DICCIONARIO MÉDICO
Dermitis
La dermitis es cualquier inflamación de la piel. Es la forma abreviada y menos frecuente de dermatitis, con la que la Real Academia Española la equipara como sinónimo pleno. Se emplea para designar el mismo espectro clínico: eccemas, dermatitis atópica, de contacto, seborreica y otras afecciones inflamatorias cutáneas. Etimológicamente, la palabra se forma con el griego δέρμα (dérma), "piel", y el sufijo -ῖτις (-îtis), que en la nomenclatura médica marca invariablemente inflamación. El mismo esquema morfológico se repite en decenas de términos: artritis, hepatitis, meningitis, otitis. La forma completa, dermatitis, conserva la raíz -at- del genitivo griego dérmatos; la contracción a "dermitis" es un vulgarismo culto asentado desde el siglo XIX que la Academia mantiene como entrada válida. En el uso clínico actual, la forma "dermatitis" es abrumadoramente más frecuente. "Dermitis" pervive sobre todo en textos académicos, tratados clásicos y algunos usos regionales, y en ocasiones se reserva para procesos difusos o mal delimitados. Ambos términos, sin embargo, remiten al mismo concepto y pueden emplearse indistintamente. La dermitis es una inflamación cutánea; la dermatosis es cualquier enfermedad de la piel, exista inflamación o no. Toda dermitis es una dermatosis, pero muchas dermatosis no son dermitis. Una infección micótica, un tumor cutáneo o una alteración pigmentaria son dermatosis sin componente inflamatorio central. El sufijo, y no la raíz, es lo que marca la distinción semántica: -itis para lo inflamatorio, -osis para lo genérico. La respuesta inflamatoria en la piel se traduce en un conjunto de signos morfológicos que el dermatólogo reconoce con relativa rapidez. En fase aguda predomina el eritema (enrojecimiento por vasodilatación), el edema (hinchazón por extravasación de líquido) y, con frecuencia, la aparición de vesículas o pequeñas ampollas. Cuando el cuadro se cronifica, la piel se engrosa, aparecen escamas y se acentúan las líneas naturales de la piel, un fenómeno llamado liquenificación. El prurito acompaña a la mayoría de las dermitis y explica el rascado repetido que perpetúa las lesiones. Histológicamente, el rasgo común es la espongiosis: edema entre los queratinocitos de la epidermis, con separación de las uniones intercelulares y migración de linfocitos desde la dermis. Este patrón se conoce como dermatitis espongiósica o dermatitis eccematosa, y aunque las distintas dermitis pueden diferenciarse en detalles histológicos menores, la biopsia por sí sola rara vez permite identificar el subtipo con certeza. Bajo el término "dermitis" o "dermatitis" se agrupan cuadros muy distintos entre sí en causa y evolución. Las formas más frecuentes en la práctica dermatológica son estas: Dermatitis atópica, también llamada eccema atópico. Es la forma más prevalente en la infancia. Cursa con brotes de piel roja, seca y muy pruriginosa, con localización característica en pliegues (flexuras de codo y rodilla) y afectación facial en el lactante. Se relaciona con antecedentes personales o familiares de atopia: asma, rinitis alérgica, alergia alimentaria. Dermatitis de contacto. Aparece por reacción de la piel a una sustancia externa. Puede ser irritativa (por daño directo de la sustancia sobre el epitelio) o alérgica (por sensibilización previa y respuesta inmunitaria retardada). El níquel, los cosméticos, los guantes de látex y determinados productos de limpieza figuran entre los desencadenantes clásicos. Dermatitis seborreica. Afecta a las áreas ricas en glándulas sebáceas: cuero cabelludo, cejas, surcos nasogenianos, pliegues retroauriculares y parte alta del tronco. En el lactante es la "costra láctea". Dermatitis por estasis. Se localiza en las piernas y se asocia a insuficiencia venosa crónica. La hipertensión venosa mantenida provoca eritema, pigmentación ocre y descamación en la piel de tobillos y tercio inferior de la pierna. Dermatitis actínica. Inducida por la exposición a la radiación solar. Abarca tanto la reacción aguda por sobreexposición como formas crónicas de fotosensibilidad persistente. Otras formas menos comunes incluyen la dermatitis facticia (autoinfligida), la dermatitis exfoliativa (con descamación generalizada) o la dermatitis profesional, entre otras. El vocabulario dermatológico maneja también el término eccema como sinónimo de dermitis o dermatitis, en particular cuando el cuadro es crónico y presenta descamación. Aunque en sentido estricto todos ellos designan la misma realidad (inflamación cutánea con espongiosis), el uso popular ha ido restringiendo "eccema" para referirse sobre todo a la dermatitis atópica. Este desplazamiento de significado no está reconocido en los manuales especializados, que mantienen la equivalencia entre los tres términos. Ambas formas son correctas. La Real Academia Española recoge "dermitis" como sinónimo pleno de "dermatitis". Dicho esto, en la práctica clínica y en la literatura biomédica actual predomina con mucho la forma "dermatitis". "Dermitis" aparece más en textos académicos y en algunos usos regionales. Si tiene que elegir para escribir un informe médico o una consulta divulgativa, "dermatitis" resultará más natural para la mayoría de lectores. Del griego δέρμα (dérma), "piel", más el sufijo -ῖτις (-îtis), que la medicina griega ya empleaba para nombrar inflamaciones. Los tratados hipocráticos utilizaban ese sufijo con parquedad; su uso sistemático como marcador de inflamación se consolidó en la nomenclatura médica europea del siglo XIX, cuando la anatomía patológica proporcionó el marco conceptual para asociar cada -itis a un proceso histológico concreto. Sí y no. En el vocabulario médico estricto son sinónimos. En el uso cotidiano y en el vocabulario del paciente, "eccema" ha ido asociándose de forma casi exclusiva a la dermatitis atópica. Un dermatólogo puede hablar de un "eccema de contacto" o un "eccema seborreico" sin cambiar de significado; el paciente que consulta por "eccema" suele referirse a la variante atópica. No. Las dermitis son procesos inflamatorios no transmisibles. No se contagian por contacto físico, por compartir ropa o por convivencia. Otra cuestión son las infecciones cutáneas (impétigo, herpes, tiñas), que sí pueden contagiarse, pero esas no son dermitis en sentido estricto sino dermatosis infecciosas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dermitis
Diferenciación entre dermitis y dermatosis
Características de la inflamación cutánea
Formas clínicas principales
Sinonimia con eccema
Preguntas frecuentes
¿Es correcto decir dermitis o hay que decir dermatitis?
¿De dónde viene la palabra dermitis?
¿Es lo mismo dermitis que eccema?
¿La dermitis es contagiosa?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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