo hace derivar de un compuesto latino, sino del prefijo castellano tras, con el sentido de "a través de", sumado al verbo sudar. El resultado nombra con bastante literalidad lo que ocurre en el capilar, un líquido que se filtra hacia el otro lado de la pared vascular como si la atravesara sudando. Exudar, en cambio, sí tiene origen latino directo (exsudare, "rezumar hacia fuera"), y esa diferencia de partículas (trans frente a ex) resume bien el matiz clínico entre ambos términos: uno describe un paso a través de una barrera que sigue intacta, el otro una salida favorecida por una barrera dañada.

En la práctica médica, trasudado designa dos cosas relacionadas pero distintas. Por un lado, un fenómeno fisiológico continuo: el intercambio de agua y solutos entre el plasma y el espacio intersticial que mantiene el equilibrio de líquidos del organismo. Por otro, una categoría diagnóstica: cuando ese mismo mecanismo se desborda y el líquido se acumula en una cavidad serosa, el laboratorio clasifica el derrame resultante como trasudado o como exudado según su composición bioquímica.

Mecanismo de formación

El fisiólogo británico Ernest Starling describió el fundamento de este equilibrio en 1896, en un artículo que sigue citándose como referencia obligada en fisiología capilar. Su idea, resumida sin las fórmulas: la pared del capilar se comporta como una membrana semipermeable en la que la presión hidrostática empuja el líquido hacia el tejido y la presión oncótica del plasma, generada sobre todo por la albúmina, lo atrae de vuelta hacia el vaso. Diez años antes ya había avanzado una versión preliminar de esta idea en una revisión sobre las causas de los edemas, publicada en The Lancet, lo que sugiere que el problema le rondaba la cabeza bastante antes de darle forma experimental definitiva.

Cuando la presión hidrostática sube (como ocurre en la insuficiencia cardíaca, al represarse la sangre en el sistema venoso) o la presión oncótica baja (por hipoalbuminemia, propia de la cirrosis hepática o del síndrome nefrótico), el filtrado neto aumenta. La pared capilar sigue intacta y actúa de filtro, así que deja pasar agua y electrolitos pero retiene la mayor parte de las proteínas plasmáticas. De ahí el perfil bioquímico característico del trasudado: pobre en proteínas, pobre en células, de aspecto generalmente transparente o ligeramente amarillento.

Cómo se distingue del exudado

La separación entre ambos tipos de líquido no se hace a ojo. En el derrame pleural, el método de referencia son los criterios que Richard Light y su equipo publicaron en 1972 tras estudiar a 150 pacientes: se considera exudado si el cociente de proteínas entre el líquido y el suero supera 0,5, si el cociente de LDH supera 0,6, o si el LDH del líquido supera dos tercios del límite superior normal en suero. Basta con cumplir uno solo. La regla es muy sensible para detectar exudados, aunque tiene un punto débil conocido: algunos trasudados cardíacos tratados con diuréticos concentran tanto sus proteínas que acaban clasificándose, por error, como exudados.

En la ascitis, la lógica cambia. Desde 1992, cuando Bruce Runyon y su grupo lo demostraron en un estudio comparativo, el gradiente de albúmina entre el suero y el líquido ascítico (restar la albúmina del líquido a la del suero) resultó más fiable que la vieja separación por proteínas totales: un gradiente igual o superior a 1,1 g/dL apunta a hipertensión portal, cirrosis incluida, mientras que un gradiente menor orienta hacia causas peritoneales locales, como la carcinomatosis o la tuberculosis. El razonamiento de fondo, con matices propios de cada cavidad, es el mismo que aplican derrame pleural, ascitis, hidrotórax e hidropericardio cuando distinguen, cada uno en su terreno, un trasudado de un exudado.

Causas más frecuentes

La insuficiencia cardíaca es, con diferencia, la causa más habitual de trasudado en cualquiera de las tres cavidades serosas. La cirrosis hepática ocupa el segundo lugar, sobre todo por la combinación de hipertensión portal e hipoalbuminemia que genera. El síndrome nefrótico, con su pérdida masiva de proteínas por la orina, y el mixedema por hipotiroidismo grave completan la lista de causas sistémicas que con más frecuencia se asocian a este tipo de derrame. Casi nunca hace falta buscar más allá de estas cuatro entidades cuando el laboratorio confirma un trasudado puro.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene exactamente la palabra trasudado?

Del verbo trasudar, formado en castellano sobre el prefijo tras y el verbo sudar, según recoge la Real Academia Española. No procede, como cabría esperar, de un compuesto latino equivalente al que sí existe para exudar.

¿Un trasudado significa que la causa es benigna?

No necesariamente. Suele reflejar un problema sistémico, no local, y esa es justamente la razón por la que orienta la investigación hacia el corazón, el hígado o el riñón en lugar de hacia la cavidad donde se ha acumulado el líquido.

¿Con qué fiabilidad distinguen los criterios de Light un trasudado de un exudado?

Con una sensibilidad cercana al 98 % para detectar exudados, según el estudio original de 1972, aunque su especificidad es menor: alrededor de un 74 a un 80 % según las series posteriores que los han puesto a prueba. Ese margen de error es precisamente lo que llevó a desarrollar el gradiente de albúmina para la ascitis veinte años más tarde.

¿Es lo mismo trasudado que derrame?

No. Derrame nombra la acumulación de líquido en sí, sea cual sea su composición. Trasudado describe únicamente uno de los dos tipos posibles de ese líquido, definido por su origen mecánico y su pobreza en proteínas.

Referencias

  1. Light RW, MacGregor MI, Luchsinger PC, Ball WC Jr. Pleural Effusions: The Diagnostic Separation of Transudates and Exudates. Annals of Internal Medicine, 1972.
  2. Runyon BA, Montano AA, Akriviadis EA, et al. The Serum-Ascites Albumin Gradient Is Superior to the Exudate-Transudate Concept in the Differential Diagnosis of Ascites. Annals of Internal Medicine, 1992.
  3. MSD Manuals. Derrame pleural.
  4. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: trasudar.

Entradas relacionadas

  • Exudado. Líquido rico en proteínas y células propio de un proceso inflamatorio, el contrapunto bioquímico del trasudado.
  • Derrame pleural. Acumulación de líquido en el espacio pleural, sea trasudado o exudado, y sus mecanismos de formación.
  • Ascitis. Acumulación de líquido en la cavidad peritoneal, con frecuencia de tipo trasudado por hipertensión portal.
  • Hidrotórax. Acumulación de líquido seroso, típicamente un trasudado, en la cavidad pleural.
  • Hidropericardio. Trasudado no inflamatorio acumulado en el saco pericárdico.

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