DICCIONARIO MÉDICO
Eptifibatida
La eptifibatida es un heptapéptido cíclico sintético que actúa como antiagregante plaquetario por vía intravenosa. Pertenece al grupo de los inhibidores de la glucoproteína IIb/IIIa, donde ocupa un lugar propio: su diseño parte de una proteína aislada del veneno de una serpiente de cascabel. Se utiliza en el medio hospitalario para la prevención de complicaciones isquémicas en síndromes coronarios agudos. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Se trata de un fármaco antiagregante de uso exclusivamente intravenoso, indicado en pacientes con angina inestable o infarto de miocardio sin elevación del segmento ST, ya se prevea o no una intervención coronaria percutánea. Siempre se administra asociado a heparina no fraccionada y ácido acetilsalicílico. Su código ATC es B01AC16. Frente al abciximab (un fragmento de anticuerpo monoclonal con un peso molecular cercano a los 48.000 daltons), la eptifibatida es una molécula pequeña, con apenas unos 830 daltons. Esa separación en peso molecular condiciona buena parte de su perfil farmacológico: semivida corta, eliminación renal, reversibilidad rápida y ausencia de inmunogenicidad. La molécula se diseñó a partir de la barbourina, una proteína que se encuentra en el veneno de Sistrurus miliarius barbouri, la serpiente de cascabel pigmea del sureste de Estados Unidos. Las desintegrinas presentes en venenos de serpiente bloquean de forma natural la agregación de las plaquetas de sus presas; la investigación farmacológica aprovechó esa propiedad para sintetizar un péptido apto para uso clínico. No es el único fármaco con ese origen: otros inhibidores de integrinas también derivan de proteínas ofídicas, aunque la eptifibatida fue la primera molécula peptídica de este grupo en llegar a la práctica cardiológica. Lo que hace singular a la barbourina dentro de las desintegrinas es que contiene una secuencia KGD (lisina-glicina-ácido aspártico) en lugar de la secuencia RGD (arginina-glicina-ácido aspártico) habitual en los ligandos del receptor GPIIb/IIIa. Esa sustitución de un solo aminoácido confiere a la eptifibatida una selectividad elevada por el receptor plaquetario, sin unirse de manera apreciable a otras integrinas como la αvβ3. La eptifibatida ocupa el sitio de unión del fibrinógeno en el receptor GPIIb/IIIa de forma competitiva. Eso significa que su efecto depende de la concentración plasmática del fármaco: mientras la perfusión se mantiene, la inhibición de la agregación plaquetaria supera el 80 %; al detenerla, la función plaquetaria se recupera en un plazo de dos a cuatro horas. Esa reversibilidad rápida constituye una ventaja práctica frente al abciximab, cuyo efecto persiste días. Con una semivida plasmática de aproximadamente 2,5 horas y la eliminación se produce sobre todo por vía renal, lo que obliga a ajustar la perfusión en pacientes con insuficiencia renal moderada y contraindica su uso cuando el aclaramiento de creatinina cae por debajo de 30 ml/min. No produce inmunogenicidad, de modo que la readministración no plantea los problemas de formación de anticuerpos que se describieron con el abciximab. El ensayo de referencia para la eptifibatida fue el estudio PURSUIT (1998), el más extenso realizado con un inhibidor GPIIb/IIIa en pacientes con síndrome coronario agudo sin elevación del ST. Incluyó a casi 11.000 pacientes y demostró una reducción moderada pero significativa del riesgo combinado de muerte e infarto a 30 días. El beneficio se observó tanto en los pacientes sometidos a intervencionismo precoz como en los tratados de forma conservadora. Posteriormente, el ensayo ESPRIT (2000) evaluó su papel como complemento de la implantación de stent coronario y mostró una reducción de eventos isquémicos cercana al 35 % frente al placebo. El perfil hemorrágico fue aceptable en ambos estudios, con una incidencia de hemorragias graves similar a la del grupo control cuando se ajustó la dosis de heparina concomitante. Porque su estructura se inspiró en la barbourina, una proteína del veneno de la serpiente de cascabel pigmea (Sistrurus miliarius barbouri). En la naturaleza, esa proteína bloquea la agregación plaquetaria de las presas. Los investigadores sintetizaron un péptido cíclico que reproduce su mecanismo de acción, pero adaptado para uso clínico humano. La molécula final es completamente sintética; no contiene veneno. Poco. Con una semivida de unas 2,5 horas, la función plaquetaria vuelve a la normalidad entre dos y cuatro horas después de interrumpir la perfusión. Eso facilita el manejo del paciente si surge la necesidad de una intervención quirúrgica urgente. No, aunque los tres actúan sobre el mismo receptor. El abciximab es un fragmento de anticuerpo monoclonal que se une de forma irreversible y reconoce también otros receptores (αvβ3, Mac-1). El tirofibán es una molécula no peptídica de bajo peso molecular. La eptifibatida ocupa un lugar intermedio: es un péptido cíclico con selectividad elevada por el GPIIb/IIIa y unión competitiva reversible. Cada uno tiene un perfil farmacocinético distinto. Depende del grado. En insuficiencia moderada (aclaramiento de creatinina entre 30 y 50 ml/min) se ajusta la velocidad de perfusión. Está contraindicada en insuficiencia renal grave o en diálisis, porque la eliminación es predominantemente renal y el riesgo hemorrágico aumenta de forma considerable. Si desea profundizar en conceptos asociados a la eptifibatida y los inhibidores GPIIb/IIIa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la eptifibatida
Origen en el veneno de serpiente
Bloqueo reversible del receptor GPIIb/IIIa
Evidencia clínica
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice que la eptifibatida procede de un veneno de serpiente?
¿Cuánto dura su efecto antiagregante?
¿Es lo mismo que el abciximab o el tirofibán?
¿Se puede usar en pacientes con insuficiencia renal?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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