DICCIONARIO MÉDICO
Flictena postraumática
Una flictena postraumática es una ampolla cutánea que se forma como consecuencia directa de un traumatismo sobre la piel, ya sea mecánico (fricción, presión), térmico (quemadura) o químico. Constituye una de las presentaciones más frecuentes de la flictena en la práctica clínica. El adjetivo «postraumática» delimita un subgrupo concreto de flictenas: aquellas en las que la causa es un agente externo identificable que actúa sobre la piel. Se distinguen así de las flictenas que aparecen sin un desencadenante mecánico evidente, como las producidas por enfermedades autoinmunes o infecciones víricas. Cuando un agente traumático lesiona la epidermis, se produce una pérdida de cohesión entre las capas celulares. El líquido intersticial, rico en proteínas plasmáticas y mediadores inflamatorios, se acumula en el espacio creado y levanta la capa superficial formando la ampolla. El organismo genera así una cámara biológica que aísla la zona dañada del medio externo mientras las células basales inician la reparación. La fricción repetida es, con diferencia, el mecanismo más habitual. Un calzado que no se ajusta bien al pie somete zonas concretas de la epidermis a fuerzas de cizallamiento que separan las capas celulares en unas pocas horas. Lo mismo ocurre en las palmas tras el uso prolongado de herramientas, remos o equipamiento deportivo sin la protección adecuada. En las quemaduras térmicas la flictena marca el límite entre la lesión de primer grado, donde solo hay eritema, y la de segundo grado, donde el calor ha destruido las uniones intercelulares lo suficiente para que se forme la ampolla. Una quemadura de segundo grado superficial produce flictenas de techo epidérmico grueso, contenido seroso claro y base rosada con buena perfusión capilar. Si la quemadura es más profunda, el techo se adelgaza, el contenido puede teñirse de sangre y la base adquiere un aspecto blanquecino. Los agentes químicos (ácidos, álcalis, vesicantes industriales) y la congelación también producen flictenas, aunque su frecuencia es menor en la población general. El suero que llena la flictena postraumática no es agua sin más. Contiene electrolitos, albúmina, inmunoglobulinas, factores de crecimiento epidérmico y mediadores inflamatorios que participan activamente en la reparación del tejido dañado. En las flictenas por quemadura se han identificado concentraciones elevadas de prostaglandinas y tromboxano, lo que explica en parte el dolor y el componente inflamatorio local. Cuando los capilares de la base se rompen durante la agresión térmica, el líquido se tiñe de rojo y se habla de flictena hemorrágica o serohemorrágica. No necesariamente. La flictena aparece en quemaduras de segundo grado, pero también en lesiones por fricción, congelación o contacto químico que no se clasifican dentro de los grados de las quemaduras térmicas. Lo que la flictena indica, con independencia de la causa, es que el daño ha superado la capa córnea y ha alcanzado las capas viables de la epidermis. Sí. Un contenido seroso claro y transparente sugiere una lesión superficial con los capilares basales intactos. Si el líquido es hemorrágico o turbio, la lesión probablemente afecta a capas más profundas. La presencia de pus indica sobreinfección bacteriana y no forma parte de la evolución natural de la flictena postraumática. Depende de la extensión y la profundidad de la lesión. Una flictena pequeña por fricción puede reabsorberse en pocos días si se elimina la causa. Las flictenas por quemadura de segundo grado superficial suelen evolucionar hacia la reepitelización en una o dos semanas. Plazos más largos apuntan a un daño más profundo.Qué es la flictena postraumática
Mecanismos traumáticos implicados
Contenido y composición del líquido
Preguntas frecuentes
¿La presencia de una flictena indica siempre una quemadura de segundo grado?
¿El color del líquido tiene valor clínico?
¿Cuánto tarda en resolverse?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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