DICCIONARIO MÉDICO
Dextrotiroxina
La dextrotiroxina o D-tiroxina es el isómero óptico D de la hormona tiroxina. Se investigó a mediados del siglo XX como fármaco hipolipemiante por su capacidad para reducir los niveles de colesterol LDL, y llegó a aprobarse en 1967. Su desarrollo clínico se interrumpió pocos años después, en 1971, tras detectarse un aumento de mortalidad cardiovascular en el ensayo Coronary Drug Project. No se comercializa en la actualidad. La tiroxina, hormona secretada por la glándula tiroides, existe en dos formas quirales que son imágenes especulares una de la otra. La forma natural, presente en el organismo humano, es la levotiroxina o L-tiroxina; su enantiómero es la dextrotiroxina o D-tiroxina. Ambos comparten la misma fórmula molecular (C₁₅H₁₁I₄NO₄) y la misma estructura general, pero se diferencian en la disposición espacial de los grupos alrededor de un carbono asimétrico. Esa diferencia, invisible sobre el papel, determina la mayor parte de sus propiedades biológicas. La levotiroxina se une con alta afinidad a los receptores nucleares de hormona tiroidea y produce los efectos metabólicos clásicos (aumento del consumo de oxígeno, del gasto energético basal, de la frecuencia cardíaca). La dextrotiroxina, en cambio, tiene una afinidad muy reducida por esos mismos receptores. Ese perfil desigual entre los dos enantiómeros es el que abrió, en su momento, una posibilidad terapéutica interesante. El término combina dos raíces: dextro-, del latín dexter ("derecho", "situado a la derecha"), que en química indica el isómero que gira el plano de la luz polarizada hacia la derecha, y tiroxina, nombre acuñado por Edward Calvin Kendall en 1919 al aislar la hormona a partir de tiroides de cerdo. Kendall combinó tiro (tiroides) con oxi (oxígeno) y el sufijo -ina propio de las hormonas y las proteínas. El prefijo dextro- se añadió más tarde para diferenciar el isómero óptico D del natural L. En los años cincuenta se observó que los pacientes con hipertiroidismo tenían niveles bajos de colesterol plasmático. La hipótesis inmediata fue que la hormona tiroidea, además de sus efectos metabólicos generales, aumentaba el aclaramiento hepático de LDL. La idea de utilizarla como tratamiento del colesterol elevado tropezaba, sin embargo, con un obstáculo obvio: la hormona natural tenía todos los efectos indeseables del hipertiroidismo yatrogénico (taquicardia, arritmias, adelgazamiento, temblor). La dextrotiroxina se propuso entonces como solución elegante. Al carecer de afinidad significativa por los receptores nucleares, ofrecía la posibilidad de conservar el efecto sobre el metabolismo lipídico sin los efectos metabólicos generalizados. Los primeros ensayos, en los años sesenta, confirmaron reducciones del colesterol LDL en torno al 20 % en pacientes con hipercolesterolemia. La D-tiroxina fue aprobada en 1967 como fármaco hipolipemiante. Desde el punto de vista mecanístico, el efecto se explicó por dos vías. Por un lado, un aumento de la actividad de la lipasa hepática, con incremento del catabolismo de lipoproteínas ricas en triglicéridos. Por otro, una regulación al alza del receptor hepático de LDL, con mayor captación desde el plasma. Investigaciones posteriores han mostrado también un descenso de las concentraciones plasmáticas de lipoproteína(a). El Coronary Drug Project, un ensayo clínico aleatorizado a gran escala que comparó en los años sesenta y setenta varios hipolipemiantes frente a placebo en más de ocho mil hombres con infarto de miocardio previo, incluyó una rama tratada con dextrotiroxina por vía oral. En 1971, tras un seguimiento medio de 36 meses, se interrumpió esa rama del estudio: los pacientes que recibían D-tiroxina presentaban una tendencia no significativa pero persistente a mayor mortalidad cardiovascular, especialmente en aquellos con antecedentes de arritmia o cardiomegalia. La razón de fondo probablemente estuvo en el propio mecanismo hormonal. Aunque la afinidad de la D-tiroxina por el receptor nuclear es menor que la de la L-tiroxina, no es nula, y en pacientes con cardiopatía isquémica previa los pequeños efectos crónicos sobre la frecuencia cardíaca, la contractilidad y el consumo miocárdico de oxígeno pudieron sumarse hasta traducirse en eventos adversos. El fármaco fue retirado del mercado en la mayoría de los países durante los años setenta, y no ha vuelto a comercializarse. Levotiroxina (L-tiroxina). Es la hormona natural del organismo y el único isómero utilizado clínicamente en la actualidad. Se emplea como tratamiento sustitutivo en el hipotiroidismo. La forma comercializada es el L-tiroxina sódica. Tetrayodotironina (T4). Es el nombre químico que reciben ambos enantiómeros. La denominación "T4" se refiere a la molécula con cuatro átomos de yodo, independientemente de su configuración quiral. Triyodotironina (T3). Hormona con tres átomos de yodo, forma metabólicamente más activa producida a partir de la T4 por desyodación periférica. No debe confundirse con los isómeros ópticos de la T4. De la unión del prefijo latino dextro- (derecho, situado a la derecha), utilizado en química para el isómero óptico que rota la luz polarizada en el sentido de las agujas del reloj, y de tiroxina, término acuñado por Edward Calvin Kendall en 1919 para nombrar la hormona que había aislado a partir de la glándula tiroides. La misma raíz dextro- aparece en dextrosa, dextrorrotación y dextrocardia. No. El fármaco fue retirado del mercado en la década de 1970, tras la interrupción de la rama correspondiente del Coronary Drug Project por aumento de mortalidad cardiovascular. No hay actualmente ningún medicamento con dextrotiroxina como principio activo autorizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ni por otras agencias reguladoras equivalentes. El interés del término hoy es histórico y farmacológico, no clínico. La diferencia estructural es de configuración quiral: son enantiómeros. La consecuencia biológica es que la levotiroxina se une con alta afinidad al receptor nuclear de hormona tiroidea (y por eso reproduce los efectos hormonales característicos), mientras que la dextrotiroxina apenas lo hace. Esa disparidad fue lo que llevó a proponerla como hipolipemiante "sin efectos hormonales", una hipótesis que la práctica terminó desmintiendo. En el uso clínico contemporáneo solo se emplea la levotiroxina, en el tratamiento del hipotiroidismo. Un ensayo clínico aleatorizado y doble ciego, promovido por el National Heart, Lung, and Blood Institute estadounidense, que se desarrolló entre 1965 y 1975 y reclutó a 8.341 varones con infarto de miocardio previo. Su objetivo era evaluar cinco fármacos hipolipemiantes frente a placebo: dos regímenes de estrógenos, clofibrato, niacina y dextrotiroxina. Tres de las cinco ramas se interrumpieron precozmente por seguridad, entre ellas la de dextrotiroxina en 1971. Fue uno de los primeros grandes ensayos que estableció el paradigma metodológico de los estudios cardiovasculares de prevención secundaria. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dextrotiroxina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dextrotiroxina
Etimología y origen del nombre
Uso como fármaco hipolipemiante
Retirada del mercado
Diferenciación con la levotiroxina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra dextrotiroxina?
¿Se prescribe dextrotiroxina en la actualidad?
¿Cuál es la diferencia clave con la levotiroxina?
¿Qué fue el Coronary Drug Project?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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