DICCIONARIO MÉDICO

Intoxicación por aluminio

La intoxicación por aluminio es la acumulación nociva de este metal en el organismo. El aluminio abunda por todas partes y, sin embargo, rara vez causa daño en personas sanas: el intestino apenas lo absorbe y el riñón lo elimina. El problema surge cuando esa vía de salida falla, sobre todo en la insuficiencia renal avanzada.

Qué es la intoxicación por aluminio

El aluminio es el metal más abundante de la corteza terrestre y está presente en el agua, en el suelo, en numerosos alimentos y en incontables productos de uso diario. A pesar de esa omnipresencia, no cumple ninguna función conocida en el cuerpo humano y en condiciones normales se comporta como un elemento prácticamente inocuo. La razón es doble: la barrera intestinal deja pasar solo una fracción mínima del que se ingiere, y lo poco que alcanza la sangre se excreta por vía renal. Mientras ese equilibrio se mantiene, el metal no se acumula.

Se habla de intoxicación cuando el aluminio se retiene y deposita en los tejidos hasta interferir en su funcionamiento. La palabra procede del latín alumen, el alumbre que los antiguos empleaban como astringente y mordiente, mucho antes de que en el siglo XIX se aislara el metal que hoy conocemos.

Fuentes de exposición

La dieta aporta aluminio a diario, pero en cantidades que un riñón sano gestiona sin dificultad. Los antiácidos que contienen hidróxido de aluminio suponen un aporte mayor, y la exposición laboral al polvo del metal, en determinadas industrias, puede afectar al pulmón. El escenario de riesgo por excelencia, sin embargo, es la insuficiencia renal crónica. En estas personas concurren dos circunstancias: el riñón ya no depura el metal y, además, reciben aluminio por dos vías propias de su tratamiento. Una es el uso de compuestos de aluminio como captores de fósforo en el tubo digestivo. La otra, históricamente decisiva, fue el agua empleada para preparar el líquido de diálisis cuando no se depuraba de forma adecuada.

Cómo daña el aluminio acumulado

Una vez retenido, el aluminio se deposita sobre todo en el hueso, el cerebro y la médula ósea, y allí despliega varios efectos. Favorece el estrés oxidativo, altera la homeostasis del hierro y del calcio e interfiere en la glándula paratiroides, donde reduce la síntesis de hormona paratiroidea y frena la respuesta del hueso a esa hormona. En la médula ósea entorpece la formación de glóbulos rojos. De ahí que la sobrecarga grave se manifestara clásicamente como una tríada: una afectación neurológica, una enfermedad ósea y una anemia.

La encefalopatía por diálisis

A principios de los años setenta, los nefrólogos empezaron a describir en enfermos sometidos a hemodiálisis un cuadro nuevo y desconcertante. Aparecía un deterioro neurológico progresivo, la llamada encefalopatía dialítica o demencia de diálisis, que podía llegar a ser mortal. Se acompañaba de una osteomalacia rebelde, con dolores óseos y fracturas, y de anemia. Costó años relacionar los tres hallazgos con un único culpable: el aluminio que se acumulaba desde el agua de diálisis y los captores de fósforo.

La historia tiene un desenlace instructivo. Cuando se comprendió el mecanismo, la introducción de sistemas de tratamiento del agua en las unidades de diálisis y el cambio hacia captores de fósforo sin aluminio hicieron que aquella tríada casi desapareciera. Hoy la intoxicación grave es rara, y los casos que se ven suelen deberse a exposiciones accidentales. El episodio quedó como uno de los ejemplos más claros de enfermedad causada, sin querer, por la propia medicina.

Preguntas frecuentes

¿Por qué afecta sobre todo a personas en diálisis?

Porque el riñón es la vía por la que el organismo elimina el aluminio. Cuando deja de funcionar, el metal se retiene. A eso se añadía, en el pasado, el aluminio que llegaba con el agua de diálisis mal depurada y con algunos captores de fósforo, de modo que estas personas recibían mucho más del que podían eliminar.

¿Son peligrosos los antiácidos o los utensilios de aluminio?

En quien tiene la función renal conservada, apenas. El intestino absorbe una porción muy pequeña del aluminio ingerido y el riñón elimina lo que pasa a la sangre. El riesgo se concentra en las personas con insuficiencia renal, en quienes ese aporte cotidiano sí puede acumularse.

¿Causa el aluminio la enfermedad de Alzheimer?

No se ha demostrado. La hipótesis se investiga desde hace décadas, porque el metal se acumula en el cerebro y comparte algunos rasgos bioquímicos con la enfermedad, pero ningún estudio ha establecido que el aluminio la provoque. Es una relación abierta, no un hecho probado.

Referencias

  1. Sociedad Española de Nefrología. Aluminio y enfermedad ósea urémica. Revista Nefrología. Disponible en: https://www.revistanefrologia.com/es-aluminio-enfermedad-osea-uremica-utilidad-articulo-X0211699501013240
  2. Revista Española de Enfermedades Metabólicas Óseas. Mecanismos moleculares de toxicidad en la sobrecarga alumínica. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-reemo-70-articulo-mecanismos-moleculares-toxicidad-sobrecarga-aluminica-13100147
  3. Advances in Laboratory Medicine. Medición del contenido de aluminio en especímenes biológicos. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10197762/
  4. Aluminio: ingestión, absorción, excreción y toxicidad. SciELO. Disponible en: https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1409-14292014000200003

Entradas relacionadas

  • Intoxicación. Concepto general del daño causado por una sustancia tóxica.
  • Aluminio. Metal ligero y abundante presente en el agua, el suelo y numerosos productos.
  • Saturnismo. Intoxicación crónica por plomo, otra acumulación metálica lenta.
  • Insuficiencia renal crónica. Pérdida progresiva de la función depuradora del riñón.
  • Encefalopatía. Alteración difusa del funcionamiento cerebral por diversas causas.

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