DICCIONARIO MÉDICO
Herniación amígdalas cerebelosas
La herniación de las amígdalas cerebelosas es el descenso de estas dos porciones del cerebelo a través del foramen magno, el orificio de la base del cráneo por donde el encéfalo se continúa con la médula espinal. Al ocupar ese paso estrecho, pueden comprimir el bulbo raquídeo, que aloja centros vitales. Las amígdalas cerebelosas son los dos lóbulos más bajos y próximos a la línea media del cerebelo. Deben su nombre a la forma: amígdala viene del griego amygdálē, almendra, y estas estructuras recuerdan a dos almendras alojadas una a cada lado. Su herniación consiste en el descenso de esas amígdalas por debajo del foramen magno, el gran orificio de la base del cráneo, hacia el canal de la columna cervical. El cráneo es una caja casi cerrada, con una única gran salida en su base: el foramen magno. Por él, el tronco del encéfalo se prolonga en la médula espinal, y justo ahí se sitúa el bulbo raquídeo, la parte del tronco que regula la respiración y el latido cardíaco. Las amígdalas cerebelosas son lo más cercano a ese orificio. Cuando algo las empuja hacia abajo, se enclavan en el foramen y presionan el bulbo. Ahí reside la gravedad del cuadro. El descenso amigdalar tiene dos rostros muy distintos. En su forma aguda constituye una urgencia neurológica: una subida brusca de la presión intracraneal, por una hemorragia, un tumor o un traumatismo, empuja las amígdalas a través del foramen y comprime el bulbo en cuestión de horas. Es el enclavamiento amigdalar, una de las formas de herniación cerebral. La forma crónica sigue otro compás. Las amígdalas ocupan de manera estable una posición demasiado baja, por debajo del plano del foramen magno, sin que medie un ascenso agudo de la presión. Es la base de la malformación de Chiari tipo I, que se define por un descenso amigdalar superior a cinco milímetros. La perfilaron John Cleland en 1883 y el patólogo austriaco Hans Chiari en 1891, y con frecuencia se asocia a la siringomielia, una cavidad llena de líquido en el interior de la médula. Encontrar las amígdalas algo bajas no equivale, sin más, a una malformación de Chiari. Otras situaciones descienden su posición, como la hipotensión del líquido cefalorraquídeo. Y a la inversa, un descenso llamativo puede no dar molestia alguna: se estima que cerca de un tercio de las personas con amígdalas por debajo de cinco milímetros no presenta manifestación relacionada. La medida, por sí sola, no cuenta toda la historia. Por su forma de almendra, el significado del griego amygdálē. Las amígdalas de la garganta reciben ese nombre por el mismo motivo, de modo que el término se repite en dos lugares del cuerpo sin relación entre sí. No exactamente. La malformación de Chiari tipo I es la forma crónica y estable del descenso amigdalar. El término herniación de las amígdalas abarca también la variante aguda, provocada por un aumento súbito de presión dentro del cráneo. Porque las amígdalas, al bajar, aprietan el bulbo raquídeo contra el borde del foramen magno. En el bulbo se encuentran los centros que mantienen la respiración y la circulación, de manera que su compresión pone en riesgo funciones básicas. Es el gran orificio situado en la base del cráneo por el que el tronco del encéfalo se continúa con la médula espinal. Su nombre latino significa, literalmente, agujero grande.Qué es la herniación de las amígdalas cerebelosas
Por qué importa el foramen magno
Aguda y crónica
Descender no es siempre Chiari
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llaman "amígdalas" si están en el cerebelo?
¿Es lo mismo que la malformación de Chiari?
¿Por qué resulta peligrosa?
¿Qué es el foramen magno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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