DICCIONARIO MÉDICO
Dermatitis profesional u ocupacional
La dermatitis profesional u ocupacional es cualquier inflamación de la piel provocada, mantenida o agravada por el contacto con sustancias presentes en el entorno de trabajo. Constituye la enfermedad profesional más frecuente en los países industrializados y representa alrededor del 90 % de todas las dermatosis de origen laboral. "Ocupacional" procede del latín occupatio, "actividad, empleo", y en medicina laboral delimita las enfermedades cuya causa directa es la actividad profesional del paciente. La dermatitis ocupacional no es una entidad única: es un paraguas que agrupa toda inflamación cutánea vinculada al trabajo, sea cual sea el mecanismo (irritación directa, reacción alérgica o fototoxicidad). Su prevalencia real es difícil de establecer porque existe un infrarregistro sistemático. Muchos trabajadores no consultan por lesiones que consideran "normales" del oficio, y la notificación oficial a las agencias de salud laboral ocurre en menos de una cuarta parte de los casos, según estudios de la Sociedad Española de Medicina del Trabajo. La dermatitis de contacto irritativa es la más habitual. El agente externo daña la piel de forma directa, sin que intervenga el sistema inmunitario. El ejemplo clásico es el llamado "trabajo húmedo": profesionales que mantienen las manos sumergidas en agua, jabones o detergentes durante más de dos horas al día, o que se lavan las manos más de veinte veces por jornada. Personal sanitario, trabajadores de limpieza, peluqueros y manipuladores de alimentos se encuentran entre los grupos de mayor riesgo. Las manos son, con diferencia, la localización más frecuente. En la dermatitis de contacto alérgica el mecanismo es inmunológico: una sustancia (alérgeno) penetra en la epidermis, es captada por células presentadoras de antígeno y desencadena una respuesta de hipersensibilidad retardada (tipo IV). Para que aparezca se necesita una fase previa de sensibilización, que puede durar semanas o años. Los alérgenos laborales más documentados son los compuestos del caucho, las resinas epoxi, el níquel, el cromo hexavalente y ciertos conservantes cosméticos. La prueba epicutánea (o del parche) es la herramienta que permite identificar al alérgeno responsable. Existe además la dermatitis fotoalérgica y fototóxica de origen laboral, en la que la radiación solar activa una sustancia depositada en la piel y produce la reacción inflamatoria. Trabajadores expuestos a alquitrán de hulla, ciertas plantas (apio, perejil) o compuestos presentes en aceites industriales pueden desarrollar este cuadro. La industria de la construcción ocupa un lugar destacado por la exposición al cemento (que contiene cromo hexavalente), a adhesivos y a disolventes. Los peluqueros manejan tintes, decolorantes con persulfato de amonio y gliceril tioglicolato, sustancias todas con capacidad sensibilizante demostrada. En la agricultura, los plaguicidas y el contacto con determinadas plantas generan cuadros tanto irritativos como alérgicos. Otros sectores afectados son la metalurgia (aceites de corte, fluidos de mecanizado), la industria alimentaria (harinas, proteínas de pescado), la manufactura del plástico (resinas epoxi, catalizadores) y, de forma creciente en los últimos años, el sector sanitario: el uso intensivo de guantes de látex, soluciones hidroalcohólicas y el lavado frecuente de manos durante la pandemia de COVID-19 elevaron la incidencia de eccema de manos entre profesionales de la salud. Para atribuir una dermatitis al entorno de trabajo se aplican, entre otros, los criterios de Mathias, publicados en 1989. Cuando se cumplen al menos cuatro de los siete criterios propuestos (localización coherente con la exposición, cronología compatible, mejoría al alejarse del puesto, recaída al regresar, identificación del agente, resultado positivo en prueba epicutánea y exclusión de otras causas), se considera que la dermatitis tiene un origen laboral probable. La vinculación correcta es relevante porque puede conllevar reconocimiento como enfermedad profesional, con implicaciones legales y económicas tanto para el trabajador como para la empresa. Ninguna. "Profesional" es el término preferido en la legislación española de prevención de riesgos, mientras que "ocupacional" es un anglicismo (occupational) muy extendido en la literatura médica hispanohablante, sobre todo en Latinoamérica. Ambos se refieren a enfermedades causadas por la actividad laboral. No exactamente. La alergia al látex es una de las muchas posibles causas de dermatitis de contacto alérgica en el medio laboral, pero la dermatitis profesional abarca también las formas irritativas y las provocadas por cientos de sustancias distintas del látex. Sí, en la gran mayoría de los casos. Las manos son la zona del cuerpo con mayor contacto directo con sustancias del entorno de trabajo. Pero no es la única: antebrazos, cara (especialmente en peluqueros y trabajadores al aire libre) y, en menor medida, tronco y piernas también pueden afectarse, dependiendo de la vía de exposición y del tipo de ropa de protección que se utilice. Si desea profundizar en conceptos asociados a la dermatitis ocupacional, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la dermatitis ocupacional
Tipos de dermatitis ocupacional según el mecanismo
Profesiones con mayor incidencia
Criterios de vinculación laboral
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre "profesional" y "ocupacional"?
¿Es lo mismo que la alergia al látex?
¿Las manos son siempre las más afectadas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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