DICCIONARIO MÉDICO
Heterocromía
La heterocromía es la diferencia de color del iris entre los dos ojos de una persona, o incluso dentro de un mismo iris. Puede estar presente desde el nacimiento o aparecer más adelante. En la mayoría de los casos es una simple variación del color de los ojos, sin repercusión sobre la visión, pero a veces acompaña a otras condiciones y conviene valorarla. El iris es el anillo coloreado que rodea la pupila y regula la cantidad de luz que entra en el ojo. Su tono es, en condiciones normales, muy parecido en ambos ojos. Cuando no lo es, hablamos de heterocromía. El nombre lo dice: procede del griego héteros, distinto, y chrôma, color. Distinto color. La terminología médica precisa un poco más. Cuando la diferencia se da entre un ojo y el otro se emplea el término heterocromía iridum; cuando aparece dentro de un mismo iris, con zonas de tonos diferentes, se habla de heterocromía iridis. En el lenguaje corriente ambas se agrupan bajo la misma palabra. Es un rasgo poco frecuente en la especie humana. El color de los ojos depende de un solo pigmento, la melanina, y de cómo se distribuye en la parte anterior del iris. Lo fabrican unas células llamadas melanocitos. Cuanta más melanina se acumula, más oscuro es el ojo; cuanta menos, más claro. Existen dos variantes del pigmento, la eumelanina, de tonos pardos y negros, y la feomelanina, de tonos rojizos y amarillentos, y la proporción entre ambas afina el resultado final. La heterocromía nace, en el fondo, de un desequilibrio en esa pigmentación. Si un iris, o una parte de él, contiene más o menos melanina que el otro, el color diverge. El tono definitivo de los ojos no queda fijado al nacer: se completa a lo largo de los primeros meses de vida, a medida que los melanocitos depositan el pigmento. Se reconocen tres formas según cómo se reparta el color. En la heterocromía completa cada ojo tiene un color distinto: uno azul y otro marrón, por ejemplo. En la heterocromía sectorial, también llamada parcial, una porción del iris muestra un color diferente al resto, como una mancha o un sector. En la heterocromía central, el anillo interno que rodea la pupila difiere del área externa del iris, lo que da a veces el aspecto llamado ojo de gato. La distinción más útil separa lo que se trae de nacimiento de lo que se adquiere. La heterocromía congénita está presente al nacer o se desarrolla poco después. Con mucha frecuencia es un hallazgo aislado en una persona por lo demás sana, que no progresa ni compromete la vista. En una minoría de casos forma parte de cuadros de base genética, como el síndrome de Waardenburg, que asocia alteraciones de la pigmentación de ojos, piel y cabello con sordera congénita, o el piebaldismo. La neurofibromatosis y el síndrome de Horner congénito, este último ligado a una alteración de la vía nerviosa simpática que llega al ojo, también pueden manifestarla. La heterocromía adquirida aparece en un ojo que antes tenía el mismo color que el otro. Aquí el cambio suele ser el rastro de algo. La uveítis heterocrómica de Fuchs, una inflamación crónica de la parte anterior del ojo, produce una pérdida de pigmento que aclara el iris afectado. Un traumatismo puede alterar el reparto del pigmento, y la presencia de un pequeño cuerpo extraño metálico dentro del ojo desencadena una siderosis que va tiñendo el iris. Ciertos colirios usados de forma prolongada, como los análogos de las prostaglandinas, oscurecen el iris de manera gradual. La heterocromía en sí no altera la agudeza visual. Cuando la vista se resiente, la causa está en la enfermedad que hay detrás, no en la diferencia de color. Por eso un cambio nuevo en el tono de un ojo en la edad adulta merece atención, mientras que un iris de distinto color de toda la vida en alguien sano suele ser solo eso, una peculiaridad. Color distinto. Se forma con el griego héteros, diferente, y chrôma, color, y se aplica a la disparidad de tono entre los dos iris o dentro de uno solo. No, por sí misma no. La diferencia de color del iris no cambia la calidad de la vista. Otra cosa es que la afección que la origina, cuando existe, pueda hacerlo. Puede serlo. Muchas heterocromías congénitas aisladas tienen un componente genético y a veces se enmarcan en síndromes hereditarios como el de Waardenburg. Otras surgen de forma esporádica o son adquiridas a lo largo de la vida. En gatos blancos y en varias razas de perro la heterocromía aparece con mucha más frecuencia que en las personas. La cría selectiva dentro de poblaciones reducidas concentra las variantes responsables del rasgo.Qué es la heterocromía
El color del iris y la melanina
Tipos de heterocromía
Formas congénitas y adquiridas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra heterocromía?
¿Afecta a la visión tener los ojos de distinto color?
¿La heterocromía es hereditaria?
¿Por qué es tan frecuente en algunos animales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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