DICCIONARIO MÉDICO
Gabapentina
La gabapentina es un fármaco antiepiléptico y analgésico, primer representante de la familia de los gabapentinoides. Su molécula deriva del neurotransmisor GABA, pero no actúa sobre los receptores gabaérgicos: se une a la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio dependientes de voltaje. Se emplea como terapia añadida en la epilepsia focal y frente al dolor de origen neuropático, sobre todo la neuralgia postherpética, además del síndrome de las piernas inquietas. Su código en la clasificación ATC es N02BF01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La gabapentina se diseñó a partir del ácido gamma-aminobutírico, el principal neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central. El GABA no atraviesa la barrera hematoencefálica, de modo que administrarlo por vía oral no sirve para aumentar su actividad en el cerebro. La solución fue injertar la cadena del GABA sobre un anillo de ciclohexano, que aporta la liposolubilidad necesaria para cruzar esa barrera. El resultado, sintetizado en los laboratorios Gödecke en los años setenta, se autorizó en Estados Unidos en 1993 como antiepiléptico añadido para las crisis focales. Su uso en el dolor neuropático llegó después. Buena parte del interés de esta molécula está en su comportamiento farmacocinético, poco habitual entre los fármacos del sistema nervioso. La gabapentina apenas se une a proteínas plasmáticas, no pasa por el hígado y se elimina por el riñón prácticamente intacta. Su absorción intestinal, en cambio, es saturable: depende de un transportador de aminoácidos con capacidad limitada, así que la fracción que llega a la sangre disminuye a medida que aumenta la cantidad administrada. Ese detalle condiciona cómo se reparte a lo largo del día. De esa limitación nació un derivado, la gabapentina enacarbil, un profármaco de liberación prolongada que se absorbe por transportadores más abundantes en el intestino y libera gabapentina de forma sostenida. Se emplea en el síndrome de las piernas inquietas y en la neuralgia postherpética. La historia de la gabapentina tiene una paradoja de fondo. Se construyó para imitar al GABA y se le puso un nombre que lo recuerda, pero cuando se estudió su funcionamiento resultó que no se comporta como un análogo gabaérgico: no estimula los receptores del GABA ni bloquea de forma relevante su recaptación. Su verdadera diana es la subunidad alfa-2-delta, una proteína auxiliar de los canales de calcio dependientes de voltaje que regula cuánto calcio entra en la neurona antes de la sinapsis. Al fijarse ahí, la gabapentina reduce la entrada de calcio en las terminaciones nerviosas hiperexcitadas y, con ello, frena la liberación de neurotransmisores excitadores como el glutamato, la noradrenalina o la sustancia P. El efecto se concentra en las neuronas que disparan de forma anómala, no en las que trabajan con normalidad. Esa selectividad por el circuito patológico explica que una misma molécula sirva para dos problemas distintos: la descarga eléctrica desordenada de la epilepsia y la señal de dolor amplificada del sistema nervioso lesionado. El mecanismo es el mismo; el escenario cambia. La propia clasificación internacional ha reflejado ese cambio de perspectiva. Durante años la gabapentina figuró entre los antiepilépticos (con el código N03AX12), pero la Organización Mundial de la Salud la reubicó en un grupo nuevo, el de los gabapentinoides analgésicos, junto a la pregabalina y la mirogabalina. En varios países se ha sometido además a un control de dispensación más estricto por su potencial de uso indebido, una preocupación que ha crecido en la última década. Del propio GABA, el neurotransmisor cuya estructura sirvió de plantilla para diseñar la molécula. No tiene, por tanto, una raíz griega o latina como otros términos médicos, sino que su nombre señala el parentesco químico con el que se concibió. No. Pese a su nombre y a su diseño, no se une a los receptores del GABA ni reproduce su efecto directo sobre ellos. Su lugar de acción de alta afinidad es la subunidad alfa-2-delta de los canales de calcio, un blanco que no se conocía cuando la molécula se sintetizó y que se identificó años más tarde. Es un buen ejemplo de fármaco cuyo mecanismo real se aclaró después de su llegada a la clínica. Ambas pertenecen a la misma familia, los gabapentinoides, y comparten diana: la subunidad alfa-2-delta. La diferencia más marcada está en la absorción. La gabapentina se absorbe mediante un transportador saturable, por lo que la cantidad que llega a la sangre no crece de forma proporcional a la administrada; la pregabalina, en cambio, se absorbe de manera más lineal y previsible. La pregabalina se introdujo con posterioridad y suele describirse como un gabapentinoide de segunda generación, con un perfil farmacocinético más regular. Si desea ampliar información sobre los conceptos vinculados a la gabapentina, puede consultar:Qué es la gabapentina
Del diseño molecular a la diana real
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre gabapentina?
¿Actúa la gabapentina sobre los receptores del GABA?
¿En qué se diferencia de la pregabalina?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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