DICCIONARIO MÉDICO
Espermátida
La espermátida es la célula haploide que resulta de la segunda división meiótica del espermatocito secundario. Contiene 23 cromosomas y, tras un proceso de diferenciación llamado espermiogénesis, se transforma en espermatozoide maduro. Es, por tanto, la penúltima etapa celular de la espermatogénesis. El término combina el griego σπέρμα (spérma, "semilla") con el sufijo -ida, usado en biología celular para designar formas inmaduras o intermedias de una línea de diferenciación. Una espermátida es, literalmente, una "forma joven de la semilla": ya posee la dotación genética definitiva del futuro gameto, pero todavía no tiene la morfología ni la maquinaria motriz que necesitará para alcanzar y penetrar el ovocito. Al microscopio óptico, la espermátida recién formada es una célula pequeña y redondeada, de unos 8 micrómetros de diámetro, con núcleo esférico, aparato de Golgi prominente y mitocondrias dispersas en el citoplasma. No tiene flagelo. Se localiza en el tercio más interno del epitelio de los túbulos seminíferos, cerca de la luz tubular, y permanece unida a las células de Sertoli que la sostienen y nutren durante toda su transformación posterior. Conviene situar a la espermátida en el contexto de la cadena celular completa. La espermatogonia tipo B, célula diploide con 46 cromosomas, se divide por mitosis y origina un espermatocito primario. Este entra en la primera división meiótica (meiosis I), que reduce la dotación cromosómica a la mitad y produce dos espermatocitos secundarios. Cada uno de estos se divide de nuevo (meiosis II), y el resultado son cuatro espermátidas haploides por cada espermatocito primario inicial. Todo el proceso, desde la espermatogonia hasta la espermátida, tarda unas cinco semanas en el ser humano. Lo que ocurre después ya no implica división celular alguna. La espermiogénesis es pura remodelación morfológica: la célula redonda se alarga, pierde la mayor parte de su citoplasma, condensa el núcleo hasta hacerlo casi cristalino (las histonas se sustituyen por protaminas, proteínas pequeñas muy ricas en arginina que empaquetan el ADN con una densidad muy superior a la de cualquier otra célula del organismo), desarrolla el acrosoma a partir del aparato de Golgi, reorganiza las mitocondrias en una hélice alrededor de la pieza intermedia y genera el flagelo a partir del centríolo distal. La espermiogénesis dura unas 3 a 4 semanas más. Durante la espermiogénesis, la espermátida pasa por cuatro fases clásicas: fase de Golgi, fase de capuchón, fase acrosómica y fase de maduración. En la práctica histológica se distinguen dos estadios generales: las espermátidas redondas (las más jóvenes, todavía esféricas, sin flagelo visible) y las espermátidas elongadas (en fases avanzadas de remodelación, con el núcleo ya condensado y el flagelo en formación). Esta distinción tiene relevancia clínica, porque en determinados casos de ausencia de espermatozoides en el eyaculado se ha intentado obtener espermátidas directamente del tejido testicular para su uso en laboratorio de reproducción. Un detalle que suele sorprender es que las espermátidas no son células aisladas. Desde las primeras divisiones de la espermatogonia, las células hijas quedan conectadas entre sí por puentes citoplasmáticos: finos conductos de citoplasma que permiten el paso de moléculas de una célula a otra. Esto significa que, aunque cada espermátida tiene un genoma haploide individual (unas llevarán un cromosoma X, otras un cromosoma Y), todas comparten productos génicos a través de esos puentes. El resultado es un sincitio funcional que garantiza que las espermátidas con distintas dotaciones cromosómicas se desarrollen de forma sincronizada y con los mismos recursos. Sin ese mecanismo, las espermátidas con genes defectuosos podrían diferenciarse de forma desigual, y la espermatogénesis perdería eficiencia. Del griego σπέρμα (spérma), "semilla", con el sufijo -ida que en biología celular indica una forma precursora o inmadura. Una espermátida es, etimológicamente, una célula en camino de convertirse en esperma. En condiciones naturales, no. La espermátida carece de flagelo, de acrosoma funcional y de la compactación nuclear necesaria para la fecundación. Sin embargo, en laboratorio se ha conseguido inyectar espermátidas elongadas directamente en ovocitos mediante técnicas de microinyección, con resultados variables. Cuatro. Una espermatogonia tipo B genera un espermatocito primario; este produce dos espermatocitos secundarios, y cada uno de ellos origina dos espermátidas. El rendimiento teórico es, por tanto, de cuatro espermátidas (y en última instancia cuatro espermatozoides) por cada espermatogonia que inicia el proceso. La espermiogénesis dura aproximadamente 24 días en el ser humano. Si se suma el tiempo previo de meiosis (desde la espermatogonia hasta la espermátida), el proceso completo de espermatogénesis abarca entre 72 y 74 días. Si desea profundizar en conceptos asociados a la espermátida, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la espermátida
Posición en la secuencia de la espermatogénesis
Espermátidas redondas y espermátidas elongadas
Puentes citoplasmáticos y sincitio funcional
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "espermátida"?
¿La espermátida ya puede fecundar un ovocito?
¿Cuántas espermátidas se producen a partir de una espermatogonia?
¿Cuánto tarda una espermátida en convertirse en espermatozoide?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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