DICCIONARIO MÉDICO
Haloperidol
El haloperidol es un neuroléptico clásico, es decir, un antipsicótico de primera generación. Pertenece a la familia química de las butirofenonas y actúa como potente antagonista de los receptores de dopamina de tipo D2 en el cerebro. Se emplea frente a la psicosis y otros cuadros con agitación intensa. Su código en la clasificación ATC es N05AD01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El haloperidol nació en 1958 en los laboratorios belgas de Janssen Pharmaceutica. Paul Janssen lo obtuvo mientras modificaba la molécula de la petidina, un analgésico opioide, en busca de nuevos compuestos activos sobre el sistema nervioso. Lo que encontró fue algo distinto: una sustancia con una capacidad muy marcada para calmar la agitación y suprimir las alucinaciones. Aquel hallazgo consolidó el tratamiento farmacológico de la esquizofrenia que había abierto poco antes la clorpromazina. Su mecanismo se centra en la dopamina, un neurotransmisor que participa en la percepción, la motivación y el control del movimiento. El haloperidol se une a los receptores dopaminérgicos D2 y bloquea la señal, sobre todo en las vías cerebrales relacionadas con el pensamiento y la emoción. Al frenar ahí la actividad de la dopamina, atenúa las ideas delirantes y las alucinaciones que caracterizan los episodios psicóticos. Carece, en cambio, de la acción sobre la histamina y la acetilcolina que sí tienen otros antipsicóticos, lo que define su perfil particular. Los antipsicóticos clásicos suelen ordenarse por su potencia, y el haloperidol se sitúa en el extremo alto de esa escala. Alta potencia no significa "más eficaz", sino que basta una cantidad pequeña de fármaco para ocupar una proporción elevada de receptores D2. Esa afinidad intensa por la dopamina explica dos rasgos de la molécula: su fuerza para dominar cuadros de agitación grave y su tendencia a influir en la vía motora extrapiramidal, la misma red de núcleos cerebrales que ajusta el movimiento. Hay un detalle que intriga a los farmacólogos. El bloqueo de los receptores D2 es casi inmediato, cuestión de horas, pero el efecto sobre los síntomas psicóticos tarda días o semanas en asentarse. Esa demora sugiere que el fármaco no solo tapa un receptor, sino que pone en marcha una reorganización más lenta de los circuitos cerebrales. La distancia entre la acción molecular rápida y la respuesta clínica tardía sigue siendo objeto de estudio. Es una denominación común internacional construida, no una palabra de raíz griega o latina. El fragmento inicial, halo-, alude a la presencia de un átomo halógeno en la molécula, en este caso flúor. No conviene confundir ese prefijo con el del halotano, que es un anestésico sin relación con el haloperidol pese al parecido de sus nombres. Típico o clásico designa a los antipsicóticos de primera generación, los que llegaron antes y actúan sobre todo bloqueando la dopamina. Los llamados atípicos o de segunda generación aparecieron después y añaden acción sobre otros sistemas, como el de la serotonina. El haloperidol es el representante más conocido del grupo típico de alta potencia. No. Además de la esquizofrenia y otros cuadros psicóticos, se ha utilizado en estados de agitación intensa, en algunos síndromes con tics como el de Tourette y en episodios de confusión aguda. La indicación concreta corresponde siempre al criterio médico. Para ubicar el haloperidol dentro de su grupo farmacológico, puede consultar:Qué es el haloperidol
Un antipsicótico de alta potencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre haloperidol?
¿Qué significa que sea un antipsicótico "típico"?
¿El haloperidol solo se usa en la esquizofrenia?
Referencias
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