DICCIONARIO MÉDICO
Isoplastia
La isoplastia es el injerto o trasplante de un tejido u órgano entre dos individuos genéticamente idénticos, como los gemelos univitelinos o los animales de una misma cepa consanguínea. Al compartir donante y receptor la misma dotación genética, el organismo no reconoce el tejido implantado como ajeno y no se pone en marcha el rechazo. El término equivale a isoinjerto y a isotrasplante, y procede de la antigua nomenclatura de los injertos formada con el sufijo -plastia. El nombre reúne el prefijo griego iso- (ἴσος, ísos, «igual») y el elemento -plastia (de πλάσσειν, plássein, «moldear» o «dar forma»), que en la cirugía clásica servía para nombrar la reparación de un tejido mediante injerto. Isoplastia significa, en sentido literal, formación con material igual: el tejido procede de un individuo cuyo genotipo coincide con el del receptor. Esa identidad genética tiene una consecuencia inmunológica inmediata. El rechazo se desencadena cuando los linfocitos del receptor detectan, en la superficie de las células trasplantadas, moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad distintas de las propias. Entre individuos isogénicos esas moléculas coinciden, de manera que no existe disparidad antigénica capaz de activar la respuesta y el injerto se tolera sin fármacos inmunosupresores. No hay diana que atacar. En la especie humana, los gemelos monocigóticos son el único caso natural de isogenia. Su equivalente en el laboratorio son las cepas de ratón consanguíneo, obtenidas tras veinte o más generaciones de cruces entre hermanos hasta que todos los animales de la línea comparten un genoma prácticamente idéntico, sobre las que se ha construido buena parte de la inmunología experimental del trasplante. La clasificación de los injertos atiende a la relación genética entre quien dona y quien recibe. El tejido procedente del propio individuo constituye la autoplastia o autoinjerto. El que se toma de otro miembro de la misma especie genéticamente distinto se denomina homoplastia, aloplastia o aloinjerto. Y el que procede de una especie diferente es la heteroplastia o xenoinjerto. La isoplastia se sitúa en el escalón intermedio entre el autoinjerto y el aloinjerto: no es tejido propio, pero se comporta ante el sistema inmunitario como si lo fuera. Durante décadas, la terminación -plastia convivió con la terminación -injerto para nombrar estas mismas categorías. Hoy predomina la segunda en el lenguaje clínico, y resulta más habitual leer isoinjerto, trasplante singénico o injerto isogénico que isoplastia, aunque las cuatro formas designan un mismo hecho biológico. Sí. Se trata de dos nombres para el mismo concepto: el injerto entre individuos genéticamente idénticos. Isoplastia responde a la nomenclatura antigua con sufijo -plastia; isoinjerto e isotrasplante son las formas que han terminado imponiéndose en la práctica. Porque donante y receptor presentan las mismas moléculas de histocompatibilidad. El sistema inmunitario del receptor no encuentra en el injerto ninguna señal que interprete como extraña, así que no organiza el ataque que sí desencadenaría frente a un tejido de otra persona. El primer trasplante de órgano con éxito duradero en el ser humano fue precisamente una isoplastia: un riñón implantado en 1954 entre dos gemelos idénticos. La identidad genética de los hermanos evitó el rechazo en una época en la que aún no se disponía de inmunosupresores eficaces, y ese caso abrió el camino a la trasplantología moderna. Para situar la isoplastia dentro de la terminología del trasplante, puede consultar:Qué es la isoplastia
La isoplastia entre los tipos de injerto
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo isoplastia que isoinjerto?
¿Por qué una isoplastia no necesita inmunosupresores?
¿Se ha realizado alguna isoplastia con éxito en personas?
Referencias
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