DICCIONARIO MÉDICO
Distrofia endotelial de Fuchs
La distrofia endotelial de Fuchs (FECD, por sus siglas inglesas) es una enfermedad bilateral, progresiva y hereditaria del endotelio de la córnea. Se caracteriza por la aparición de excrecencias focales de colágeno en la membrana de Descemet (la córnea guttata) y la pérdida progresiva de las células endoteliales encargadas de mantener la córnea deshidratada. La consecuencia final es el edema corneal y la pérdida de transparencia. Es la principal causa de trasplante corneal en países occidentales. El endotelio corneal es una única capa de células hexagonales tapizando la cara interna de la córnea, en contacto con el humor acuoso de la cámara anterior. Su función es hidráulica: bombea agua hacia el humor acuoso mediante transportadores dependientes de ATP y mantiene el estroma corneal en un estado de deshidratación relativa que garantiza la transparencia. A diferencia del epitelio, no se regenera; las células que se pierden a lo largo de la vida no son sustituidas por división mitótica, sino que las supervivientes se estiran para cubrir el espacio. En la distrofia de Fuchs, ese endotelio degenera con más rapidez que en el envejecimiento fisiológico. Aparecen excrecencias focales de colágeno en la membrana de Descemet, la lámina que sirve de sustrato al endotelio, y las células endoteliales sobrepuestas mueren o pierden funcionalidad. Cuando la densidad celular cae por debajo del umbral necesario para el bombeo, el agua se acumula en el estroma y provoca edema corneal. La córnea se hincha, pierde transparencia y con el tiempo pueden formarse pequeñas ampollas en la superficie epitelial. La palabra distrofia procede del griego δυστροφία (dystrophía), donde δυς- indica un funcionamiento defectuoso y τροφή alude a la nutrición o al mantenimiento del tejido. El apellido Fuchs corresponde al oftalmólogo austríaco Ernst Fuchs, que describió el cuadro en 1910 en Viena bajo el nombre de dystrophia epithelialis corneae. La denominación era imprecisa sobre el lugar exacto de la lesión (Fuchs creía que se originaba en el epitelio), pero se conservó el nombre del autor. Los estudios histopatológicos posteriores demostraron que la afectación primaria está en el endotelio y en la membrana de Descemet. Ernst Fuchs (1851-1930) fue uno de los oftalmólogos europeos más influyentes de su tiempo. Formado en Viena y luego catedrático de esa misma universidad, publicó en 1910 en la Klinische Monatsblätter für Augenheilkunde el trabajo Dystrophia epithelialis corneae, en el que describía una serie de trece pacientes con una queratopatía bilateral, edema estromal y afectación epitelial que no encajaba en ninguna categoría conocida. Fuchs atribuyó el cuadro a un defecto epitelial primario. Krachmer y otros autores mostraron en las décadas siguientes que la lesión inicial estaba en el endotelio, con formación de las excrecencias de colágeno (guttae) sobre la membrana de Descemet. El término distrofia endotelial de Fuchs, hoy universal, refleja esa corrección histopatológica. La distrofia de Fuchs es una enfermedad genéticamente heterogénea. Se distinguen dos grandes formas según la edad de aparición. Forma tardía. Es la más frecuente. Aparece a partir de la quinta o sexta década de vida y afecta con mayor frecuencia a mujeres (proporción 3-4 a 1 respecto a varones). En poblaciones europeas y de origen europeo, una proporción importante de los casos se asocia a la expansión de una repetición de trinucleótidos CTG en el intrón 3 del gen TCF4 (locus CTG18.1) en el cromosoma 18. La expansión, cuando supera aproximadamente 50 repeticiones, se detecta en cerca de tres cuartas partes de los pacientes con forma tardía. El mecanismo patogénico propuesto pasa por la formación de focos nucleares de ARN tóxico que secuestran factores de splicing y alteran la homeostasis de la célula endotelial. Forma temprana. Rara, con inicio antes de los 40 años. Se transmite de forma autosómica dominante y suele deberse a mutaciones puntuales en el gen COL8A2 (cromosoma 1p34.3), que codifica una cadena del colágeno tipo VIII, componente estructural mayoritario de la membrana de Descemet. Otras mutaciones descritas en genes como SLC4A11, ZEB1, LOXHD1 y AGBL1 explican una minoría adicional de casos. La expresividad es muy variable incluso dentro de una misma familia. Un porcentaje no despreciable de casos no muestra antecedentes familiares claros, lo que sugiere que a los factores genéticos se suman componentes adquiridos, entre ellos el estrés oxidativo acumulado sobre el endotelio y, probablemente, factores hormonales que expliquen el predominio femenino. La progresión del cuadro se clasifica habitualmente