DICCIONARIO MÉDICO
Elizabethkingia
Elizabethkingia es un género de bacterias con forma de bacilo que habitan en el agua, el suelo y algunos animales, y que solo enferman al ser humano en circunstancias concretas, casi siempre en pacientes hospitalizados o con las defensas debilitadas. Se creó en 2005 y lleva el nombre de Elizabeth O. King, la bacterióloga que describió en 1959 su especie más conocida. Reúne hoy siete especies, algunas identificadas en lugares tan dispares como una estación espacial o el intestino de un mosquito. Elizabethkingia Género de la familia Weeksellaceae Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo, aerobio, no fermentador, oxidasa positivo, colonias amarillo pálido Transmisión: hídrica, contacto con dispositivos sanitarios y, ocasionalmente, vertical (madre a hijo) Reservorio: ambiental (agua y suelo) y animal (peces, anfibios, insectos) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: bacteriemia, sepsis, meningitis Es un género de bacterias gramnegativas del orden Flavobacteriales, formado por bacilos que crecen en presencia de oxígeno y no fermentan los azúcares. Lo propusieron en 2005 un grupo de microbiólogos coreanos, Kim y sus colaboradores, para dar cabida a dos especies que hasta entonces se incluían en Chryseobacterium y que los análisis genéticos mostraban demasiado alejadas de sus supuestas parientes: Elizabethkingia meningoseptica, que quedó como especie tipo, y Elizabethkingia miricola. El nombre es un homenaje. Elizabeth O. King, bacterióloga de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), dedicó su carrera a ordenar bacilos gramnegativos poco comunes que los laboratorios hospitalarios no sabían clasificar, y fue ella quien describió en 1959 la bacteria que acabaría siendo la especie tipo. No es el único género que la recuerda: Kingella, creado en 1976 por Henriksen y Bøvre para otra bacteria que ella había estudiado, también lleva su apellido. Las dos denominaciones anteriores aludían al mismo rasgo, el color de las colonias. King situó su bacteria en Flavobacterium, del latín flavus, amarillo. En 1994, Vandamme y su equipo crearon el género Chryseobacterium (del griego chryseos, dorado) y la trasladaron allí. Once años después llegó el nombre actual, el único de los tres que no describe a la bacteria sino a quien la estudió. Tampoco la familia se ha mantenido. Kim y sus colaboradores asignaron el género a Flavobacteriaceae; una revisión basada en los genomas de más de mil cepas tipo, publicada en 2019 por García-López y otros autores, lo reubicó en Weeksellaceae, donde comparte familia con Chryseobacterium, Empedobacter o Weeksella. Según la base de nomenclatura LPSN, el género cuenta con siete especies de nombre válido y correcto. Tres de ellas tienen un origen poco habitual: Las otras cuatro son de descripción reciente. E. bruuniana, E. ursingii y E. occulta salieron de una revisión de cepas que los CDC guardaban sin nombre de especie, publicada por Nicholson y colaboradores en 2017; la última incorporación es E. argenteiflava, de 2021. Hubo además una octava, E. endophytica, aislada en 2015 en el maíz (Zea mays), pero la comparación de genomas completos demostró un año después que era una cepa de E. anophelis, y hoy figura como sinónimo. Todas comparten un fenotipo muy parecido: bacilos gramnegativos, aerobios, inmóviles, sin esporas, oxidasa positivos, con indol débil y pigmento amarillo pálido. Sus genomas son también de tamaño similar, en torno a 4,3 o 4,4 millones de pares de bases y unos 4.000 genes codificantes. Comparten además una resistencia natural a muchos antibióticos betalactámicos, incluidos los carbapenémicos, y a los aminoglucósidos, ligada en parte a enzimas propias que degradan esos compuestos. Ese parecido complica la identificación. En un estudio realizado en Taiwán con 49 aislamientos, cuatro sistemas automáticos de uso habitual coincidieron con la secuenciación genética en apenas una cuarta parte de los casos. Tampoco la secuenciación del gen del ARN ribosómico 16S es del todo fiable aquí (una cepa de E. ursingii llegó a tener cinco copias distintas de ese gen, dos de ellas más parecidas a las de E. bruuniana que a las suyas propias). Para asignar la especie con seguridad se recurre al gen rpoB o al genoma completo. Son bacterias ubicuas. Se encuentran en el agua, en el suelo, en peces, en ranas y en insectos, y también en el agua del grifo de los hospitales. Algunas afectan a animales: E. miricola causó en 2016 infecciones en granjas chinas de ranas. En Singapur se comprobó que E. anophelis colonizaba los aireadores de los grifos y pasaba a los pacientes a través de las manos del personal recién lavadas, y en Hong Kong se documentó su transmisión perinatal de madre a hijo mediante el análisis del genoma de las cepas. En el ser humano se comportan como patógenos oportunistas (infección oportunista), sobre todo en el ámbito de la infección nosocomial. La especie que más se aísla hoy en clínica no es la especie tipo sino E. anophelis, responsable del mayor brote conocido: entre 2015 y 2016 se confirmaron 66 infecciones en Wisconsin, Illinois y Míchigan, y el origen no llegó a encontrarse pese a analizar agua corriente, alimentos y productos de higiene. En el Reino Unido, E. miricola se ha aislado en pacientes con fibrosis quística. Una bacterióloga estadounidense de los CDC especializada en bacterias gramnegativas poco frecuentes. Además de Elizabethkingia, el género Kingella y su especie Kingella kingae llevan su nombre. Porque la clasificación bacteriana se ha ido rehaciendo a medida que mejoraban las herramientas. Flavobacterium (1959) y Chryseobacterium (1994) se basaban en rasgos observables, como el color de las colonias. Elizabethkingia (2005) nació de comparar secuencias genéticas, que mostraron que estas especies formaban un grupo propio. No hay pruebas de ello. E. anophelis se descubrió en mosquitos, lo que hizo sospechar esa vía, pero hasta ahora no se ha demostrado ninguna infección humana transmitida por picadura. De parentesco. Ambos géneros pertenecen hoy a la familia Weeksellaceae y producen colonias pigmentadas, y durante once años las especies de Elizabethkingia se clasificaron como Chryseobacterium. Siguen siendo géneros distintos. Para situar Elizabethkingia dentro de su contexto, puede consultar:Qué es Elizabethkingia
Historia del nombre: del amarillo al oro
Especies del género
Rasgos comunes y problemas de identificación
Hábitat y relevancia en patología humana
Preguntas frecuentes
¿Quién fue Elizabeth O. King?
¿Por qué el género ha tenido tres nombres?
¿Se transmite por la picadura de mosquitos?
¿Qué relación tiene con Chryseobacterium?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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