DICCIONARIO MÉDICO
Granuloma de las piscinas o de los acuarios
El granuloma de las piscinas es una infección crónica de la piel causada por Mycobacterium marinum, que penetra por pequeñas heridas en contacto con agua o peces contaminados. También se le llama granuloma de los acuarios, un nombre más fiel a su origen actual. Es la infección cutánea más frecuente entre las producidas por micobacterias no tuberculosas. Se trata de una micobacteriosis cutánea, una infección de la piel por una micobacteria distinta de las que causan la tuberculosis y la lepra. Su agente, Mycobacterium marinum, es una bacteria acuática que enferma a los peces y que alcanza al ser humano por inoculación directa. La lesión que produce es un granuloma, una reacción inflamatoria organizada con la que el organismo trata de aislar a la bacteria, y de ahí la primera mitad del nombre. Suele afectar a personas con el sistema inmunitario normal. La segunda mitad cuenta una historia que ya no se corresponde con la realidad. La enfermedad recibió el nombre de las piscinas porque los primeros brotes conocidos se produjeron entre bañistas; hoy casi todos los casos se relacionan con acuarios domésticos o con la manipulación de pescado, y en inglés se habla indistintamente de swimming pool granuloma y de fish tank granuloma. En español conviven granuloma de las piscinas, granuloma de los acuarios y, en textos más técnicos, infección cutánea por M. marinum. En Suecia ya se habían comunicado en 1939 infecciones de aspecto tuberculoide en usuarios de piscinas públicas, pero la relación con una micobacteria concreta llegó después. En 1951, Nordén y Linell publicaron en Nature el aislamiento de una nueva micobacteria patógena en lesiones cutáneas de bañistas que habían acudido a una piscina contaminada. Tres años más tarde completaron el estudio con unas ochenta personas afectadas por lesiones granulomatosas de la piel tras usar la misma piscina. El primer caso ligado a una pecera lo comunicaron Swift y Cohen en 1962. A partir de entonces el patrón fue cambiando. La cloración sistemática del agua acabó con los brotes en piscinas, y el acuario doméstico pasó a ser la fuente habitual. Hacen falta dos condiciones a la vez: una erosión o herida en la piel, por pequeña que sea, y el contacto con agua o con peces que alberguen la bacteria. Una vez inoculada, M. marinum se multiplica dentro de los macrófagos y desencadena la formación de granulomas. Crece mal a la temperatura del interior del cuerpo y prefiere entre 30 y 33 °C, lo que ayuda a entender que la infección se quede casi siempre en la piel de zonas expuestas y frías, como las manos, los brazos o las rodillas. A veces las lesiones se suceden en línea a lo largo del trayecto de los vasos linfáticos, un patrón que recuerda al de la esporotricosis y que se denomina esporotricoide. Con menos frecuencia la infección alcanza planos más profundos, por debajo de la piel. No existe una clasificación universal. Algunos autores ordenan las infecciones humanas por M. marinum en cuatro categorías clínicas, numeradas de I a IV, que van de la afectación cutánea a la de los tejidos profundos. Las formas diseminadas son raras y se han descrito, con poca frecuencia, en pacientes con infección por el VIH. Es una infección poco frecuente. En Estados Unidos se calcula una incidencia anual de 0,27 casos por 100.000 habitantes, y en Europa las estimaciones oscilan en un intervalo parecido o inferior. El perfil de riesgo lo marca la exposición: cuidar o limpiar acuarios, manipular pescado o marisco, practicar deportes acuáticos o trabajar en terrenos encharcados. Ya no se considera que bañarse en una piscina bien clorada suponga riesgo. La forma esporotricoide se confunde con la esporotricosis, una micosis causada por el hongo Sporothrix con un patrón de extensión linfática parecido; la distinción depende de identificar el microorganismo. Con la úlcera de Buruli comparte el origen acuático del agente y el parentesco entre las dos bacterias, pero no el tipo de lesión: en el granuloma de las piscinas domina la reacción granulomatosa, mientras que en la úlcera de Buruli predomina la necrosis producida por una toxina. Tampoco es una forma de tuberculosis cutánea, aunque las primeras series la describieran como una infección de aspecto tuberculoide. Por historia. Los primeros brotes, descritos en Suecia a mediados del siglo XX, se produjeron en piscinas públicas, y el nombre quedó fijado antes de que la cloración del agua los hiciera desaparecer. Desde entonces la fuente habitual es el acuario doméstico, y por eso muchos autores prefieren hablar de granuloma de los acuarios. No. Está causado por una micobacteria no tuberculosa, M. marinum, que no pertenece al complejo del bacilo de Koch. Los suecos Nordén y Linell, en 1951.Qué es el granuloma de las piscinas
Historia
Mecanismo de la infección
Clasificación
Epidemiología
Diferenciación con otras lesiones de la piel
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama de las piscinas si hoy casi siempre procede de acuarios?
¿Es una forma de tuberculosis?
¿Quién lo describió?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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