DICCIONARIO MÉDICO
Dermatitis facticia
La dermatitis facticia es una psicodermatosis en la que el paciente se provoca lesiones cutáneas de forma deliberada, pero niega su autoría. También se conoce como patomimia o dermatitis artefacta. Predomina en mujeres, con una edad media de presentación en torno a los 30 años, y su reconocimiento exige una colaboración estrecha entre dermatología y psiquiatría. El adjetivo "facticio" procede del latín facticius, que significa "artificial, hecho a mano". La palabra subraya que las lesiones no responden a una causa orgánica sino a una acción deliberada del propio paciente. El sinónimo "patomimia", acuñado a partir del griego πάθος (páthos, "enfermedad") y μίμος (mímos, "imitación"), describe el mismo fenómeno desde otro ángulo: la imitación de una enfermedad. Lo que separa a la dermatitis facticia de otras formas de autolesión cutánea es la negación. En la tricotilomanía o en las excoriaciones neuróticas, el paciente suele reconocer que se arranca el cabello o que se rasca de forma compulsiva. Quien padece dermatitis facticia, en cambio, rechaza cualquier participación en la producción de las lesiones, a menudo con vehemencia. Esa negación no es simple mentira: en muchos casos el acto autolesivo se produce de manera semiautomática, durante estados de disociación o de angustia emocional intensa que dificultan la conciencia plena del comportamiento. La piel y el sistema nervioso central comparten un origen embriológico común en el ectodermo. Esa vinculación no es solo anatómica: la piel funciona como un espacio donde se expresan conflictos psíquicos que el paciente no puede verbalizar. La dermatitis facticia se entiende como una respuesta adaptativa fallida a un estrés emocional. El acto de lesionarse la piel canaliza una angustia que, de otro modo, carecería de vía de salida. Un estudio retrospectivo de 28 pacientes publicado por la revista Piel encontró que el 82 % eran mujeres y que la edad media rondaba los 32 años. El 28 % correspondía a población pediátrica. Los rasgos de personalidad asociados incluyen baja autoestima, escasas habilidades de afrontamiento, inmadurez emocional y, en un porcentaje relevante, trastorno depresivo mayor o rasgos de personalidad límite. Las lesiones de la dermatitis facticia tienen una apariencia que a menudo desconcierta porque no encaja con ningún patrón dermatológico conocido. Las formas geométricas (líneas rectas, contornos angulares) son un rasgo sospechoso, ya que las lesiones de causa natural tienden a seguir distribuciones anatómicas o vasculares. La localización también resulta reveladora: aparecen en zonas accesibles a la mano dominante del paciente, con predominio en antebrazos, cara, piernas y tronco anterior. Los mecanismos de producción son variados. Hay pacientes que utilizan objetos cortantes, otros aplican sustancias cáusticas sobre la piel, y algunos recurren al calor o a la fricción repetida. La morfología resultante puede incluir erosiones, úlceras, lesiones purpúricas, quemaduras o placas eritematosas, lo que convierte a la dermatitis facticia en una gran simuladora de otras dermatosis. Las excoriaciones neuróticas consisten en lesiones por rascado compulsivo que el paciente reconoce como propias; el componente de negación está ausente. La tricotilomanía se limita al arrancamiento del cabello y también cursa, en la mayoría de los casos, con conciencia del acto. Las automutilaciones deliberadas que se observan en algunos trastornos de personalidad persiguen un alivio consciente de la tensión emocional, y el paciente no oculta el origen de las heridas. En la dermatitis facticia, la ocultación es el eje del cuadro. Merece atención especial la simulación (malingering), donde la producción de lesiones busca un beneficio externo identificable (baja laboral, indemnización, evitar una obligación). En la dermatitis facticia no existe ese beneficio material; la ganancia, si la hay, es puramente psicológica e inconsciente. Facticia viene del latín facticius ("artificial"). Patomimia combina el griego πάθος (páthos, "padecimiento") con μίμος (mímos, "imitación"): literalmente, "imitación de enfermedad". Ambos términos señalan que las lesiones no tienen una causa orgánica espontánea. Sí. "Artefacta" es la denominación preferida en la literatura anglosajona (dermatitis artefacta o factitial dermatitis), mientras que "facticia" y "patomimia" predominan en los textos en español. La entrada dermatitis artefacta de este diccionario recoge la equivalencia terminológica con detalle. Depende. Algunos pacientes producen las lesiones en estados de disociación parcial y no recuerdan el acto con claridad. Otros lo hacen de forma más deliberada, pero la negación posterior es tan consistente que sugiere un mecanismo de defensa psicológico arraigado, no una decisión racional de mentir. No. La prevalencia exacta es difícil de establecer porque la negación del paciente retrasa el reconocimiento y muchos casos pasan inadvertidos. Se estima que representa entre el 0,05 % y el 0,3 % de las consultas dermatológicas, aunque estas cifras probablemente subestiman la frecuencia real. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermatitis facticia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dermatitis facticia
Mecanismo psicopatológico
Morfología de las lesiones
Diferenciación con otras autolesiones cutáneas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "facticia" y "patomimia"?
¿Es lo mismo dermatitis facticia que dermatitis artefacta?
¿El paciente es consciente de lo que hace?
¿Es frecuente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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