DICCIONARIO MÉDICO
Stent
Un stent es un pequeño tubo de malla, metálica o de polímero, que se implanta dentro de una arteria, un uréter u otro conducto del cuerpo para mantenerlo abierto cuando se ha estrechado u obstruido. Se coloca plegado, a través de un catéter, y una vez en su posición se expande contra la pared del conducto y queda alojado allí de forma permanente o temporal, según el caso. El nombre del dispositivo no tiene un origen técnico, sino el apellido de un dentista inglés del siglo XIX. La palabra procede del apellido de Charles Thomas Stent (1807-1885), un dentista londinense sin ninguna relación con la cardiología. En 1856 mejoró la gutapercha, la resina usada entonces para tomar impresiones dentales, añadiéndole estearina y talco; el resultado se conoció como "pasta de Stent" y sus dos hijos, también dentistas, siguieron fabricándolo bajo ese nombre. El material tuvo una segunda vida durante la Primera Guerra Mundial, cuando el cirujano alemán Johannes Esser lo empleó para fijar injertos de piel sobre las quemaduras de los soldados, y de ahí pasó a designar, de forma genérica, cualquier dispositivo que mantiene un tejido o un conducto en su sitio mientras cicatriza. El paso a la medicina vascular tardó décadas en consolidarse. El cirujano francés Alexis Carrel, premio Nobel, había esbozado ya en 1912 la idea de un soporte interno para vasos sanguíneos, pero fue el radiólogo estadounidense Charles Dotter quien, tras introducir la angioplastia percutánea en 1964, revivió el término y lo aplicó en 1983 a los primeros dispositivos intravasculares. Dos años más tarde, el médico argentino Julio Palmaz desarrolló el stent expandible por balón, la base de casi todos los modelos coronarios actuales. Un stent llega a su destino montado sobre el extremo de un catéter, que se introduce por una arteria periférica y se guía hasta el punto exacto del estrechamiento bajo control radiológico. Existen dos mecanismos de despliegue. El stent expandible por balón se abre cuando se infla un globo situado en su interior, que después se desinfla y se retira dejando la malla fija en su sitio. El autoexpandible, fabricado con aleaciones con memoria de forma como el nitinol, se libera de una vaina que lo comprime y recupera por sí solo su diámetro original. Por el material, se distingue entre los metálicos, de acero inoxidable, cobalto-cromo o nitinol, y los recubiertos de un polímero cargado de fármaco, llamados de elución farmacológica. Estos últimos liberan el principio activo de forma local durante semanas y reducen la proliferación celular que puede volver a estrechar el conducto. La elección entre uno y otro modelo, así como su duración e indicación, corresponde al equipo médico responsable de cada caso. El uso más conocido es el coronario, tras una angioplastia, pero el mismo principio se aplica en otros territorios. En el uréter se utiliza para mantener el paso de la orina cuando existe una obstrucción; en las vías biliares, para preservar el drenaje de la bilis; y en las arterias periféricas o en un aneurisma, para reforzar o excluir un segmento debilitado de la pared vascular. La forma, el diámetro y la longitud del dispositivo varían según el conducto y el diámetro que deba sostener. Conviene no confundir el stent con el catéter que lo transporta: el segundo es la herramienta de acceso y se retira al terminar el procedimiento, mientras que el stent permanece implantado. Tampoco equivale a una prótesis vascular convencional, un injerto de material sintético o biológico que sustituye un tramo entero de vaso; el stent, en cambio, refuerza desde dentro un conducto que conserva su propia pared. La línea que separa ambos conceptos se difumina en los llamados stents recubiertos o endoprótesis, una malla metálica forrada de tejido que combina ambas funciones y se emplea sobre todo en aneurismas de mayor tamaño. Porque el nombre no nació en cardiología, sino en una consulta dental de Londres. Charles Thomas Stent patentó en 1856 un material para impresiones dentales que llevaba su apellido, y de ahí se extendió, primero a la cirugía plástica y después a la vascular, hasta llegar al sentido actual. No. El catéter es el tubo que transporta y despliega el stent, y se retira al final de la intervención. El stent es el dispositivo que se queda dentro del cuerpo de forma permanente o prolongada. Los más habituales son metálicos, de acero inoxidable, cobalto-cromo o nitinol, una aleación con memoria de forma. Algunos van recubiertos de un polímero que libera fármaco de forma gradual, y otros, los llamados stents-injerto, incorporan además una capa de tejido sintético. No hay un único inventor. Charles Dotter recuperó el término y lo aplicó a la primera generación de dispositivos intravasculares en 1983, y el argentino Julio Palmaz desarrolló en 1985 el modelo expandible por balón que dio origen a la mayoría de los stents coronarios actuales.Qué es un stent
Cómo se coloca y qué tipos existen
Dónde se implanta
Diferenciación con otros dispositivos
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "stent" si no tiene relación con la cardiología?
¿Es lo mismo que un catéter?
¿De qué está hecho un stent?
¿Quién inventó el stent moderno?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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