con la escala de Krachmer, que ordena los cambios morfológicos observados con lámpara de hendidura en seis estadios de menor a mayor extensión y confluencia de las guttae. En los estadios iniciales se ven excrecencias aisladas en el centro corneal, sin repercusión sobre la transparencia. En estadios intermedios las guttae confluyen y aparece el aspecto en cuero martillado (beaten metal) del endotelio. En estadios avanzados el edema estromal se hace patente, primero solo tras las horas de sueño (por acumulación de agua en el ojo cerrado) y después de forma permanente. En fases finales el cuadro evoluciona a queratopatía bullosa, con formación de ampollas epiteliales dolorosas. Las guttae y la distrofia de Fuchs suelen mencionarse juntas y a veces se confunden, pero son conceptos diferentes. Córnea guttata. Signo morfológico consistente en la presencia de guttae en el endotelio. Puede ser un hallazgo aislado ligado al envejecimiento fisiológico, sin repercusión visual ni progresión hacia edema. Solo cuando la densidad de guttae aumenta, el endotelio pierde células y la córnea se hincha, se habla de distrofia de Fuchs. Toda distrofia de Fuchs cursa con guttae; no toda guttae evoluciona a distrofia de Fuchs. Distrofia polimorfa posterior. Otra distrofia endotelial hereditaria, mucho más rara, con lesiones vesiculares o en banda sobre la membrana de Descemet y comportamiento clínico habitualmente más benigno. La confusión es infrecuente porque el patrón morfológico es distinto. Distrofia endotelial hereditaria congénita (CHED). Se manifiesta al nacer o en los primeros meses, con opacificación corneal difusa. Se transmite con herencia autosómica recesiva, ligada a mutaciones en SLC4A11, y su cuadro es muy distinto del de la distrofia de Fuchs adulta. Del oftalmólogo austríaco Ernst Fuchs, que la describió en 1910 en un trabajo publicado en Viena. Fuchs llamó al cuadro dystrophia epithelialis corneae porque lo atribuyó a una alteración epitelial; investigaciones posteriores demostraron que la lesión primaria está en el endotelio y en la membrana de Descemet, y por eso hoy se denomina distrofia endotelial de Fuchs. No. La córnea guttata designa un signo morfológico: la presencia de excrecencias focales de colágeno en el endotelio corneal, visibles con lámpara de hendidura. Es un hallazgo que puede aparecer con el envejecimiento y no siempre progresa. La distrofia de Fuchs es la enfermedad que en su forma completa incluye guttae, pérdida progresiva del endotelio, edema estromal y compromiso visual. Por eso puede haber guttae sin distrofia, pero toda distrofia de Fuchs presenta guttae. Sí, con matices. La forma temprana es autosómica dominante y se asocia a mutaciones en COL8A2. La forma tardía, la más frecuente, muestra un patrón herencia compleja: en muchos pacientes se detecta la expansión CTG18.1 en el gen TCF4 del cromosoma 18, pero no todos los portadores desarrollan la enfermedad y algunos casos son esporádicos. La distribución por sexos, con predominio femenino 3-4 a 1, apoya la existencia de factores no estrictamente mendelianos. Porque durante el sueño el párpado permanece cerrado y la evaporación superficial de la córnea se detiene. En condiciones normales, esa evaporación contribuye a mantener el estroma deshidratado. En una córnea con endotelio insuficiente, la ausencia de evaporación durante la noche hace que el agua se acumule en el estroma y la córnea amanezca más edematosa. Con las horas de vigilia, el agua vuelve a difundirse y la visión mejora. Es un signo clínico característico de las fases intermedias. Porque combina una alta prevalencia con una evolución lentamente progresiva hacia una insuficiencia endotelial que el propio tejido no puede compensar. En muchos países europeos y en Estados Unidos, la distrofia endotelial de Fuchs es la primera indicación de queratoplastia endotelial, una técnica que ha desplazado al trasplante de espesor completo en las últimas dos décadas. Si desea profundizar en conceptos vinculados con la distrofia endotelial de Fuchs, puede consultar las siguientes entradas del Diccionario médico:Qué es la distrofia endotelial de Fuchs
Ernst Fuchs y la descripción de 1910
Bases genéticas y patrón de herencia
Estadios de Krachmer y evolución morfológica
Diferenciación con córnea guttata y otras distrofias endoteliales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de distrofia de Fuchs?
¿Es lo mismo la córnea guttata que la distrofia de Fuchs?
¿Es hereditaria?
¿Por qué la visión es peor por la mañana?
¿Por qué es la principal causa de trasplante corneal en Occidente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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