DICCIONARIO MÉDICO
Fotocoagulación panretiniana
La fotocoagulación panretiniana (PRP, por sus siglas en inglés: panretinal photocoagulation) es una modalidad de fotocoagulación que consiste en aplicar entre 1 200 y 2 000 impactos de láser sobre la retina periférica, respetando la zona central (mácula), para frenar la neovascularización asociada a enfermedades retinianas isquémicas. El prefijo "pan-" (del griego πᾶν, pân, "todo, totalidad") indica que la fotocoagulación se extiende al conjunto de la retina, o más exactamente a su mayor parte, ya que la mácula y el disco óptico se excluyen del tratamiento. Los impactos se distribuyen desde las arcadas vasculares temporales hasta la periferia ecuatorial y más allá, separados entre sí por una distancia aproximada de medio diámetro de impacto. También se conoce como fotocoagulación dispersa (scatter photocoagulation). Ambos nombres reflejan la misma idea: un tratamiento repartido, no concentrado en un punto. La diferencia con la fotocoagulación focal es precisamente esa: la focal actúa sobre lesiones individuales identificadas con angiografía, mientras que la panretiniana cubre áreas extensas sin buscar una lesión concreta. Cuando extensas zonas de retina quedan privadas de riego sanguíneo (isquemia retiniana), los fotorreceptores y otras células de alta actividad metabólica liberan factores proangiogénicos, en particular el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF). El VEGF estimula la formación de nuevos vasos (neovascularización), pero esos vasos son frágiles, carecen de pared madura y tienden a sangrar hacia el vítreo o a generar membranas fibrovasculares que pueden traccionar la retina. Al destruir deliberadamente las capas externas de la retina periférica, la fotocoagulación panretiniana reduce la masa de tejido isquémico que necesita oxígeno. Con menos demanda, desciende la producción de VEGF y los neovasos tienden a regresar. Es una lógica de sacrificio: se eliminan zonas de retina periférica (cuya pérdida tiene escaso impacto en la visión central) para proteger la mácula y el disco óptico, que son las estructuras de las que depende la agudeza visual útil. Meyer-Schwickerath, el inventor de la fotocoagulación, observó ya en los años sesenta que la neovascularización de la retinopatía diabética no se frenaba tratando solo los vasos anómalos; era necesario coagular amplias extensiones de retina periférica. La prueba formal llegó con el Diabetic Retinopathy Study (DRS), un ensayo multicéntrico promovido por el National Eye Institute de Estados Unidos, cuyos resultados preliminares se publicaron en 1976. El DRS mostró que la fotocoagulación panretiniana reducía el riesgo de pérdida visual grave en un 57 % frente a la observación sin intervención, un resultado tan contundente que el comité de vigilancia interrumpió el estudio antes de su finalización prevista para ofrecer el tratamiento a todos los participantes. Desde entonces, la PRP ha sido el estándar durante más de cuatro décadas. Los agentes anti-VEGF intravítreos, surgidos a partir de 2005, constituyen hoy una alternativa que en algunos ensayos ha demostrado mejores resultados de agudeza visual a corto plazo, pero la fotocoagulación panretiniana conserva su lugar en los protocolos como opción duradera que no requiere inyecciones repetidas. Porque la extensión de retina isquémica en una retinopatía proliferativa es muy grande. Cada impacto destruye una pequeña zona circular de unas 200 a 500 micras de diámetro. Para cubrir toda la retina periférica con la densidad necesaria hacen falta entre 1 200 y 2 000 de esos impactos, a veces más. Habitualmente no. Lo más frecuente es dividirla en dos o tres sesiones separadas por una o dos semanas. Agrupar todos los disparos en una única visita aumenta el riesgo de complicaciones como el edema macular o el desprendimiento seroso de la retina, aunque los equipos de láser con tecnología de patrón (pattern scan) han reducido esa preocupación al acortar la duración de cada pulso. La destrucción de retina periférica produce una reducción del campo visual lateral y de la visión nocturna, consecuencias que la mayoría de los pacientes tolera porque la visión central (lectura, reconocimiento de caras) se preserva. Algunos pacientes notan también una disminución sutil de la percepción cromática. Sí. "Fotocoagulación dispersa" es la traducción directa de scatter photocoagulation, el término anglosajón alternativo para la PRP. En la literatura en español conviven ambas denominaciones, junto con la abreviatura PRP.Qué es la fotocoagulación panretiniana
Fundamento biológico
Contexto histórico y evidencia
Preguntas frecuentes
¿Por qué se necesitan tantos impactos?
¿Se hace en una sola sesión?
¿Qué efectos secundarios puede tener?
¿Panretiniana y dispersa son lo mismo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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