DICCIONARIO MÉDICO
Endoprótesis
Una endoprótesis es un dispositivo médico tubular, generalmente de malla metálica o material biocompatible, que se implanta dentro de una estructura corporal para mantenerla abierta o reforzar una zona debilitada. Se emplea con frecuencia en angioplastia coronaria, en la reparación endovascular de aneurismas aórticos y en estenosis de las vías respiratorias, biliares o esofágicas. El término procede del griego ἔνδον (éndon, 'dentro') y πρόθεσις (próthesis, 'colocación delante', 'adición'), y designa literalmente una prótesis colocada en el interior del cuerpo. En la práctica clínica, la palabra se utiliza como equivalente en español del anglicismo stent, aunque conviene matizar que no todas las endoprótesis son stents: el concepto abarca también prótesis internas de cadera, rodilla u otras articulaciones que quedan completamente implantadas bajo la piel. La RAE recogió en 2012 la voz estent (adaptación del inglés stent) para referirse específicamente a la prótesis intravascular expandible. La distinción importa porque en el uso cotidiano de la literatura médica en español, endoprótesis se reserva cada vez más para los dispositivos tubulares intraluminales. El origen de estos dispositivos se remonta a Charles T. Stent, un dentista londinense que en 1856 desarrolló un material plástico resinoso para moldes dentales. Su apellido acabó dando nombre a cualquier estructura de soporte colocada dentro de un conducto anatómico, aunque la aplicación vascular no llegaría hasta la década de 1980. En 1986, Jacques Puel y Ulrich Sigwart implantaron el primer stent coronario en Toulouse, y cinco años después Juan Carlos Parodi, en Buenos Aires, realizó la primera reparación endovascular de un aneurisma aórtico abdominal con una endoprótesis recubierta fabricada artesanalmente. El mecanismo básico consiste en introducir el dispositivo plegado dentro de un catéter que se avanza por el interior del vaso o conducto hasta alcanzar la zona que se va a tratar. Una vez posicionado, la endoprótesis se despliega, ya sea mediante la inflación de un balón o por autoexpansión gracias a la memoria elástica de la aleación. La estructura expandida ejerce una fuerza radial contra la pared, lo que impide que el vaso o conducto vuelva a estrecharse. Los materiales han cambiado mucho desde los prototipos artesanales de los años noventa. Las endoprótesis vasculares se fabrican habitualmente con acero inoxidable 316L, aleaciones de cromo-cobalto o nitinol (una aleación de níquel y titanio con propiedades de memoria de forma). Para la reparación de aneurismas, la malla metálica se recubre con un tejido sintético de politetrafluoroetileno expandido (ePTFE) o poliéster, lo que convierte al dispositivo en una endoprótesis recubierta capaz de excluir el saco aneurismático de la circulación. Endoprótesis vasculares (coronarias y periféricas). Se colocan dentro de arterias estenosadas tras una angioplastia con balón. Las versiones farmacológicamente activas (endoprótesis liberadoras de fármaco) llevan un recubrimiento que libera de forma progresiva un antiproliferativo para reducir la reestenosis. Endoprótesis recubiertas para aneurismas. Están diseñadas para reforzar la pared aórtica debilitada. Se despliegan desde la arteria femoral y se fijan al cuello del aneurisma, de modo que la sangre circula a través de la endoprótesis sin ejercer presión sobre el saco aneurismático. La cirugía endovascular supone menos agresión quirúrgica que la reparación abierta convencional. Endoprótesis no vasculares. Se utilizan en las vías biliares (para paliar obstrucciones tumorales del colédoco), en el esófago (estenosis neoplásicas o benignas), en la tráquea y los bronquios, y en el tracto urinario. Su composición puede ser metálica, de silicona o de polímeros biodegradables, según la localización y la previsión de duración. Conviene no confundir la endoprótesis intraluminal con la prótesis quirúrgica clásica. Mientras que una prótesis de cadera, por ejemplo, sustituye una estructura anatómica dañada, la endoprótesis tubular no reemplaza el vaso ni el conducto: lo apuntala desde dentro. Esa distinción ha suscitado debate terminológico, y algunos autores prefieren reservar endoprótesis para los implantes internos sustitutivos y emplear estent o stent para los dispositivos de soporte intraluminal. En la práctica hospitalaria, ambos usos conviven. Se forma a partir de dos raíces griegas: ἔνδον (éndon, 'dentro') y πρόθεσις (próthesis, 'colocación'). El término describe un dispositivo protésico que queda por completo en el interior del cuerpo, frente a las prótesis externas. Depende del contexto. En la literatura vascular, endoprótesis y stent se usan como sinónimos. Sin embargo, el NHLBI y la RAE reservan endoprótesis (o estent) para la prótesis intravascular expandible, mientras que la acepción amplia del término también incluye cualquier prótesis implantada por completo dentro del cuerpo. La mayoría de las endoprótesis metálicas quedan implantadas de forma definitiva. No obstante, se han desarrollado modelos bioabsorbibles que se disuelven gradualmente tras cumplir su función de soporte, y endoprótesis biliares de plástico que se retiran o se recambian en un plazo programado. En 1986, Jacques Puel y Ulrich Sigwart colocaron el primer stent coronario en un paciente en Toulouse (Francia). Aquel dispositivo autoexpandible sentó las bases de una técnica que hoy constituye uno de los procedimientos más frecuentes en cardiología intervencionista. Si desea profundizar en conceptos asociados a la endoprótesis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una endoprótesis
Principio de funcionamiento y materiales
Tipos principales
Diferenciación con la prótesis convencional
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra endoprótesis?
¿Es lo mismo una endoprótesis que un stent?
¿Las endoprótesis son permanentes?
¿Cuándo se implantó la primera endoprótesis coronaria?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026