DICCIONARIO MÉDICO
Índice cardíaco
El índice cardíaco es un parámetro hemodinámico que se obtiene al dividir el gasto cardíaco, es decir, la sangre que el corazón bombea cada minuto, entre la superficie corporal de la persona. Se expresa en litros por minuto y por metro cuadrado (L/min/m²) y su valor normal en reposo ronda los 2,5 a 4,0. Al ajustar el gasto al tamaño del cuerpo, ofrece una medida comparable del rendimiento del corazón entre individuos de constitución distinta. Este parámetro nace de una necesidad práctica: comparar cómo bombea el corazón en personas de tamaños muy diferentes. Su cálculo es directo. Se toma el gasto cardíaco y se divide entre la superficie corporal, con lo que se obtiene un valor en litros por minuto y por metro cuadrado. La palabra combina dos raíces conocidas. «Índice» viene del latín index, el dedo con que se señala, y de ahí su sentido de indicador o cifra que orienta. «Cardíaco» procede del griego kardía, corazón. El término, por tanto, apunta a un indicador del trabajo del corazón, ajustado para que la comparación entre pacientes tenga sentido. El corazón de una persona corpulenta mueve más sangre que el de una menuda, y eso no significa que trabaje mejor: responde sin más a un cuerpo que necesita irrigar una masa mayor. Si solo miráramos el gasto en litros por minuto, ambos casos no serían comparables. Al repartir ese gasto entre los metros cuadrados de superficie corporal, el índice pone a todos en la misma escala. Un ejemplo lo aclara. Un gasto de 3,5 litros por minuto puede resultar perfectamente normal en alguien de complexión pequeña y quedarse corto en una persona grande, cuyo organismo reclama más. La cifra absoluta engaña; la indexada, no. Conviene situar el índice dentro de la cadena de la que forma parte. El gasto cardíaco resulta de multiplicar la frecuencia cardíaca por el volumen sistólico, la sangre que el ventrículo expulsa en cada latido. Ese volumen depende a su vez de la precarga, la poscarga y la contractilidad del músculo. El índice cardíaco es la versión de ese gasto ajustada al tamaño corporal. La misma lógica se aplica al volumen sistólico, que también puede indexarse y da lugar al índice de volumen sistólico. Todas estas variables se leen juntas cuando se estudia la función del corazón. El índice se deriva de la medición del gasto cardíaco, que puede realizarse por varias vías. El principio de Fick, basado en el consumo de oxígeno y en la diferencia de oxígeno entre la sangre arterial y la venosa, fue el método clásico. Hoy predominan la termodilución, que emplea un catéter en la arteria pulmonar, y las técnicas no invasivas, entre ellas la ecocardiografía y el análisis del contorno de la onda de pulso. Una vez conocido el gasto, basta dividirlo entre la superficie corporal para obtener el índice. Por eso aparece de forma habitual en los monitores de las unidades de cuidados intensivos y en los estudios de cardiología, donde interesa vigilar de cerca el rendimiento del corazón. En un adulto en reposo, el índice cardíaco se sitúa aproximadamente entre 2,5 y 4,0 L/min/m², con una media cercana a 3. Es una cifra estable, que apenas varía con la edad en una persona sana. Los valores por debajo de ese margen reflejan un gasto insuficiente para las demandas del organismo, mientras que las cifras elevadas corresponden a estados en los que el corazón bombea por encima de lo habitual. La interpretación de esos desvíos corresponde siempre al equipo clínico, que integra el índice con el resto de datos hemodinámicos del paciente. El gasto cardíaco es la cantidad total de sangre bombeada por minuto, en litros. El índice cardíaco es ese mismo gasto dividido entre la superficie corporal, lo que lo convierte en una cifra comparable entre personas de distinto tamaño. Porque un mismo gasto absoluto no significa lo mismo en un cuerpo pequeño que en uno grande. Indexar a la superficie corporal permite valorar si el corazón bombea lo que ese organismo concreto necesita. En reposo, alrededor de 2,5 a 4,0 litros por minuto y metro cuadrado, con un promedio próximo a 3. Sobre todo en cuidados intensivos y en cardiología, cuando se necesita seguir con detalle el funcionamiento del corazón. La ecocardiografía también permite estimarlo junto con el gasto cardíaco y el volumen sistólico.Qué es el índice cardíaco
Por qué se ajusta al tamaño del cuerpo
Relación con el gasto cardíaco y el volumen sistólico
Cómo se obtiene
Valores de referencia
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia del gasto cardíaco?
¿Por qué se usa el índice y no el gasto sin más?
¿Cuál es su valor normal?
¿Dónde se emplea?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026