DICCIONARIO MÉDICO
Ecuación de Harris-Benedict. Calculadora
La fórmula de Harris-Benedict es una ecuación predictiva que estima el gasto energético basal (GEB) del adulto a partir de cuatro variables: peso, talla, edad y sexo. Se publicó en 1918 y fue la primera herramienta matemática ampliamente adoptada para calcular las necesidades calóricas mínimas en reposo. Sigue viva en la nutrición clínica de hoy, aunque en la mayoría de casos se aplica ya con los coeficientes que Roza y Shizgal revisaron en 1984. Calcule su gasto energético basal con la fórmula de Harris-Benedict al final de esta página. Se trata de una ecuación de regresión lineal múltiple, aunque en la práctica clínica se conoce simplemente como fórmula o como ecuación de Harris-Benedict, sin que la distinción tenga mayores consecuencias. Relaciona el gasto energético basal con las cuatro variables antropométricas que más influyen en él: peso corporal en kilogramos, talla en centímetros, edad en años y sexo. El resultado se expresa en kilocalorías por día (kcal/día). Ese resultado representa la energía mínima que el organismo consume para mantener las funciones vitales (respiración, circulación, termorregulación, actividad cerebral) en condiciones muy concretas: reposo absoluto, ayuno y temperatura ambiental neutra. Fuera de esas condiciones, el gasto es siempre mayor. El nombre procede de sus dos autores. James Arthur Harris (1880-1930) era bioestadístico en la Station for Experimental Evolution de Cold Spring Harbor. Francis Gano Benedict (1870-1957) dirigía el Nutrition Laboratory de la Carnegie Institution of Washington, en Boston, y venía del campo de la química fisiológica. Publicaron un artículo preliminar en 1918 en Proceedings of the National Academy of Sciences, y al año siguiente firmaron la monografía completa, A Biometric Study of Basal Metabolism in Man (Carnegie Institution, publicación n.º 279), a partir de mediciones de calorimetría indirecta realizadas entre 1909 y 1914 sobre 239 sujetos (136 hombres y 103 mujeres). La palabra «metabolismo» viene del griego μεταβολή (metabolḗ), «cambio» o «transformación», y el adjetivo «basal» procede del latín basis: la medida se toma en la condición de referencia más baja posible. Lo que Harris y Benedict buscaban, en realidad, era una manera de prescindir del calorímetro, aparatoso y caro, y poder estimar la energía de reposo con datos que cualquier clínico obtenía en la consulta: una báscula, un tallímetro y la historia del paciente. La ecuación de 1918-1919 asigna coeficientes distintos a cada sexo. Para hombres: GEB = 66,47 + (13,75 × peso en kg) + (5,00 × talla en cm) − (6,76 × edad en años). Para mujeres: GEB = 655,10 + (9,56 × peso en kg) + (1,85 × talla en cm) − (4,68 × edad en años). El resultado se lee en kilocalorías al día. Sesenta y cinco años más tarde, Roza y Shizgal recalcularon los coeficientes sobre una muestra algo mayor, 337 sujetos (168 hombres y 169 mujeres), y publicaron la versión corregida en The American Journal of Clinical Nutrition (1984). Para hombres, la ecuación revisada queda en GEB = 88,36 + (13,40 × peso) + (4,80 × talla) − (5,68 × edad); para mujeres, GEB = 447,59 + (9,25 × peso) + (3,10 × talla) − (4,33 × edad). Es la versión que más se emplea hoy. Un varón de 40 años, 80 kg de peso y 178 cm de talla obtiene, con la ecuación revisada de Roza y Shizgal, un GEB de 88,36 + (13,40 × 80) + (4,80 × 178) − (5,68 × 40) = 88,36 + 1.072 + 854,40 − 227,20 = 1.787,56 kcal/día. Redondeando, su organismo necesita unas 1.788 kcal diarias solo para mantener las funciones vitales sin moverse de la cama. ¿Por qué el peso y la talla pesan más en la ecuación masculina? Porque, en promedio, la composición corporal masculina tiene una proporción mayor de masa magra, y la masa magra es metabólicamente más activa que el tejido adiposo. A igualdad de peso y edad, un hombre suele quemar más en reposo que una mujer. Con la ecuación revisada, una mujer de 35 años, 65 kg y 165 cm obtiene: 447,59 + (9,25 × 65) + (3,10 × 165) − (4,33 × 35) = 447,59 + 601,25 + 511,50 − 151,55 = 1.408,79 kcal/día. Vale la pena mirar los coeficientes de cerca: el del peso (9,25 frente a 13,40 en hombres) y el de la talla (3,10 frente a 4,80) son bastante menores, y la constante de arranque es en cambio mayor. La ecuación reparte de otro modo el peso relativo de cada variable para compensar las diferencias promedio en la distribución de masa grasa y masa magra. El GEB estimado por Harris-Benedict solo cubre el reposo absoluto. Para aproximar el gasto energético total del día (GET), lo habitual es multiplicar el GEB por un factor de actividad física que refleja el