DICCIONARIO MÉDICO
Injerto de cartílago
Un injerto de cartílago es un fragmento de cartílago que se toma de una zona del cuerpo y se coloca en otra para dar forma o soporte a una estructura. Es un tejido sin vasos propios que, pese a ello, sobrevive bien y se reabsorbe poco, cualidad que lo ha convertido en material habitual de la cirugía de la nariz y de la oreja. Cartílago procede del latín cartilago, la voz con que ya se nombraba esa sustancia firme y elástica que forma el tabique nasal, el pabellón de la oreja o los extremos de las costillas. Un injerto de cartílago es un trozo de ese tejido que se traslada, casi siempre del propio paciente, para reconstruir o reforzar una región que ha perdido su armazón. Su gran ventaja nace de una peculiaridad biológica. El cartílago no tiene vasos sanguíneos: sus células, los condrocitos, viven inmersas en una matriz densa y se alimentan por difusión desde el pericondrio que lo rodea. Ese metabolismo lento, acostumbrado a trabajar con poco oxígeno, permite que el fragmento injertado sobreviva sin necesidad de que el lecho lo revascularice de inmediato. Como todo injerto autólogo, no despierta rechazo, y a ello suma una baja tendencia a reabsorberse y a infectarse. Tres zonas concentran casi toda la obtención de cartílago autólogo. El tabique nasal, o cartílago cuadrangular, encabeza la lista por su cercanía al campo quirúrgico en las operaciones de nariz. Le sigue la concha del pabellón auricular, de forma curva y fácil de disimular. Y queda la costilla, la fuente más abundante, reservada para cuando se necesita mucho material o el tabique ya no está disponible. Cuando el propio paciente no puede aportarlo, existe cartílago costal de donante, tratado con radiación para reducir su capacidad de generar rechazo. La cirugía de la nariz es su terreno principal. En una rinoplastia o una septorrinoplastia, los injertos de cartílago sirven para dar proyección a la punta, ensanchar la válvula respiratoria o rehacer el dorso hundido, y adoptan formas muy distintas según la función que cumplan; el injerto de columela es uno de esos formatos. Fuera de la nariz, el cartílago costal reconstruye el pabellón auricular en la microtia y participa en la reparación de la vía respiratoria de la laringe y la tráquea. Su punto débil está en la costilla: tallada en bloque, tiende a curvarse con el tiempo, un fenómeno conocido como alabeo o warping que el cirujano intenta prever al esculpirla. Gracias a su metabolismo lento. Los condrocitos se nutren por difusión, absorbiendo el líquido y el oxígeno que llegan desde los tejidos vecinos, sin depender de vasos que penetren en su interior. Ese modo de vivir, propio del cartílago sano, es el que permite que un fragmento trasplantado se mantenga durante años en su nuevo emplazamiento. Porque se comporta mejor. El cartílago autólogo resiste la infección y el rechazo con más eficacia que el de donante o los materiales sintéticos, y su riesgo de expulsión a través de la piel es menor. La contrapartida es la molestia de la zona de la que se extrae, que en el caso de la costilla puede doler durante el postoperatorio. Es la tendencia del cartílago costal a deformarse o curvarse después de tallado, por las tensiones internas del propio tejido. Von Mangoldt ya empleaba cartílago autólogo en la nariz en 1900, y en 1950 Gibson describió maniobras para reducir esa distorsión, que sigue siendo el principal reto de este injerto.Qué es un injerto de cartílago
De dónde se obtiene
Para qué se utiliza
Preguntas frecuentes
¿Cómo sobrevive un injerto de cartílago si no tiene riego?
¿Por qué se prefiere el cartílago del propio paciente?
¿Qué es el warping?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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