DICCIONARIO MÉDICO
Hiperplasia suprarrenal
La hiperplasia suprarrenal es el crecimiento de las glándulas suprarrenales por multiplicación de las células de su corteza. Abarca situaciones muy distintas: desde un grupo de enfermedades hereditarias presentes desde el nacimiento, en las que un defecto enzimático obliga a la glándula a crecer, hasta agrandamientos adquiridos en la vida adulta que alteran la producción de hormonas. El rasgo común es que la corteza suprarrenal aumenta su masa celular. Las glándulas suprarrenales se asientan sobre el polo superior de cada riñón; de ahí su nombre, del latín supra, «encima», y ren, «riñón». Su capa externa, la corteza suprarrenal, fabrica hormonas esteroideas: entre ellas el cortisol, la aldosterona y andrógenos. Cuando esa corteza multiplica sus células y se engruesa, hablamos de hiperplasia suprarrenal, una hiperplasia localizada en este órgano concreto. La hiperplasia suprarrenal congénita reúne un grupo de trastornos hereditarios, de herencia autosómica recesiva, en los que falla una de las enzimas necesarias para fabricar cortisol. Más del noventa por ciento de los casos se deben al déficit de una sola de ellas, la 21-hidroxilasa, codificada por el gen CYP21A2. El mecanismo tiene una elegancia perversa. Al faltar la enzima, la corteza no completa la síntesis de cortisol. Sin cortisol suficiente, se pierde la señal que frenaba a la hipófisis, que responde vertiendo más ACTH, la hormona que gobierna la suprarrenal. Sometida a ese estímulo incesante, la glándula crece: he ahí la hiperplasia. Mientras tanto, los precursores acumulados por encima del bloqueo se desvían hacia la vía que sí funciona, la de los andrógenos, cuya producción se dispara. Según la gravedad del defecto, puede faltar también aldosterona, con la consiguiente pérdida de sal. Ese doble juego, déficit de corticoides y exceso de andrógenos, explica el abanico de presentaciones. Las formas clásicas se reconocen ya en los primeros días de vida, con pérdida salina o con signos de virilización en la recién nacida. Las formas no clásicas, más leves, pueden pasar inadvertidas hasta etapas posteriores. La 17-hidroxiprogesterona, el metabolito que se acumula justo antes del bloqueo, sirve de marcador para identificar el trastorno. No toda hiperplasia suprarrenal viene de nacimiento. En la edad adulta, las glándulas pueden agrandarse de manera difusa o formar nódulos, y esa expansión altera la secreción hormonal. Cuando afecta a la producción de aldosterona, la hiperplasia bilateral de las suprarrenales es la causa más frecuente de aldosteronismo primario, por delante incluso del adenoma productor de aldosterona. Otras veces el problema recae sobre el cortisol. Ciertas hiperplasias nodulares de la corteza producen cortisol al margen de la ACTH y originan un exceso hormonal que remeda al del síndrome de exceso de glucocorticoides. Son cuadros menos habituales, pero ilustran que el mismo fenómeno, una corteza que se multiplica de más, puede expresarse por muy distintas hormonas según qué zona de la glándula prolifere. Porque el fallo enzimático reduce el cortisol, y su descenso hace que la hipófisis libere más ACTH para compensarlo. Esa ACTH elevada estimula sin descanso a la suprarrenal, que responde multiplicando sus células. El agrandamiento es la consecuencia de un estímulo mantenido, no la causa del trastorno. No. La forma más conocida está presente desde el nacimiento y es hereditaria, pero existen hiperplasias suprarrenales adquiridas en la vida adulta, con frecuencia bilaterales o nodulares, que alteran la secreción de aldosterona o de cortisol. Que para desarrollar la forma congénita hace falta heredar el gen alterado de ambos progenitores. Quien recibe una sola copia es portador sano y, por lo general, no manifiesta la enfermedad, aunque puede transmitirla. El defecto genético se hereda por igual, pero su expresión difiere. En la recién nacida, el exceso de andrógenos puede producir signos de virilización visibles al nacer; en el varón, esos signos pasan más desapercibidos, de modo que las formas con pérdida salina son las que antes delatan el trastorno.Qué es la hiperplasia suprarrenal
La forma congénita
Las formas adquiridas
Preguntas frecuentes
¿Por qué crece la glándula si el problema es una enzima?
¿Es siempre congénita?
¿Qué significa que es autosómica recesiva?
¿Afecta por igual a niños y niñas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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