DICCIONARIO MÉDICO
Fosa pterigopalatina
La fosa pterigopalatina es un espacio estrecho y profundo situado en la región posterior del macizo facial, entre el maxilar, la apófisis pterigoides del esfenoides y la lámina perpendicular del hueso palatino. Funciona como una encrucijada neurovascular que comunica la cavidad craneal con la órbita, las fosas nasales, la faringe y el paladar. El nombre reúne dos raíces griegas y una latina: pterygion (πτερύγιον, "ala pequeña"), que alude a la forma alada de las apófisis pterigoides, y palatum (latín, "paladar"), por la participación del hueso palatino en sus paredes. La Terminologia Anatomica registra la forma fossa pterygopalatina. En textos más antiguos puede encontrarse la denominación "fosa esfenopalatina" o "fosa de Meckel", en referencia al anatomista alemán Johann Friedrich Meckel el Joven, aunque hoy estos nombres están en desuso. Se trata de un espacio con forma de pirámide invertida, apenas visible a simple vista y difícil de abordar quirúrgicamente sin desmontar parte de la arquitectura ósea de la cara. Su importancia, sin embargo, es desproporcionada respecto a su tamaño: las estructuras que lo atraviesan proporcionan inervación sensitiva e irrigación a regiones amplias del tercio medio facial. La pared anterior la forma la superficie posterior del maxilar. Medialmente se sitúa la lámina perpendicular del hueso palatino, que presenta el agujero esfenopalatino como vía de acceso a la cavidad nasal. La pared posterior corresponde a la cara anterior de la apófisis pterigoides del esfenoides, donde se abren el agujero redondo (comunicación con la fosa craneal media), el conducto pterigoideo y el conducto faríngeo (palatovaginal). Lateralmente, la fosa se abre a la fosa infratemporal a través de la fisura pterigomaxilar. En su límite superior, la fisura orbitaria inferior conecta el espacio con el suelo de la órbita. Y en dirección inferior, los conductos palatinos mayor y menor descienden hacia el paladar duro y el paladar blando respectivamente. Siete aberturas en total convierten a la fosa pterigopalatina en un nudo de comunicación entre compartimentos que, de otro modo, quedarían aislados entre sí. El nervio trigémino (V par craneal) envía su segunda rama, el nervio maxilar (V2), desde la fosa craneal media hasta la fosa pterigopalatina atravesando el agujero redondo. Una vez dentro, el nervio maxilar emite ramos que salen por cada una de las comunicaciones del espacio: los nervios alveolares superiores posteriores hacia la cara y las piezas dentarias, el nervio infraorbitario hacia la órbita y la mejilla, los nervios palatinos hacia el paladar y los nervios nasales posteriores hacia la mucosa nasal. Inferior al nervio maxilar se encuentra el ganglio pterigopalatino (o ganglio esfenopalatino), un ganglio parasimpático que recibe fibras secretomotoras del nervio facial a través del nervio vidiano (nervio del conducto pterigoideo). Las fibras que parten de este ganglio inervan las glándulas lagrimales, las glándulas mucosas de la nariz y las del paladar, de modo que una lesión en este punto puede provocar sequedad ocular o nasal. La arteria maxilar, rama terminal de la carótida externa, penetra por la fisura pterigomaxilar y se ramifica dentro de la fosa siguiendo un trayecto paralelo al de los nervios. Su rama final, la arteria esfenopalatina, atraviesa el agujero del mismo nombre para irrigar la mucosa nasal; esta arteria es la principal responsable de las epistaxis posteriores. Históricamente sí se han utilizado como sinónimos. La Terminologia Anatomica vigente recoge únicamente fossa pterygopalatina, por lo que "fosa esfenopalatina" ha quedado como denominación histórica. El adjetivo "esfenopalatino" se conserva, no obstante, para el agujero y la arteria del mismo nombre. La fosa infratemporal es un espacio más amplio, situado lateralmente a la apófisis pterigoides y por debajo del arco cigomático, que contiene los músculos pterigoideos y parte de la arteria maxilar. Ambas fosas se comunican a través de la fisura pterigomaxilar, pero tienen límites, contenidos y funciones parcialmente distintos. Porque la densidad de estructuras nerviosas y vasculares en un espacio tan reducido obliga a una planificación minuciosa cuando hay que intervenir. La lesión inadvertida del nervio vidiano puede provocar sequedad ocular crónica, y el daño de la arteria maxilar o de sus ramas conlleva hemorragias difíciles de controlar. Los abordajes endoscópicos a través de la fosa nasal han reducido parte de esa complejidad al evitar incisiones faciales extensas.Qué es la fosa pterigopalatina
Paredes y comunicaciones
Contenido neurovascular
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo fosa pterigopalatina que fosa esfenopalatina?
¿Qué la diferencia de la fosa infratemporal?
¿Por qué reviste interés quirúrgico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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