DICCIONARIO MÉDICO

Inconsciente

En psicología, el inconsciente designa el conjunto de contenidos y procesos mentales que quedan fuera de la consciencia y, sin embargo, influyen en lo que una persona piensa, siente y hace. La palabra tiene además un sentido clínico distinto, el de quien ha perdido el conocimiento, que se trata en la entrada inconsciencia.

Qué es el inconsciente

El adjetivo procede del latín conscius (de cum, "con", y scire, "saber") con el prefijo privativo in-. En su origen, entonces, describe aquello de lo que no se tiene saber interno. Con el tiempo la lengua sustantivó el término, y "el inconsciente" pasó a nombrar no una carencia puntual sino una región entera de la vida mental.

Ahí reside la ambigüedad más frecuente. Como adjetivo, inconsciente se aplica a la persona que ha perdido el conocimiento o a quien obra sin reparar en las consecuencias. Como sustantivo, remite a un concepto de la psicología profunda: la parte del psiquismo que actúa sin pasar por la mirada de la consciencia. Esta entrada se ocupa de este segundo sentido.

Una idea anterior a Freud

Suele atribuirse el inconsciente a Sigmund Freud, y en parte con razón, porque fue él quien lo convirtió en el eje de una disciplina. La intuición, sin embargo, es mucho más antigua. Leibniz ya había hablado de percepciones diminutas que se acumulan por debajo del umbral de la atención y solo al sumarse acceden a la conciencia clara, describiendo así el tránsito de una conciencia irrefleja a otra reflexiva.

En el siglo XIX la noción se filosofa a fondo. Eduard von Hartmann publica en 1868 su Filosofía del inconsciente, donde lo eleva a principio universal que gobierna tanto la vida orgánica como el pensamiento. El propio sustantivo se acuña en esos años: el escritor suizo Henri Amiel emplea "inconsciente" en francés hacia 1860, y el término entra en el diccionario de la Academia francesa en 1878. Freud recoge esa herencia y la transforma.

El sentido tópico y el sentido dinámico

Con Freud el inconsciente adquiere dos significados que conviven. En sentido tópico nombra un lugar del aparato psíquico, "la otra escena", separado de la consciencia y regido por reglas propias. En sentido dinámico designa el conjunto de contenidos que una fuerza activa mantiene apartados del conocimiento consciente, aunque sigan ejerciendo presión. Esos contenidos afloran de manera indirecta a través de los sueños, los síntomas y los actos fallidos.

De este planteamiento nacen dos términos vecinos que a menudo se confunden con el inconsciente. El preconsciente reúne lo que no está presente en la mente pero puede recuperarse con solo dirigir la atención, como un número de teléfono que uno recuerda al buscarlo. El subconsciente, de uso más divulgativo que técnico, se emplea con frecuencia como sinónimo laxo, aunque el psicoanálisis lo reserva o lo evita por impreciso.

Los tipos de inconsciente

A lo largo del siglo XX distintas escuelas fueron delimitando variedades de inconsciente según el origen de sus contenidos. Una manera útil de ordenarlas distingue dos grandes bloques. Por un lado están los inconscientes que remiten a experiencias del propio sujeto, a lo que esa persona ha vivido, percibido o reprimido. Por otro, los que recogen disposiciones que el individuo no ha vivido sino heredado o recibido.

Al primer bloque pertenece el inconsciente individual, que agrupa las capas ligadas a la propia biografía. Dentro de él se sitúan el irreflexivo, el de los actos automáticos que escapan a la reflexión; el subliminal, formado por percepciones que no llegan a cruzar el umbral de la consciencia; el mnémico, donde reposan los recuerdos entre el momento vivido y su evocación; el reprimido, el de Freud, con lo apartado de la consciencia por conflicto; y el vital, la sedimentación de lo vivido en un fondo que ya no se recupera como recuerdo.

El segundo bloque lo forman dos propuestas de historia bien distinta. El inconsciente familiar, descrito por Leopold Szondi, recoge las tendencias de los antepasados que gravitan sobre las elecciones de cada persona. El inconsciente colectivo, formulado por Carl Gustav Jung, contiene los patrones simbólicos comunes a toda la humanidad. Ninguno de los dos deriva de lo que el sujeto ha vivido en su propia biografía.

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo el inconsciente que la inconsciencia?

No. La inconsciencia es un estado clínico, la pérdida del nivel de alerta despierto. El inconsciente, en cambio, es un concepto de la psicología: una región de la mente que funciona precisamente en la persona despierta y consciente. Comparten raíz latina y poco más.

¿Inconsciente y subconsciente significan lo mismo?

En la conversación corriente se usan como sinónimos, pero no lo son con rigor. El psicoanálisis habla de inconsciente y de preconsciente, y tiende a desaconsejar "subconsciente" por su vaguedad. La palabra subconsciente arraigó sobre todo en la divulgación y en la cultura popular.

¿Quién describió por primera vez el inconsciente?

Depende de qué se entienda por "describir". La idea de una actividad mental sin conciencia recorre la filosofía desde la Antigüedad, y en el siglo XIX la sistematizan Leibniz antes y von Hartmann después. Freud no inventó el término, pero sí le dio hacia 1900 la formulación que lo convirtió en concepto central de una ciencia nueva.

¿En qué se diferencian el inconsciente de Freud y el de Jung?

Freud concibió un inconsciente personal, hecho de deseos y recuerdos apartados por la represión a lo largo de la vida de cada uno. Jung admitió esa capa personal, pero postuló bajo ella un estrato más profundo y compartido, el colectivo, poblado de arquetipos heredados. La diferencia está en el origen de los contenidos: biográfico en un caso, transpersonal en el otro.

Referencias

  1. Real Academia Española. Diccionario de la lengua española: inconsciente. dle.rae.es
  2. Wikipedia. Inconsciente (psicoanálisis). es.wikipedia.org
  3. Wikipedia. Inconsciente (filosofía): Leibniz y von Hartmann. es.wikipedia.org
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos: inconsciente. dtme.ranm.es

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