DICCIONARIO MÉDICO
Injerto compuesto
Un injerto compuesto es un fragmento que reúne dos o más tipos de tejido distintos y se traslada en un solo bloque desde la zona donante hasta la que se quiere reparar. Lo que lo define no es su procedencia, sino su contenido: viaja más de un tejido a la vez, por ejemplo piel y cartílago, o dermis y grasa. Se recurre a él para reponer de una vez estructuras formadas por varias capas, como el ala de la nariz o el borde del pabellón auricular. La palabra injerto procede del latín «inserere», insertar o implantar; compuesto viene de «compositus», formado por partes que se unen. El nombre describe bien la pieza: un tejido que no es uniforme, sino que agrupa varios componentes histológicos unidos tal como aparecen en el cuerpo. En la práctica, se retira un bloque que conserva intacta la relación entre sus capas. Un fragmento tomado del pabellón de la oreja, pongamos por caso, lleva piel en una cara, cartílago en el centro y piel o pericondrio en la otra. Al trasplantarlo entero, el cirujano repone a la vez el revestimiento, el soporte y el contorno de la zona receptora, algo que un injerto de un solo tejido no puede lograr. El primer injerto compuesto auricular empleado para reconstruir la nariz lo describió el cirujano alemán König en 1902. Desde entonces, la oreja se ha mantenido como zona donante de referencia para estos bloques, por la semejanza de su cartílago fino y su piel con los de las subunidades nasales. Un injerto compuesto se separa por completo de su irrigación de origen y no lleva consigo ningún vaso que lo alimente. Su supervivencia depende de que el lecho receptor lo revascularice desde los bordes hacia dentro, siguiendo las mismas fases de todo injerto libre. La diferencia está en el grosor: aquí los nutrientes deben atravesar varias capas antes de alcanzar el centro del bloque. Esa dependencia impone un límite estricto. Como la nutrición inicial llega solo desde el perímetro (una franja de pocos milímetros mientras se establece la nueva red vascular), las porciones centrales de una pieza grande corren el riesgo de quedarse sin aporte suficiente. Su tamaño, por tanto, es reducido. Cuanto más ancho el bloque, más frágil resulta su parte media. Los injertos compuestos se nombran por los tejidos que integran. El más habitual en cirugía reconstructiva de la cara es el condrocutáneo, que une piel y cartílago y sirve para rehacer el ala nasal o defectos del pabellón auricular. El injerto dermograso combina dermis desepitelizada y la grasa que tiene debajo, y se destina a corregir hundimientos y pérdidas de volumen del rostro. Existen combinaciones adaptadas a cada región. En el párpado se emplean injertos tarsoconjuntivales, que aportan soporte y mucosa a la vez; en la reconstrucción nasal interna, bloques de mucosa y cartílago. La elección de la zona donante busca que el color, el grosor y la textura se parezcan a los del área que se repara. Frente al injerto simple, la distinción es de contenido. El injerto de piel o el injerto de cartílago trasladan un único tejido; el compuesto, dos o más a la vez. Con el colgajo la confusión es más frecuente y conviene deshacerla. Un colgajo mantiene su propia circulación a través de un pedículo que lo une al organismo mientras cicatriza, de modo que llega ya irrigado a su destino. El injerto compuesto se desprende del todo y ha de generar su vascularización nueva en el lecho receptor. Esa es la razón de que tolere peor los territorios mal irrigados y de que su tamaño esté más acotado. Porque está compuesto por más de un tipo de tejido. El término opone estas piezas a los injertos simples, formados por un solo tejido. No alude a su origen ni a la técnica con que se obtiene, solo a que reúne varios componentes en un mismo bloque. Un injerto de piel traslada solo tejido cutáneo. El compuesto incorpora además cartílago, grasa o mucosa, según lo que necesite la reconstrucción. La oreja es la zona donante clásica de los injertos condrocutáneos, porque su cartílago fino y su piel se asemejan a los de la nariz. Para los injertos dermograsos se recurre a regiones con grasa abundante y piel laxa, poco visibles una vez cicatrizadas. La preferencia busca siempre el mayor parecido de color y textura con el área a reparar. No. El colgajo conserva su riego sanguíneo mediante un pedículo mientras se integra; el injerto compuesto se separa por completo de su irrigación y debe revascularizarse desde el lecho receptor. Esa diferencia condiciona el tamaño y las zonas donde puede emplearse cada uno.Qué es un injerto compuesto
Por qué su tamaño es limitado
Tipos según los tejidos que combinan
Diferencia con el injerto simple y con el colgajo
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama injerto compuesto?
¿En qué se diferencia de un injerto de piel?
¿De dónde se suele obtener?
¿Es lo mismo que un colgajo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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