DICCIONARIO MÉDICO
Legionella
Legionella es un género de bacterias que vive en el agua dulce y que, cuando coloniza los sistemas de agua construidos por el ser humano, puede llegar al pulmón a través de las gotas finas que esos sistemas dispersan. Su especie principal, Legionella pneumophila, causa la enfermedad del legionario, una neumonía que puede ser grave, y la fiebre de Pontiac, un cuadro febril leve. El nombre no procede del latín: recuerda a los legionarios estadounidenses en cuya reunión se descubrió la bacteria. Legionella Legionela Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo, aerobio, exigente e intracelular facultativo Transmisión: inhalación de aerosoles de agua contaminada; sin contagio entre personas Reservorio: ambiental (agua dulce y sistemas hídricos artificiales) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: neumonía por Legionella (enfermedad del legionario) y fiebre de Pontiac Legionella es un género de bacterias gramnegativas con forma de bacilo que habita de manera natural en el agua dulce. La especie que más importa para el ser humano es Legionella pneumophila, responsable de la enfermedad del legionario, una neumonía que puede revestir gravedad, y de la fiebre de Pontiac, un cuadro febril leve y pasajero. Se han descrito más de sesenta especies del género y en torno a setenta serogrupos, pero un solo protagonista concentra la mayoría de los casos: L. pneumophila del serogrupo 1. El nombre no viene del latín ni del griego clásico, sino de un suceso. En julio de 1976, durante una convención de la Legión Americana (una asociación de veteranos de guerra) en un hotel de Filadelfia, 182 asistentes enfermaron de una neumonía desconocida y 29 murieron. Cuando por fin se identificó a la bacteria culpable, los microbiólogos la bautizaron en memoria de aquellos legionarios: Legionella. El epíteto de la especie, pneumophila, sí es griego: de pneumon (pulmón) y philos (amante), literalmente "amante del pulmón". Aislarla costó meses. Los cultivos habituales, bacterianos, víricos y fúngicos, salían negativos una y otra vez. La pista llegó en enero de 1977, cuando Joseph McDade, microbiólogo de los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. que trabajaba en el laboratorio de rickettsias de Charles Shepard, retomó unas muestras después de las vacaciones de Navidad y consiguió cultivar el microorganismo sin los antibióticos que hasta entonces habían frenado su crecimiento. Ese detalle, prescindir de los antibióticos del medio, fue lo que destapó a la bacteria. Pese a ser gramnegativa, Legionella apenas se deja ver con la tinción de Gram corriente. Para localizarla en las muestras se recurre a la inmunofluorescencia o a tinciones de plata. Es, además, una bacteria exigente: no crece en los medios de cultivo comunes y necesita que se le aporten el aminoácido cisteína y hierro. El medio de referencia para cultivarla es un agar especial, el BCYE, y aun así tarda varios días en crecer. Lo más llamativo de su biología es que vive dentro de otras células. Se la describe como intracelular facultativa: puede arreglárselas por su cuenta, pero prospera sobre todo alojada en otro organismo. En el agua parasita amebas y otros protozoos, que le sirven de refugio y de fábrica. En el pulmón humano hace algo muy parecido dentro de los macrófagos, las mismas células de defensa que deberían destruirla. Convertir al cazador en hospedador explica buena parte de su éxito. Su hábitat de origen son los ambientes de agua dulce: ríos, lagos, aguas subterráneas y suelos húmedos, donde vive en poca cantidad. El problema aparece cuando coloniza los sistemas de agua construidos por el ser humano. Allí encuentra lo que necesita, sobre todo agua templada y estancada, y forma biopelículas: comunidades adheridas a las paredes de tuberías y depósitos que la protegen y en las que resiste incluso a los niveles de cloro del agua potable. Torres de refrigeración, circuitos de agua caliente, bañeras de hidromasaje, fuentes ornamentales, duchas poco usadas: cualquier instalación capaz de calentar el agua y romperla en gotas finas puede convertirse en foco. El contagio se produce al inhalar esos aerosoles, que llevan la bacteria hasta el pulmón. No pasa de una persona a otra, un rasgo que la aparta de casi todas las neumonías bacterianas. Beber agua con Legionella tampoco suele bastar. El riesgo está en respirar el vapor, no en tragarlo. Bajo el término legionelosis se agrupan las infecciones causadas por Legionella, que adoptan dos formas muy distintas. La grave es la neumonía por Legionella, conocida como enfermedad del legionario: una infección pulmonar que puede llegar a ser seria y que casi siempre provoca L. pneumophila del serogrupo 1. La otra es la fiebre de Pontiac, un cuadro febril leve, parecido a una gripe, que se resuelve por sí solo y sin dañar el pulmón. Que una misma bacteria causara dos cuadros tan dispares tardó en entenderse. La fiebre de Pontiac se había descrito en 1968 en la ciudad de Pontiac (Michigan), entre trabajadores de un edificio con el aire acondicionado contaminado, aunque entonces se ignoraba su origen. Solo después del brote de Filadelfia, ya con la bacteria en la mano, se comprobó que detrás de ambos episodios estaba el mismo microorganismo. Del brote de 1976 en Filadelfia, que afectó a un grupo de la Legión Americana durante su convención. En homenaje a aquellos veteranos, la bacteria recién descubierta recibió el nombre de Legionella. El apellido de la especie, pneumophila, procede del griego y significa "amante del pulmón", por su predilección por el tejido pulmonar. No. La infección se adquiere al inhalar aerosoles de agua contaminada, no por contacto con un enfermo. Esa vía ambiental es lo que la diferencia de la mayoría de las neumonías bacterianas, que sí se transmiten entre personas. Las provoca la misma bacteria, pero son cuadros clínicos diferentes. La enfermedad del legionario es una neumonía que puede ser grave; la fiebre de Pontiac es un proceso febril leve y autolimitado que no afecta al pulmón. Ambas se engloban bajo el término legionelosis. Porque esos sistemas le ofrecen sus condiciones favoritas: agua templada, estancamiento y superficies donde formar biopelículas. Dentro de esas capas la bacteria se multiplica y queda resguardada del cloro. Si además el sistema genera aerosoles, como una torre de refrigeración o una ducha, las gotas pueden arrastrar la bacteria hasta las vías respiratorias. Para situar Legionella dentro de la microbiología, puede consultar:Qué es Legionella
Cómo es y cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Legionella?
¿Se contagia de una persona a otra?
¿La enfermedad del legionario y la fiebre de Pontiac son lo mismo?
¿Por qué aparece en torres de refrigeración y sistemas de agua?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026