DICCIONARIO MÉDICO
Flebitis
La flebitis es la inflamación de la pared de una vena. Puede afectar a venas superficiales o profundas, presentarse con o sin un coágulo intraluminal asociado y obedecer a causas muy diversas, desde la inserción prolongada de un catéter intravenoso hasta un proceso infeccioso sistémico. Cuando la inflamación venosa coexiste con la formación de un trombo, se habla de tromboflebitis. El término procede del griego φλέψ, φλεβός (phléps, phlebós, «vena») y el sufijo -ῖτις (-îtis), que en la tradición médica helénica pasó a designar los procesos inflamatorios. La palabra entró al vocabulario científico europeo a través del francés phlébite, documentada por primera vez en 1818. En castellano se registra como sustantivo femenino invariable (la flebitis, las flebitis) y la Real Academia la define sucintamente como «inflamación de las venas». Conviene matizar esa definición académica. La flebitis no afecta de manera difusa a la vena como tubo, sino específicamente a su pared: la túnica íntima se lesiona, el endotelio se activa y se desencadena una cascada inflamatoria local que puede o no atraer plaquetas y fibrina hacia la luz del vaso. Si el trombo llega a formarse, la flebitis se convierte en tromboflebitis. Si no lo hace, la inflamación puede resolverse sin más consecuencia que unas horas o días de dolor y enrojecimiento. Desde el punto de vista etiológico se distinguen tres grandes categorías. La flebitis mecánica se produce por un traumatismo directo sobre la vena: la colocación de un catéter periférico, una punción repetida en el mismo punto o el roce continuado de un dispositivo intravascular contra el endotelio son las situaciones más frecuentes en el entorno hospitalario. Existe también una flebitis de origen químico. Determinadas soluciones intravenosas irritan el endotelio por su osmolaridad elevada, por un pH ácido o por la agresividad intrínseca del fármaco infundido. La potasa, ciertos antibióticos y los quimioterápicos se encuentran entre los agentes que con mayor frecuencia desencadenan este tipo de reacción. Por último, la flebitis infecciosa o séptica aparece cuando los microorganismos colonizan la pared venosa, bien por contaminación del catéter durante su inserción, bien por migración bacteriana desde la piel circundante a lo largo de los días de permanencia del dispositivo. Además de la causa, la localización determina la gravedad. La flebitis superficial afecta a las venas situadas inmediatamente bajo la piel, resulta visible como un cordón enrojecido, caliente y doloroso al tacto, y en la gran mayoría de los casos se resuelve sin secuelas mayores. La flebitis migrans, una variante superficial que cambia de localización de un episodio a otro, tiene especial interés clínico porque puede constituir un marcador de procesos sistémicos subyacentes. Cuando la inflamación alcanza las venas profundas de la extremidad, el riesgo de complicaciones se eleva de forma considerable. Un trombo formado en ese territorio puede desprenderse, migrar por el torrente venoso y provocar una embolia pulmonar. Esta progresión es la razón por la que la sospecha de afectación venosa profunda exige siempre una evaluación especializada. La flebitis como concepto clínico cobró protagonismo en el siglo XIX. En aquella época, la cirugía sin asepsia y el reposo prolongado en cama tras cualquier intervención generaban oleadas de tromboflebitis postoperatorias que los cirujanos de la escuela francesa describieron con minuciosidad. Armand Trousseau, precisamente, identificó en 1865 la relación entre la tromboflebitis superficial recurrente y las neoplasias viscerales ocultas, una observación que acabaría llevando su nombre. No exactamente. La flebitis es la inflamación de la vena; la tromboflebitis añade a esa inflamación la presencia de un coágulo dentro del vaso. En la práctica, la frontera se difumina porque muchas flebitis acaban formando un pequeño trombo adherido a la pared, pero el término genérico (flebitis) no presupone que el trombo exista. Porque el catéter es un cuerpo extraño que roza el endotelio con cada movimiento del brazo, y la solución que se infunde puede irritar la pared venosa si es muy concentrada o tiene un pH alejado del fisiológico. El riesgo aumenta cuanto más tiempo permanece el dispositivo en la misma vena. En la nomenclatura médica, -itis se reserva para designar procesos inflamatorios. Procede del griego -ῖτις y se documenta ya en el Corpus Hippocraticum, donde aparece en formas como arthrîtis (inflamación articular). Aplicado a phleb-, el resultado es transparente: inflamación de la vena. En sus formas superficiales, casi siempre. La flebalgia localizada es, de hecho, el motivo de consulta más habitual. Pero las formas profundas pueden cursar con una molestia difusa e inespecífica que el paciente atribuye a un tirón muscular, lo cual retrasa a veces el reconocimiento del cuadro.Qué es la flebitis
Clasificación según la causa
Flebitis superficial y profunda
Apunte histórico
Preguntas frecuentes
¿Flebitis y tromboflebitis son lo mismo?
¿Por qué los catéteres intravenosos producen flebitis?
¿Qué significado tiene el sufijo «-itis»?
¿La flebitis siempre duele?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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