nivel de movimiento habitual. Los factores más difundidos, procedentes de la metodología factorial de la FAO/OMS, son cinco: sedentario (×1,2), actividad ligera (×1,375), actividad moderada (×1,55), actividad alta (×1,725) y actividad muy alta (×1,9). Si volvemos al varón de 40 años con un GEB de 1.788 kcal/día: en régimen sedentario, su GET estimado sería 1.788 × 1,2 ≈ 2.146 kcal; con actividad moderada, 1.788 × 1,55 ≈ 2.771 kcal. Los valores concretos del factor varían ligeramente según las fuentes, pero el esquema general se ha mantenido estable durante décadas. Harris-Benedict fue la primera ecuación en estandarizarse, pero no es la única. La fórmula de Mifflin-St Jeor, publicada en 1990 con 498 sujetos medidos por calorimetría indirecta, tiende a ajustar mejor sus estimaciones a la población actual, sobre todo en personas con sobrepeso. Una revisión sistemática de la American Dietetic Association (2005) concluyó que Mifflin-St Jeor predecía el gasto energético en reposo dentro del margen del 10 % del valor medido en un porcentaje mayor de individuos que Harris-Benedict, y por eso varias guías clínicas la recomiendan hoy como primera opción en adultos. También conviven las ecuaciones de Schofield (1985), adoptadas por FAO/OMS/ONU y usadas sobre todo en pediatría, y la de Owen (1986-1988), de difusión menor. Lo que cambia entre unas y otras es esencialmente la muestra sobre la que se derivaron y los coeficientes que asignan a cada variable. Ninguna sustituye la medición directa por calorimetría indirecta cuando se busca la máxima precisión, y es una limitación que todas las guías subrayan. Por sus dos creadores. James Arthur Harris, bioestadístico, y Francis Gano Benedict, fisiólogo, publicaron la ecuación entre 1918 y 1919 como resultado de un estudio biométrico del metabolismo basal humano financiado por la Carnegie Institution of Washington. Sí. En el uso habitual los dos términos se emplean como equivalentes. Técnicamente sería más exacto hablar de «ecuación de regresión», porque el modelo se obtuvo mediante regresión múltiple, pero «fórmula» es la voz dominante tanto en las búsquedas de los usuarios como en la literatura divulgativa, y así aparece en muchos textos científicos. Con matices. La ecuación de 1918 tiende a sobreestimar el gasto energético basal en torno a un 5 %, probablemente porque la composición corporal media y los hábitos de actividad han cambiado desde principios del siglo XX. Roza y Shizgal corrigieron parte de ese sesgo en 1984. Ecuaciones más recientes, como la de Mifflin-St Jeor, se consideran hoy algo más precisas en poblaciones contemporáneas, aunque Harris-Benedict sigue siendo referencia por su valor histórico y su facilidad de uso. El gasto energético basal (GEB) es la energía mínima en reposo. El total (GET) suma además la termogénesis inducida por la digestión de los alimentos, que ronda el 10 % del gasto diario, y la energía consumida por la actividad física, que es la parte más variable. Este último componente puede oscilar entre el 20 y el 50 % del total según el estilo de vida del individuo. No. La muestra original solo incluía adultos, entre 16 y 63 años. En pediatría se usan otras ecuaciones, como las de Schofield o las de la FAO/OMS, que segmentan las fórmulas por franjas de edad desde la lactancia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la fórmula de Harris-Benedict, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la fórmula de Harris-Benedict
Coeficientes de la fórmula original y la revisión de 1984
Fórmula de Harris-Benedict en hombres
Fórmula de Harris-Benedict en mujeres
Factor de actividad física y gasto energético total
Diferencias con otras ecuaciones predictivas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «de Harris-Benedict»?
¿Es lo mismo «ecuación» que «fórmula» de Harris-Benedict?
¿La fórmula sigue siendo válida después de más de cien años?
¿En qué se diferencia el gasto energético basal del gasto energético total?
¿Sirve la ecuación para niños o adolescentes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
CALCULE SU GASTO ENERGÉTICO BASAL
con la fórmula revisada de Harris-Benedict
Gasto energético basal (GEB): kcal/día
Gasto energético total estimado (GET): kcal/día
Esta calculadora ofrece una estimación orientativa basada en la ecuación revisada de Harris-Benedict (Roza & Shizgal, 1984). El resultado no constituye una valoración nutricional ni sustituye el criterio de un profesional sanitario. Para una medición precisa del gasto energético se emplea la calorimetría indirecta.
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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