DICCIONARIO MÉDICO
Hemoterapia
La hemoterapia es la rama de la medicina que emplea la sangre y sus componentes con fines curativos. Reúne desde la transfusión de glóbulos rojos, plasma o plaquetas hasta procedimientos más selectivos que separan un solo elemento de la sangre. Su desarrollo moderno arranca cuando se comprendió por qué unas sangres eran compatibles entre sí y otras no. La hemoterapia, también llamada medicina transfusional, es la especialidad que se ocupa del uso terapéutico de la sangre y de los productos que se obtienen de ella. El nombre combina el griego haîma (sangre) y therapeía (θεραπεία, cuidado o atención curativa): literalmente, curar con sangre. Bajo ese paraguas caben la obtención de la sangre del donante, su análisis y fraccionamiento, y la administración del componente que cada paciente necesita. Con el tiempo, la disciplina ha dejado de girar solo en torno a la transfusión de sangre completa. La sangre donada rara vez se emplea hoy entera: se separa en sus distintas fracciones para que cada una llegue a quien de verdad la precisa. Así, una misma donación puede beneficiar a varias personas. El núcleo de la hemoterapia es la transfusión de hemocomponentes. Los más habituales son los concentrados de glóbulos rojos, que reponen la capacidad de transportar oxígeno; el plasma, rico en proteínas y factores de la coagulación; y las plaquetas, necesarias cuando su número cae demasiado. De la fracción plasmática se obtienen además otros productos, como el crioprecipitado. Junto a la transfusión, la especialidad recurre a técnicas más finas. La aféresis permite extraer de forma selectiva un componente concreto de la sangre y devolver el resto al donante o al paciente. Existe también la autotransfusión, en la que la persona recibe su propia sangre, extraída y guardada con antelación de cara a una operación programada. Todo este circuito descansa en el banco de sangre, que recoge, analiza, procesa y conserva las donaciones. Las primeras transfusiones documentadas, en el siglo XVII, se hicieron a ciegas y cosecharon más fracasos que éxitos. Nadie entendía por qué algunos receptores mejoraban y otros sufrían reacciones graves. La sangre se pasaba de un cuerpo a otro sin criterio que permitiera prever el resultado. El giro llegó en 1901, cuando el médico austríaco Karl Landsteiner describió los primeros grupos sanguíneos humanos, a los que llamó A, B y C (este último rebautizado más tarde como O). Un año después, dos colaboradores suyos identificaron un cuarto grupo, el AB. Aquel hallazgo explicaba las reacciones incompatibles y abrió la puerta a las transfusiones seguras. Landsteiner recibió por él el Premio Nobel de Medicina en 1930. La transfusión dejó de ser una apuesta. No. La transfusión es una de las prácticas de la hemoterapia, seguramente la más conocida, pero no la única. La hemoterapia como especialidad abarca también la obtención y el fraccionamiento de la sangre, la aféresis, la autotransfusión y el control de calidad de todo el proceso. Une dos raíces griegas: haîma, sangre, y therapeía, cuidado o atención curativa. El resultado viene a decir curar con sangre, que resume bien su propósito. Porque cada paciente suele necesitar solo una parte de la sangre, no toda. Separar la donación en glóbulos rojos, plasma y plaquetas permite dirigir cada fracción a quien la requiere y aprovechar una única donación para varias personas. Una persona con anemia necesita hematíes; otra con un déficit de plaquetas, plaquetas.Qué es la hemoterapia
Qué abarca
Del empirismo a los grupos sanguíneos
Preguntas frecuentes
¿Hemoterapia y transfusión son lo mismo?
¿Qué significa la palabra hemoterapia?
¿Por qué la sangre donada se separa en componentes?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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