DICCIONARIO MÉDICO
Leprechaunismo
El leprechaunismo, o síndrome de Donohue, es una enfermedad genética congénita de herencia autosómica recesiva. La causan mutaciones en el gen del receptor de la insulina (INSR), y representa la forma más grave dentro de los síndromes hereditarios de resistencia a la insulina. Es una entidad muy poco frecuente, con una prevalencia inferior a un caso por millón de nacimientos. Se trata de un trastorno endocrinológico y genético de comienzo neonatal en el que el organismo no responde a la insulina. El defecto reside en el gen INSR, situado en el brazo corto del cromosoma 19 (19p13.2), que codifica el receptor celular de la hormona. Cuando ambas copias del gen están alteradas, la célula fabrica receptores ausentes o inservibles, y la insulina, por mucha que circule, no encuentra la cerradura que le permite actuar. El nombre tiene una historia curiosa. El pediatra canadiense William L. Donohue describió el cuadro en 1948 y lo llamó al principio disendocrinia. En 1954, tras estudiar a dos hermanas afectadas, acuñó el término "leprechaunismo" porque los rasgos faciales de las pacientes le recordaron a los leprechauns, los duendecillos del folclore irlandés (del irlandés antiguo luchorpán, "cuerpo pequeño"). En 2004, el genetista Paul Fernhoff advirtió de que la comparación podía resultar peyorativa y propuso reservar la denominación "síndrome de Donohue". En la práctica clínica hispanohablante conviven ambas formas, y el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina recoge "leprechaunismo" como entrada principal. La insulina no solo regula la glucosa. A través de su receptor transmite señales de crecimiento y de metabolismo a prácticamente todos los tejidos. Por eso, cuando el receptor falla de raíz, las consecuencias van mucho más allá del azúcar en sangre. El páncreas, al detectar que la insulina no hace efecto, la segrega en cantidades cada vez mayores. Se produce así una hiperinsulinemia extrema, uno de los sellos bioquímicos de la enfermedad. La glucemia oscila de forma característica: tiende a la hipoglucemia en ayunas y a la hiperglucemia después de las comidas. Al mismo tiempo, la pérdida de la señal de crecimiento mediada por la insulina explica el grave retraso del desarrollo, ya presente durante la gestación. Las mutaciones del gen INSR no producen un cuadro único, sino un abanico de gravedad. El leprechaunismo ocupa el extremo más severo. Le sigue el síndrome de Rabson-Mendenhall, de gravedad intermedia, y después la resistencia a la insulina de tipo A (o síndrome de Kahn), la forma más leve, compatible con una vida prolongada. Qué lugar ocupa cada paciente en ese espectro depende sobre todo de cuánta función residual conserve el receptor. Conviene distinguir estos síndromes de las lipodistrofias, donde la resistencia a la insulina nace de una anomalía en la distribución de la grasa y no del receptor. En el leprechaunismo la lipoatrofia aparece, pero como consecuencia del fallo del receptor, no como origen del trastorno. El fenotipo es reconocible desde el nacimiento. Incluye un retraso intenso del crecimiento intrauterino y posnatal, una facies dismórfica peculiar (cara pequeña, orejas grandes de implantación baja), escasez marcada del tejido graso subcutáneo, hipotrofia muscular y, con frecuencia, oscurecimiento aterciopelado de los pliegues cutáneos. En las niñas suelen observarse signos de virilización. El pronóstico es reservado: la esperanza de vida rara vez supera los primeros meses, aunque se han descrito supervivencias más largas. Porque Donohue, al describirlo en 1954, encontró en los rasgos faciales de las pacientes un parecido con los duendes del folclore irlandés. El propio término se considera hoy poco afortunado, y por eso muchos autores prefieren "síndrome de Donohue". No. La diabetes más común es un trastorno del metabolismo de la glucosa que aparece por déficit de insulina o por resistencia a ella. El leprechaunismo es una enfermedad genética del propio receptor de la insulina, de aparición neonatal y con un fenotipo muy distinto. De forma autosómica recesiva: el niño debe recibir una copia mutada del gen INSR de cada progenitor. Los padres, portadores de una sola copia, no presentan síntomas. No. Se estima una prevalencia inferior a un caso por millón de recién nacidos, lo que lo sitúa entre las enfermedades raras.Qué es el leprechaunismo
Un fallo del receptor de la insulina
Dentro del espectro de resistencia grave a la insulina
Manifestaciones que definen el cuadro
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "leprechaunismo"?
¿Es lo mismo que la diabetes?
¿Cómo se hereda?
¿Es frecuente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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