DICCIONARIO MÉDICO
Foramen interventricular
El foramen interventricular, más conocido como agujero de Monro, es cada uno de los dos orificios del cerebro que comunican los ventrículos cerebrales laterales con el tercer ventrículo. A través de ellos circula el líquido cefalorraquídeo (LCR) producido en los ventrículos laterales hacia el resto del sistema ventricular. No debe confundirse con el foramen interventricular del corazón, que designa un orificio embriológico del tabique entre los ventrículos cardíacos. El foramen interventricular (en la nomenclatura anatómica internacional, foramen interventriculare) es un conducto corto y aplanado, par y bilateral, situado en la profundidad de cada hemisferio cerebral. Comunica la porción medial de cada ventrículo lateral con la parte anterosuperior del tercer ventrículo, la cavidad impar del diencéfalo. Su pared anterior la forma la columna del fórnix; la posterior, el extremo anterior del tálamo. Tiene forma de semiluna y un calibre que varía entre individuos: en condiciones normales mide de 3 a 6 mm, pero se dilata si aumenta la presión del LCR. "Foramen" viene del latín forāmen, "orificio", y el adjetivo "interventricular" del latín inter, "entre", y ventricŭlus, "cavidad pequeña" (diminutivo de venter, "vientre"). El nombre designa el orificio que se abre entre dos ventrículos. La denominación convive con el epónimo "agujero de Monro", en honor al anatomista escocés Alexander Monro (secundus), que describió estas aperturas en la segunda mitad del siglo XVIII. La Real Academia Nacional de Medicina acepta indistintamente "agujero interventricular", "foramen interventricular" y "foramen de Monro", y advierte de que la grafía "Monroe" es incorrecta. Un detalle que suele omitirse: el anatomista francés Raymond Vieussens había identificado los orificios casi un siglo antes que Monro, pero la tradición anatomoeponomástica consolidó el nombre del escocés. El LCR se produce de manera continua en los plexos coroideos que tapizan las paredes de los ventrículos cerebrales. La mayor parte se genera en los ventrículos laterales, que son las dos cavidades más voluminosas del sistema. Desde allí, el líquido debe seguir una ruta descendente para alcanzar finalmente la superficie del encéfalo y la médula espinal, donde será reabsorbido por las granulaciones aracnoideas. Los forámenes de Monro son el primer punto de paso obligado de esa ruta. A través de ellos, el LCR abandona los ventrículos laterales y desemboca en el tercer ventrículo. De allí continúa por el acueducto mesencefálico (acueducto de Silvio) hasta el cuarto ventrículo, y de este sale al espacio subaracnoideo por los forámenes de Luschka y de Magendie. Hay un dato que merece atención: por las paredes de los propios forámenes de Monro discurre plexo coroideo, de modo que la estructura no solo permite el tránsito del líquido sino que también contribuye a su producción. Cuando algo bloquea el paso del LCR a la altura del foramen de Monro (un quiste coloide, un tumor subependimario de células gigantes, una masa del plexo coroideo o, en la infancia, procesos inflamatorios por infecciones congénitas), el líquido se acumula en el ventrículo lateral afectado y este se dilata. El resultado es una hidrocefalia obstructiva, unilateral o bilateral según queden comprometidos uno o los dos forámenes. La estrechez de estos orificios los convierte en un punto de vulnerabilidad del circuito del LCR. El término "foramen interventricular" tiene un significado completamente distinto según se emplee en neuroanatomía o en embriología cardíaca. El foramen interventricular del cerebro, el agujero de Monro aquí descrito, es una estructura par, normal y permanente del sistema ventricular encefálico. El foramen interventricular del corazón es otra cosa: una abertura transitoria que aparece durante el desarrollo embrionario del tabique entre los ventrículos cardíacos y que normalmente se cierra antes del nacimiento. Su persistencia configura un defecto congénito conocido como comunicación interventricular (CIV). Son estructuras de órganos distintos, con significado clínico independiente, que comparten nombre solo porque ambas se sitúan "entre ventrículos" (cerebrales en un caso, cardíacos en el otro). Del anatomista escocés Alexander Monro (secundus), que describió los forámenes en sus trabajos sobre la anatomía del sistema nervioso en el siglo XVIII. Es la segunda generación de una dinastía de tres anatomistas llamados Alexander Monro que ocuparon sucesivamente la cátedra de anatomía de la Universidad de Edimburgo durante más de un siglo. No. El foramen interventricular (de Monro) es un orificio normal del cerebro que comunica los ventrículos cerebrales laterales con el tercer ventrículo. La comunicación interventricular (CIV) es un defecto congénito del corazón, un orificio en el tabique que separa los ventrículos cardíacos derecho e izquierdo. Aunque los dos términos incluyen la palabra "interventricular", se refieren a órganos completamente diferentes. El líquido cefalorraquídeo deja de poder salir del ventrículo lateral afectado, se acumula y dilata la cavidad. Eso produce una hidrocefalia obstructiva, con aumento de la presión intracraneal. Las causas más frecuentes de obstrucción son los quistes coloides y ciertos tumores de la región.Qué es el foramen interventricular de Monro
Circulación del líquido cefalorraquídeo por el sistema ventricular
Obstrucción del foramen y su relación con la hidrocefalia
Foramen interventricular cerebral y cardíaco: aclaración terminológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre "agujero de Monro"?
¿Es lo mismo el foramen interventricular que la comunicación interventricular?
¿Qué ocurre si el foramen de Monro se obstruye?
Referencias
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