DICCIONARIO MÉDICO
Hueso palatino
El hueso palatino es un hueso par del macizo facial, situado en el fondo de la cavidad nasal, entre el maxilar y el esfenoides. Tiene forma de L, con una lámina horizontal que completa el paladar duro por detrás y una lámina vertical que forma parte de la pared lateral de la nariz. Pese a su pequeño tamaño, participa en tres cavidades: la boca, la nariz y la órbita. El palatino pertenece al viscerocráneo o esqueleto de la cara, el grupo de huesos que da forma al rostro por debajo del cráneo cerebral. Es un hueso par, uno a cada lado, escondido en la parte más posterior de la cavidad nasal. Queda intercalado entre el maxilar, por delante, y las apófisis del esfenoides, por detrás, a modo de pieza que rellena y articula ese espacio. Su nombre viene del latín palatum, «paladar», la parte del cuerpo a cuya formación contribuye. Su rasgo más reconocible es la forma. Dos láminas óseas se unen en ángulo casi recto, una tendida en horizontal y otra levantada en vertical, de manera que el hueso recuerda a la letra L. De la unión de ambas y de sus bordes surgen tres pequeñas prolongaciones, las apófisis piramidal, orbitaria y esfenoidal, que lo enganchan a los huesos de alrededor. La lámina horizontal se dispone en el plano del techo de la boca. Junto con la del hueso del lado opuesto y con el maxilar, forma el cuarto posterior del paladar duro; su cara superior, además, constituye el tramo de atrás del suelo de las fosas nasales. En su borde posterior, un saliente en la línea media, la espina nasal posterior, da inserción al músculo de la úvula, y por ese mismo borde se ancla el velo del paladar. La atraviesa el orificio palatino mayor, por donde salen hacia el paladar los nervios y vasos del mismo nombre. La lámina vertical, o perpendicular, se eleva desde el borde externo de la anterior y se aplica contra la pared interna del maxilar. Forma parte de la pared lateral de la fosa nasal y sirve de apoyo a los cornetes, las láminas enrolladas que gobiernan el paso del aire. Su cara profunda contribuye, junto al esfenoides, a delimitar la fosa pterigopalatina, un pequeño compartimento por el que transitan ramas del nervio trigémino y de la arteria maxilar. Ese detalle, menor en apariencia, convierte al palatino en una referencia de primer orden en la cirugía de la base del cráneo y de las fosas nasales. Lo que hace singular al palatino es su triple pertenencia. Aporta suelo a la boca, a través del paladar duro; aporta suelo y pared a la nariz, con sus dos láminas; y aporta una pequeña parte al piso de la órbita, mediante la apófisis orbitaria. Pocos huesos de la cara reúnen tantas funciones estructurales en tan poco volumen. La mayor parte del hueso es compacta; solo la apófisis piramidal contiene algo de hueso esponjoso en su interior. El palatino contacta con seis huesos. Con el maxilar, por delante y por debajo; con el esfenoides, por detrás; con el etmoides, por arriba; con el cornete nasal inferior y con el vómer, en la pared nasal; y con su homólogo del lado contrario, en la línea media del paladar. Esta abundancia de contactos explica que actúe como una pieza de ensamblaje entre el maxilar y la base del cráneo. El paladar duro que separa la boca de la nariz no lo forma un solo hueso. Su parte delantera corresponde al maxilar y la trasera, a las dos láminas horizontales de los palatinos. Durante la vida embrionaria, las distintas piezas que darán lugar al paladar deben acercarse y fusionarse en la línea media. Cuando esa fusión no se completa, queda una hendidura, el paladar hendido, en cuya porción posterior está implicado el hueso palatino. En el fondo de la cavidad nasal, por detrás del maxilar y por delante de las apófisis del esfenoides. No se ve ni se palpa desde fuera, porque queda en el interior del macizo facial. No. El paladar es el techo de la boca en su conjunto, con una parte ósea (el paladar duro) y otra membranosa y muscular (el paladar blando). El hueso palatino solo forma el cuarto posterior de la parte ósea; el resto lo aporta el maxilar. Porque está compuesto por dos láminas unidas en ángulo recto: una horizontal, que contribuye al paladar, y una vertical, que se levanta hacia la pared de la nariz. Ese perfil en escuadra es su seña de identidad. Con tres: la cavidad oral, la nasal y la orbitaria. Es uno de los pocos huesos de la cara que participa en las tres a la vez, lo que le da un valor considerable como punto de referencia anatómico.Qué es el hueso palatino
Las dos láminas
Un hueso presente en tres cavidades
Con qué huesos se articula
Relación con el paladar y su desarrollo
Preguntas frecuentes
¿Dónde está el hueso palatino?
¿Es lo mismo el paladar que el hueso palatino?
¿Por qué se dice que tiene forma de L?
¿Con cuántas cavidades se relaciona?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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