DICCIONARIO MÉDICO

Enfermedad de Epstein-Barr

El virus de Epstein-Barr (VEB), también denominado herpesvirus humano tipo 4 (HHV-4), es un virus de ADN bicatenario perteneciente a la familia Herpesviridae. Se calcula que entre el 90 y el 95 % de la población adulta mundial ha sido infectada por él en algún momento de su vida. Su manifestación clínica más conocida es la mononucleosis infecciosa.

Qué es el virus de Epstein-Barr

El VEB es un gammaherpesvirus que infecta preferentemente a los linfocitos B y a las células epiteliales de la orofaringe. Fue identificado en 1964 por el patólogo Michael Anthony Epstein y la viróloga Yvonne Barr mientras estudiaban líneas celulares derivadas del linfoma de Burkitt, un tumor que Denis Parsons Burkitt había descrito en niños del África ecuatorial. Fue el primer virus que se asoció de forma directa a un cáncer humano, un hecho cuya trascendencia tardó años en ser reconocida por la comunidad científica.

Desde el punto de vista taxonómico, el VEB pertenece a la subfamilia Gammaherpesvirinae, género Lymphocryptovirus. Se distinguen al menos dos tipos: el VEB-1 (tipo A) y el VEB-2 (tipo B), que difieren en los genes que codifican los antígenos nucleares y en su distribución geográfica. Su genoma contiene unas 172 kilobases rodeadas de una cápside icosaédrica de entre 150 y 200 nanómetros de diámetro.

Mecanismo de infección y latencia

La transmisión se produce principalmente a través de la saliva, lo que ha dado al cuadro más conocido que provoca el sobrenombre popular de "enfermedad del beso". También puede contagiarse mediante transfusiones, trasplante de órganos o por compartir utensilios que hayan estado en contacto con secreciones orales.

Tras la infección primaria, el virus establece una latencia de por vida en los linfocitos B de memoria. Esta latencia no es un estado pasivo: el VEB expresa un conjunto reducido de genes que le permiten mantenerse dentro de la célula sin desencadenar una respuesta inmunitaria eficaz. En personas con un sistema inmunitario competente, el equilibrio entre el virus y las defensas del organismo se mantiene de forma indefinida. La primoinfección durante la infancia suele ser asintomática o muy leve, mientras que cuando ocurre en la adolescencia o la edad adulta produce con mayor frecuencia el cuadro clínico de la mononucleosis infecciosa.

Procesos asociados al virus de Epstein-Barr

La mononucleosis infecciosa es, con diferencia, la manifestación más habitual y la más conocida. Sin embargo, el VEB se ha vinculado a un espectro mucho más amplio de enfermedades, tanto en individuos inmunodeprimidos como en personas sin inmunodeficiencia aparente.

En oncología, la asociación mejor establecida es con el linfoma de Burkitt endémico del África subsahariana, donde el genoma viral se detecta en más del 95 % de los tumores. Se ha implicado también en el linfoma de Hodgkin (presente en un subgrupo de casos), en el carcinoma nasofaríngeo (especialmente en el sudeste asiático) y en determinados linfomas asociados a estados de inmunosupresión, como los que aparecen tras un trasplante de órganos o en pacientes con infección por VIH.

Investigaciones recientes han aportado evidencia sólida sobre la relación entre el VEB y la esclerosis múltiple. Un estudio publicado en Science en 2022, basado en el seguimiento longitudinal de más de diez millones de reclutas militares estadounidenses, demostró que la infección por VEB incrementa de forma significativa el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple. La hipótesis apunta a un mecanismo de mimetismo molecular entre antígenos virales y proteínas de la mielina, si bien los detalles fisiopatológicos siguen siendo objeto de estudio.

