DICCIONARIO MÉDICO

Lavado gástrico

El lavado gástrico es una técnica de descontaminación digestiva que consiste en introducir una sonda de gran calibre a través de la boca hasta el estómago, aspirar su contenido y, a continuación, irrigar repetidamente con suero fisiológico o agua templada para extraer la mayor cantidad posible de un tóxico ingerido antes de que se absorba. Se emplea en los servicios de urgencias ante intoxicaciones agudas potencialmente graves.

Qué es el lavado gástrico

"Gástrico" procede del griego γαστήρ (gastḗr), "estómago" o "vientre", y "lavado" del latín lavare, "limpiar". La combinación describe literalmente la maniobra: lavar el interior del estómago para extraer de él una sustancia que puede causar daño. El procedimiento tiene raíces antiguas —la irrigación gástrica con sonda se documenta ya en el siglo XVIII—, pero su uso sistemático en toxicología clínica se generalizó a lo largo del siglo XX, cuando se convirtió durante décadas en la primera medida que se aplicaba ante cualquier ingesta tóxica.

Esa posición de protagonismo se ha matizado considerablemente en las últimas décadas. La evidencia acumulada desde los años 90 ha demostrado que la eficacia del lavado gástrico es limitada y depende de forma crítica del tiempo transcurrido desde la ingesta: su máxima utilidad se concentra en la primera hora, y a partir de las dos horas la cantidad de tóxico recuperable suele ser escasa. Por eso, las guías internacionales de toxicología clínica lo consideran hoy un recurso que debe valorarse caso por caso, no una maniobra de aplicación rutinaria.

Cómo se realiza el procedimiento

El paciente se coloca en decúbito lateral izquierdo, con la cabeza ligeramente más baja que el cuerpo, para reducir el riesgo de aspiración bronquial. Se introduce por la boca una sonda orogástrica de gran calibre —habitualmente de 36 a 40 French en adultos (la llamada sonda de Faucher)— o, en casos que no requieran extraer fragmentos sólidos grandes, una sonda nasogástrica de tipo Levin. Una vez verificada su posición en el estómago, se aspira primero el contenido gástrico residual. Después se instilan alícuotas de 200-300 ml de suero fisiológico o agua templada y se drenan por gravedad o aspiración suave, repitiendo el ciclo hasta que el líquido de retorno sale claro.

Si la vía aérea del paciente no está protegida —por ejemplo, si presenta un nivel de conciencia disminuido—, debe procederse a la intubación endotraqueal antes de iniciar el lavado, para evitar que el contenido gástrico o el líquido de irrigación pasen al árbol bronquial. Tras completar el lavado, es frecuente administrar carbón activado a través de la misma sonda.

El lavado gástrico en el contexto de la descontaminación digestiva

La descontaminación digestiva en las intoxicaciones agudas dispone de varias herramientas, que no son intercambiables y que se eligen en función de las circunstancias de cada caso. El carbón activado, administrado por vía oral, adsorbe numerosos tóxicos en la luz intestinal e impide su absorción; es la medida más utilizada en la actualidad y, para la mayoría de los tóxicos, ha desplazado al lavado gástrico como primera opción. La inducción del vómito con jarabe de ipecacuana, que fue la técnica domiciliaria de referencia durante décadas, prácticamente ha caído en desuso por su escaso beneficio demostrado y sus riesgos. Y el lavado intestinal total con polietilenglicol se reserva para situaciones muy concretas, como la ingesta de formas farmacéuticas de liberación retardada o de paquetes de drogas (body packing).

El lavado gástrico ocupa hoy un lugar intermedio en esa escala: se considera indicado cuando la ingesta ha sido de un tóxico potencialmente letal, el tiempo transcurrido es inferior a una o dos horas, la sustancia no es adsorbida por el carbón activado (como el litio, el hierro o los alcoholes tóxicos) y el paciente se encuentra en condiciones de tolerar el procedimiento o de ser intubado de forma segura.

Contraindicaciones principales

La ingesta de cáusticos (ácidos o álcalis fuertes) contraindica formalmente el lavado gástrico, porque la sonda puede perforar un esófago ya dañado por la quemadura química. También está contraindicado tras la ingesta de hidrocarburos volátiles, salvo que contengan disueltos tóxicos de alta letalidad, por el riesgo de aspiración pulmonar. Los pacientes con disminución del nivel de conciencia no deben someterse al procedimiento a menos que se les proteja previamente la vía aérea con un tubo endotraqueal. Y en pacientes con riesgo de hemorragia digestiva o con coagulopatía grave, la inserción de una sonda de gran calibre puede agravar el sangrado.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la expresión "lavado gástrico"?

De la combinación del latín lavare ("lavar") y el griego γαστήρ ("estómago"). Literalmente, lavar el estómago. La técnica se practica desde el siglo XVIII, aunque su uso generalizado en urgencias es más reciente.

¿El lavado gástrico se sigue haciendo?

Sí, pero mucho menos que antes. Las guías de toxicología actuales lo reservan para situaciones específicas en las que la ingesta es reciente (menos de una o dos horas), el tóxico es potencialmente letal y no hay una alternativa mejor. Para la mayoría de las intoxicaciones, el carbón activado ha tomado el protagonismo como primera medida.

¿Es doloroso?

El procedimiento es incómodo pero no propiamente doloroso. La introducción de la sonda por la boca puede provocar náuseas y arcadas. En pacientes conscientes y colaboradores se suele aplicar un anestésico tópico en la faringe y, si es necesario, una sedación ligera. Si el paciente tiene el nivel de conciencia disminuido, la maniobra se realiza con la vía aérea protegida mediante intubación.

¿Puede ser peligroso?

Tiene riesgos, como cualquier técnica invasiva. El más temido es la broncoaspiración: que el contenido gástrico o el líquido de irrigación pase a los pulmones. También puede producirse una perforación esofágica o gástrica, sobre todo si la sonda se inserta con fuerza o si existe una lesión previa de la mucosa. Por eso es fundamental respetar las contraindicaciones y que la maniobra la realice personal entrenado.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Envenenamiento. MedlinePlus en español.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Primeros auxilios en casos de envenenamiento o intoxicación. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  3. Nogué Xarau S et al. Asistencia general al paciente intoxicado. Anales del Sistema Sanitario de Navarra.
  4. Amigó Tadín M. Lavado gástrico en el paciente con intoxicación aguda. NURE Investigación.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al lavado gástrico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Carbón activado: adsorbente que se administra por vía oral para impedir la absorción intestinal de tóxicos.
  • Sonda nasogástrica: tubo flexible que se introduce por la nariz hasta el estómago para drenaje o alimentación.
  • Intoxicación: enfermedad producida por la acción de una sustancia tóxica sobre el organismo.
  • Envenenamiento: intoxicación causada por un veneno o sustancia nociva.
  • Sobredosis: ingesta de una cantidad de un fármaco o sustancia superior a la terapéutica.
  • Emesis: vómito; la inducción del vómito fue una técnica de descontaminación previa al carbón activado.
  • Emético: sustancia que provoca el vómito.
  • Estómago: órgano digestivo donde se realiza el lavado.
  • Jugo gástrico: secreción ácida del estómago, presente en el contenido que se aspira durante el lavado.
  • Lavado peritoneal: otra técnica de "lavado" diagnóstico, pero de la cavidad abdominal, no del estómago.

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