DICCIONARIO MÉDICO

Hiperlipoproteinemia

La hiperlipoproteinemia es la elevación de las lipoproteínas que circulan por la sangre. Según cuál de esas partículas se acumule, se distinguen varios patrones, agrupados desde hace décadas en la clasificación de Fredrickson adoptada por la Organización Mundial de la Salud.

Qué es la hiperlipoproteinemia

Cuatro piezas componen el término: el prefijo griego hypér ('en exceso'), lípos ('grasa'), proteína y el sufijo -emia, del griego haîma, 'sangre'. Literalmente, exceso de lipoproteínas en sangre.

El término nombra el aumento de las lipoproteínas plasmáticas, las partículas que transportan las grasas por un medio acuoso como es la sangre. Ocupa un lugar concreto dentro de una familia de conceptos próximos. La hiperlipidemia designa la elevación de cualquier fracción lipídica; la dislipidemia es el paraguas más amplio, que incluye también los descensos anómalos, como un colesterol HDL bajo. La hiperlipoproteinemia se centra en las lipoproteínas y, sobre todo, en el modo en que se ordenan según cuál de ellas predomine.

Las lipoproteínas y su transporte

Ni el colesterol ni los triglicéridos se disuelven en el plasma. Para viajar por la circulación se ensamblan con proteínas específicas, las apolipoproteínas, y forman esas esferas mixtas de grasa y proteína. Cada tipo se define por su densidad: los quilomicrones, cargados de grasa procedente del intestino; las VLDL y las lipoproteínas de densidad intermedia; y las LDL, principales portadoras de colesterol. Clasificar una hiperlipoproteinemia consiste, en el fondo, en averiguar cuál de estas partículas se ha acumulado.

La clasificación de Fredrickson

A finales de los años sesenta, Donald Fredrickson y su equipo propusieron ordenar las alteraciones según el patrón de lipoproteínas hallado mediante electroforesis o ultracentrifugación. La Organización Mundial de la Salud adoptó el esquema como estándar a comienzos de la década siguiente. Distingue cinco tipos:

  • Tipo I. Acumulación de quilomicrones, ligada a un fallo hereditario en la degradación de las grasas de la dieta.
  • Tipo IIa. Elevación aislada de las LDL, el perfil de la hipercolesterolemia.
  • Tipo IIb. Aumento conjunto de LDL y VLDL.
  • Tipo III. Acumulación de partículas remanentes de densidad intermedia, que corresponde a la disbetalipoproteinemia.
  • Tipo IV. Predominio de VLDL, expresión de la hipertrigliceridemia endógena.
  • Tipo V. Coexistencia de quilomicrones y VLDL elevados.

Los tipos II y IV concentran más del 80 % de las formas primarias. El esquema tiene, sin embargo, límites que conviene tener presentes. Es una clasificación puramente bioquímica: describe qué partícula sobra, no por qué. El patrón de una misma persona puede cambiar con la dieta o el consumo de alcohol, y no permite separar las causas hereditarias de las adquiridas. Por eso su uso práctico se ha ido reduciendo en favor de una mirada etiológica, aunque sigue siendo un lenguaje común entre clínicos.

Formas primarias y secundarias

Cuando la elevación obedece a una alteración genética del metabolismo lipídico, se habla de forma primaria. La hipercolesterolemia familiar, con cifras muy altas de LDL desde edades tempranas, es el ejemplo más conocido. Las formas secundarias, mayoritarias en la población adulta, aparecen como consecuencia de otras situaciones: diabetes, hipotiroidismo, síndrome nefrótico, ingesta elevada de alcohol o determinados medicamentos. Muchos casos reales son mixtos, con un fondo hereditario que se hace patente cuando se suman factores adquiridos como la obesidad o el sedentarismo.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la palabra hiperlipoproteinemia?

Reúne el griego hypér ('exceso'), lípos ('grasa'), proteína y -emia ('sangre'). El conjunto describe un exceso de lipoproteínas circulantes, esas partículas de grasa y proteína que reparten los lípidos por el organismo.

¿Es lo mismo que hiperlipidemia o dislipidemia?

No exactamente. La hiperlipidemia abarca la subida de cualquier lípido de la sangre, sin precisar la partícula. La dislipidemia es el término más ancho, porque incluye además los valores anormalmente bajos, como el HDL descendido. La hiperlipoproteinemia apunta de manera específica a las lipoproteínas y a su clasificación por fenotipos.

¿Sigue empleándose la clasificación de Fredrickson?

Se usa, pero con reservas. Nació a finales de los años sesenta y la Organización Mundial de la Salud la hizo suya poco después. Ordena los perfiles de manera clara, aunque no informa de la causa ni distingue lo hereditario de lo adquirido. La práctica actual tiende a complementarla con criterios etiológicos.

¿Todas las hiperlipoproteinemias son hereditarias?

No. Las hay primarias, de base genética, y secundarias a otras enfermedades o hábitos. Estas últimas son las más frecuentes en la edad adulta.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Niveles altos de colesterol en la sangre. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: medlineplus.gov
  2. Manual MSD, versión para profesionales. Dislipidemia. Disponible en: merckmanuals.com
  3. Clasificación de las dislipidemias: una revisión bibliográfica. Revista Sanitaria de Investigación. Disponible en: revistasanitariadeinvestigacion.com
  4. MedlinePlus en español. Triglicéridos. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Disponible en: medlineplus.gov

Entradas relacionadas

  • Dislipidemia. Término amplio para cualquier alteración de los lípidos plasmáticos, por exceso o por defecto.
  • Lipoproteína. Partícula de grasa y proteína que transporta colesterol y triglicéridos por la sangre.
  • Hipercolesterolemia. Elevación específica del colesterol, casi siempre de la fracción LDL.
  • Hipertrigliceridemia. Aumento aislado de los triglicéridos, correspondiente al patrón de tipo IV.
  • Disbetalipoproteinemia. Acumulación de partículas remanentes que define el tipo III de Fredrickson.
  • Quilomicrón. Lipoproteína que transporta la grasa procedente de la dieta desde el intestino.
  • Colesterol. Lípido transportado por las lipoproteínas, cuyo exceso se asocia a riesgo vascular.

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