Epidemiología global

La seroprevalencia del VEB alcanza cifras cercanas al 95 % en adultos de entre 35 y 40 años. En países de renta baja, la infección suele adquirirse antes de los 5 años y cursa de forma silente. En países industrializados, el primer contacto se retrasa con frecuencia hasta la adolescencia, lo que favorece la aparición de mononucleosis infecciosa con su cuadro típico de fiebre, faringitis, linfadenopatía y astenia. El dato es relevante porque la misma infección produce cuadros clínicos muy distintos según la edad a la que se contrae.

Diferenciación con otros herpesvirus

Los herpesvirus humanos constituyen una familia de al menos nueve miembros. El VEB comparte con todos ellos la capacidad de establecer latencia, pero se distingue por su tropismo preferente por linfocitos B y por su potencial oncogénico. El citomegalovirus (HHV-5) también puede producir un cuadro de mononucleosis, conocido como mononucleosis por CMV, que se diferencia del causado por el VEB por la menor frecuencia de faringitis exudativa y por un perfil serológico distinto.

El herpes simple (tipos 1 y 2) causa lesiones vesiculosas mucocutáneas, un cuadro que clínicamente no se confunde con la mononucleosis. El herpesvirus humano 8 (HHV-8), otro gammaherpesvirus, es el agente del sarcoma de Kaposi y del linfoma de efusión primaria, entidades oncológicas diferentes de las asociadas al VEB.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre del virus?

De sus descubridores, Michael Anthony Epstein e Yvonne Barr, que lo aislaron en 1964 a partir de cultivos celulares de un linfoma de Burkitt en la Universidad de Bristol. Bert Achong, que colaboró en el hallazgo mediante microscopía electrónica, no figura en el epónimo, una omisión que la comunidad científica ha reconocido en diversas ocasiones.

¿Es lo mismo el VEB que la mononucleosis?

No. El VEB es el agente causal, y la mononucleosis infecciosa es solo una de las enfermedades que puede provocar. La mayoría de las personas infectadas por el VEB nunca desarrollan mononucleosis, bien porque la infección ocurrió en la infancia sin producir cuadro clínico, bien porque la respuesta inmunitaria controló al virus antes de que este llegara a dar molestias.

¿Puede causar cáncer?

El VEB está clasificado por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) como carcinógeno del grupo 1. Eso no significa que toda persona infectada vaya a desarrollar cáncer: la inmensa mayoría no lo hará. Los tumores asociados al VEB requieren la conjunción de la presencia del virus con otros cofactores genéticos, inmunológicos y ambientales.

¿Existe vacuna contra el VEB?

A fecha de redacción de esta entrada, no existe una vacuna aprobada. Hay varios candidatos en fases clínicas avanzadas, impulsados en parte por la evidencia de la relación del VEB con la esclerosis múltiple y con neoplasias. Se ha planteado que una vacuna eficaz podría tener un impacto relevante en la prevención de varias enfermedades a la vez, lo que justifica el interés creciente de la investigación en este campo.

Referencias

  1. MedlinePlus, National Library of Medicine. Virus de Epstein-Barr.
  2. Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). Herpesvirus humano 4 gamma (virus de Epstein-Barr).
  3. Clinicalinfo, National Institutes of Health. Virus de Epstein-Barr (VEB).
  4. Sánchez-Palacios C et al. Virus Epstein-Barr, más allá de la mononucleosis infecciosa. Boletín Médico del Hospital Infantil de México.

Consulte también la información clínica completa sobre la mononucleosis infecciosa

Si busca información detallada sobre la principal enfermedad causada por el virus de Epstein-Barr, puede consultar la ficha clínica de mononucleosis infecciosa elaborada por el equipo médico de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al virus de Epstein-Barr, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Mononucleosis infecciosa: manifestación clínica más frecuente de la infección por VEB.
  • Herpesvirus: familia viral a la que pertenece el VEB.
  • Linfoma de Burkitt: neoplasia linfática cuyo estudio condujo al descubrimiento del virus.
  • Esclerosis múltiple: enfermedad desmielinizante con la que estudios recientes han vinculado al VEB.
  • Linfoma: grupo de neoplasias del tejido linfático, varias de las cuales pueden asociarse al VEB.

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